El capital riesgo olfatea la rentabilidad de lo sostenible

La inversión en ‘private equity’ pulveriza máximos y al tiempo que la captación de fondos mantiene el vigor

Los gestores buscan nuevos sectores, presionados por unos inversores cada vez más sensibles a los temas sociales y medioambientales

El capital riesgo olfatea la rentabilidad de lo sostenible
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En un momento de dudas y fragilidad en los mercados, los grandes inversores internacionales vuelven la mirada fuera de la Bolsa para tratar de garantizarse una rentabilidad suculenta a largo plazo. La patronal del capital privado en España sacó músculo el mes pasado en Londres ante los más exitosos fondos de pensiones y hedge funds de las finanzas internacionales. Hasta septiembre, la cifra de inversión en private equity en España pulverizó sus propios máximos y supera ya el total de 2017 con más de 5.000 millones. El dinero dispuesto a invertir sigue ahí y en aumento.

Paralelamente, la alta liquidez derivada de la política monetaria ultralaxa del Banco Central Europeo ha tirado de las valoraciones de las empresas y obligado a los gestores a agudizar su ingenio para buscar oportunidades que ofrezcan rentabilidades atractivas. Todo ello con la captación de fondos avanzando a buen ritmo. Hasta septiembre, el dato alcanzó 1.573 millones.

En este contexto, y con la idea de borrar la mala imagen que tradicionalmente ha marcado al capital riesgo, los gestores han puesto en el objetivo las inversiones sostenibles y empiezan a valorar el impacto social de sus participadas. Primero fueron los bonos verdes los que han teñido las emisiones de la mayoría de las grandes empresas en los últimos años. El impulso llegó después a los fondos de Bolsa y renta fija.

Arcano lanza un fondo de fondos para renovables. La llegada a España de EQT y Tikehau da un espaldarazo a estas inversiones

“El sector ha acogido mayoritariamente los principios de inversión socialmente responsable, sostenibilidad y buen gobierno corporativo. Las motivaciones pueden ser diversas; existe una genuina preocupación por cuestiones que entroncan directamente con la inversión a largo plazo que realiza nuestro sector, porque suponen un mecanismo adicional de control de las inversiones o sencillamente porque los inversores así lo exigen”, asegura Miguel Zurita, presidente de ASCRI y managing partner de Altamar Capital.

La patronal premió este año al fondo Abac Capital por sus iniciativas sostenibles. Su socio fundador y consejero delegado, Oriol Pinya apunta a que este impulso sostenible en su caso se concreta en incluir aspectos sostenibles en las due dilligence realizadas al valorar una inversión, identificar puntos de mejora y poner en marcha un plan de mejora conjuntamente con los equipos de sus participadas. “Es una tendencia que viene de los países nórdicos, que están muy activos y en muchos casos no invierten si no hay un plan de sostenibilidad. En EE UU llevan más retraso y en el resto de Europa estamos en camino. Es una presión que nos imponemos nosotros”, afirma.

Precisamente desde los países nórdicos ha desembarcado en España el fondo EQT, uno de los más activos y que busca oportunidades en España tras cerrar la compra de la operadora Adamo. Fuentes de la gestora explican que sí perciben una presión de los inversores, fundamentalmente en asuntos de cambio climático e impacto social, lo que les obliga a realizar un análisis pormenorizado de la sostenibilidad de sus inversiones, que complemente a su due dilligence.

El sector de la energía renovable se ha revelado en este campo como un polo de atraccción para este tipo de fondos en los últimos meses. Arcano acaba de lanzar un fondo de fondos por hasta 250 millones para invertir en el sector. “Las energías renovables están liderando esta transacción energética. Estamos observando cómo están surgiendo fondos y compañías con mucho valor, por ejemplo, en el desarrollo de modelos híbridos con baterías”, asegura Pierre Sáenz Lafourcade, director general de Arcano Asset Management.

En el panorama español, Everwood –la gestora donde el presidente de NH, Alfredo Fernández Agras, es socio fundador– acaba de registrar en la CNMV su cuarto fondo para invertir en fotovoltaica. Recientemente también el fondo francés Tikehau ha abierto oficina en España y planea realizar su primera inversión en capital riesgo español en los próximos meses a través del fondo que gestiona junto a Total, especializado en energía verde.

Los factores para que una inversión sea responsable

Más de 50 criterios. Fuentes financieras explican que los fondos de capital riesgo generalmente evalúan si una inversión es adecuada para sus estándares aplicando unos 50 parámetros. Estos se dividen en tres grupos. Por un lado los de carácter medioambiental, entre los que se encuentran las emisiones de CO2, la gestión de los residuos o la generación de electricidad. Por otro lado están las cuestiones sociales, que abarcan aspectos como el respeto a la diversidad, la presencia de mujeres en la dirección de la compañía o las relaciones con los sindicatos. Finalmente están los criterios de gobernanza como la existencia de un código ético para sus directivos o la existencia de canales de denuncia.

Desde EQT indican que su política de responsabilidad social está en función de los principios publicados por United Nation Global Network, una asociación internacional que vela por el buen gobierno corporativo y que está presente en España desde 2004. Se trata de diez directrices generales que engloban aspectos como el respeto a los derechos humanos, el reconocimiento de la negociación colectiva, la no contratación de menores, la presencia de políticas contra la corrupción y el soborno o el respeto del medio ambiente.

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