La importancia de tener una segunda oportunidad

La Fundación Integra trata de incorporar al mercado laboral a colectivos en riesgo de exclusión social

Empresas como Alsa o el grupo hotelero Palladium creen en el talento diverso

Susan Boyle
La cantante Susan Boyle durante una actuación en Alemania. GETTY IMAGES

Cuando la aspirante Susan Boyle se presentó en 2009 al casting de Britain’s Got Talent diciendo que quería ser una cantante profesional, tanto el público como el jurado se rieron. No imaginaban que esa mujer de aspecto desaliñado pudiera esconder una voz capaz de poner a los presentes en pie. La audición fue calificada como “la más sorprendente de la historia del programa”, y Boyle acabó el concurso en segunda posición. Hoy en día, esta prueba de selección cuenta con más de 200 millones de reproducciones en YouTube y su fortuna se valora en 24 millones de euros.

Con esta anécdota, la presidenta de la consultora Be-Up, Pilar Jericó, introdujo su intervención en la jornada El reto de las empresas comprometidas. Una apuesta por las segundas oportunidades, organizada por la Fundación Integra, en la que se puso de manifiesto la importancia de reintegrar en la sociedad a las personas en riesgo de exclusión a través del trabajo. “Boyle se hizo famosa precisamente porque nadie apostaba por ella, pero solo le faltaba que alguien, a sus 47 años, le diera una oportunidad”, reivindicó. Para la experta, “todas las personas tienen algún talento, pero no pueden destacar en todos los ámbitos”. Por ello, insistió en que la clave reside en descubrir habilidades donde aparentemente no las hay.

“En Silicon Valley llevan muchos años apostando por el talento diverso, basado en diferentes experiencias vividas, y aquí lo vamos a necesitar también”, insistió Jericó. No obstante, reconoció que aunque la teoría sea conocida, en ocasiones, se tiene cierta reticencia a contratar a personas distintas, y aportó siete claves para hacer frente a estas barreras.

  1. Tomar decisiones meditadas. La mente es asociativa, por ese motivo, el primer pensamiento que se genera sobre alguien que ha estado en la cárcel es que ese individuo no es de fiar, explicó la presidenta de Be-Up. “Ese es el primer impulso, pero luego hay otras reflexiones más pausadas en las que ya se entra a valorar todo lo positivo que puede aportar esa persona”, desarrolló la experta, al tiempo que invitaba a prestar más atención a estas últimas consideraciones.
  2. Currículum ciego. Ocultar toda la información que permita valorar a los candidatos más allá de su talento es otra de las maneras de alcanzar la diversidad, según Jericó. Así se consiguió la paridad en la Orquesta Nacional de Toronto (Canadá). “Todos los miembros eran hombres, así que se hicieron audiciones a ciegas y se logró mejorar un poco, pero no del todo. Vieron que el problema persistía porque aún se podía distinguir quién era una mujer ya que muchas llevaban tacones. Colocaron una alfombra para evitar que hicieran ruido y se alcanzó la paridad”, relató la consultora.
  3. Pensar más allá. La directiva alegó que existen dos tipos de personas: las que cuentan con una mentalidad de crecimiento, que buscan alternativas rápidamente cuando han cometido un error, y las que tienen un pensamiento rígido, que son las que no hacen nada para remediarlos y solo tratan de exculparse. Jericó hizo hincapié en que estos últimos son los que más prejuicios tienen, y por tanto, los que complican la diversidad. “Nuestros propios miedos son el peor enemigo para dirigir e identificar el talento porque nos impiden fijarnos en los positivo de la gente diferente”, añadió.
  4. Agentes de cambio. La consultora resaltó también el papel de las empresas como impulsoras de la transformación social. “Por eso tenemos que tomar la determinación de dar segundas oportunidades a miembros estos colectivos”, persistió.
  5. La confianza. “La mirada desde la fortaleza es lo que más motiva”, aseguró Jericó. Para la experta, quienes tratan de reintegrar personas en sus compañías deben darles confianza plena en lugar de cuestionarlos continuamente. “El hecho de haber nacido en una familia determinada es solo una cuestión de suerte”, reivindicó la directiva.
  6. Reconocer los resultados. Los miembros de los programas de la Fundación Integra son valorados por el mismo barómetro que el resto de los individuos, por ello también se debe premiar su esfuerzo y la consecución de los objetivos de la misma manera.
  7. Encontrar un propósito. “Cuando la gente ve que su vida tiene un sentido y metas claras, es cuando más se motiva”, alegó la presidenta de Be-Up, para quien las acciones que crean un impacto en el entorno son el mejor legado que se puede dejar en una compañía.

Tres casos de éxito

Durante la jornada El reto de las empresas comprometidas, varias empresas que colaboran con la Fundación Integra valoraron la importancia de estas políticas de responsabilidad social corporativa.

  1. Universidad Francisco de Vitoria. La directora general de relaciones institucionales de la institución, María Pérez de Ayala, insistió en que en el centro educativo “no solo formamos técnicamente a los alumnos, si no que lo hacemos manera humana, por eso queremos que los estudiantes también estén comprometidos con su entorno”.
  2. Palladium Hotel Group. “La actitud es mucho más difícil de enseñar que la aptitud, y las personas de la Fundación Integra suelen tener mucha mejor disposición porque son conscientes de que les han dado una oportunidad y están agradecidos”, justificó la subdirectora general de la marca, Carmen Matutes.
  3. Alsa. El director de relaciones institucionales de la compañía, Ignacio Pérez-Carasa, aludió al eslogan de la Fundación, que reivindica que una oportunidad puede cambiar una vida: “Todos los que estamos aquí hemos tenido 50 opciones, y sin embargo, parece que cuesta dar una segunda oportunidad a otros”.
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