La brecha de precios en las matrículas universitarias que quiere eliminar Pedro Duque

El ministro apuesta por corregir la desigualdad económica entre regiones

Estudiar en Cataluña es hasta tres veces más caro que en Galicia

La brecha de precios en las matrículas universitarias que quiere eliminar Pedro Duque

Estudiar un grado o cursar un máster en una universidad pública española puede costar hasta cuatro veces más dinero en función de la Comunidad Autónoma elegida por el alumno. Cataluña y Madrid por un lado, y Galicia y Andalucía por el otro, son los dos extremos que mejor explican la enorme brecha económica que sufre el sistema universitario español.

Así, mientras que el precio medio del crédito en la primera matrícula del grado supera los 33 euros en los centros catalanes, los más caros de España, la cifra cae a 11,9 euros y 12,6 euros en las facultades gallegas y andaluzas respectivamente, las dos comunidades más baratas. Lo mismo sucede a la hora de encarar el máster público. Cataluña y Madrid, con un precio de 3.952 euros y 3.159 euros respectivamente, están muy lejos de Andalucía y Castilla La Mancha, en donde el título cuesta 1.774 y 930 euros.

Este gran salto es el que se ha propuesto paliar el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, tal y como ha asegurado hoy el ministro Pedro Duque en el Congreso. El objetivo, ha explicado, es que ningún tipo de talento se pierda por falta de recursos económicos o por la procedencia geográfica del estudiante. De esta forma, en la próxima Conferencia General de Política Universitaria, el ministro presentará su nuevo modelo de tasas universitarias, con el fin de revertir “los precios de la época de la crisis”. Duque ha adelantado algunas de las medidas e ideas a tomar. Una de ellas pasa por la derogación del real decreto 14/2012 del anterior Gobierno del Partido Popular, para que no se puedan subir los precios de los másteres y para impulsar a su vez una reducción de la horquilla media de los precios de grado, además de promover la gratuidad de la primera matrícula.

Aunque la diferencia por crédito no sea por sí sola tan elevada, ya que supone algo más de 20 euros entre un extremo y otro, hay que tener en cuenta que en España cada grado tiene una media de 60 créditos por curso. Y es ahí donde se ven las diferencias. Si un alumno gallego aprueba sus asignaturas con regularidad los cuatro años que dura el grado, de media pagará para obtener el título unos 2.850 euros. En el otro lado, el estudiante catalán que también saque sus estudios de manera lineal abonará cerca de 8.040 euros al terminar su ciclo.

Estas cifras abordan únicamente la primera matrícula de los grados. Y es que la diferencia se hace más grande a medida que el alumno suspende y tiene que matricularse por segunda, tercera o cuarta vez en una materia. De esta forma, en Andalucía y según el grado de experimentalidad de la carrera, el crédito de una cuarta matrícula oscila entre los 64 y los 75 euros, muy lejos del abanico de entre 113 y 136 euros que cuesta en la Comunidad de Madrid.

El salto más llamativo se encuentra, otra vez, en Galicia y Cataluña, y es que si un estudiante gallego se registra por cuarta vez en una asignatura, va a pagar por ella prácticamente lo mismo que el catalán que se inscribe por primera vez en otra: 39,7 frente a 39,53 euros. Cataluña es, de hecho, la región española en la que más cuesta suspender en cuatro ocasiones una materia: de 93 a 146 euros en función del grado de experimentalidad. Este desequilibrio territorial es el que quiere corregir el ministro con una nueva política de costes de matriculas, y así crear “un espacio de igualdad real de oportunidades”.

Esto mismo es lo que lleva varios años reclamando la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Juan Hernández, coautor del informe anual La universidad española en cifras, explica que en su momento “se realizó una liberación encubierta de los precios, pero sin actualizar la concesión de becas y sin adaptarlos a la capacidad de pago de los alumnos”. Habrá que ver hacia dónde se dirigen las medidas de Duque, “pero vemos pequeños anuncios, como el del aumento de becas, que demuestran que sí hay intención de cambio”. Hernández ve como prioritario, antes que nada, fijar cuánto cuesta estudiar una carrera de forma homogénea, sea en Barcelona o en Santiago. “Y a partir de ahí decidir quién y cómo paga. Lo que no tiene sentido es que un servicio público presente estas diferencias. Alguien con poder adquisitivo debería pagar la integridad de su título en Cataluña y en Galicia, y alguien con más dificultades tendría que tener más ayudas, en una y otra región”.

La bonificación andaluza del 99% como modelo

Gratuidad. El ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, explicó hoy que uno de los modelos que baraja seguir es el que implementó a comienzos del pasado año la Junta de Andalucía. La región aprobó una bonificación del 99% de los créditos universitarios aprobados en primera matricula. De esta forma, el estudiante que aprueba de forma regular sus asignaturas solo tiene que abonar los gastos burocráticos. La medida, que supone un ahorro total medio del 75%, se aplica tanto en grados como en másteres, y ha llegado a algo más de 87.000 personas durante el curso 2017-2018. Algo similar ha implementado por primera vez este ejercicio el gobierno de Aragón, bonificando el 50% del coste de la matrícula a los alumnos que aprueban regularmente. 


Por comunidades. La medida que quiere impulsar el Ministerio únicamente puede fijar unos límites y sentar unas bases, pero a partir de ahí, son las propias comunidades las que deben establecer las tasas y bandas económicas, tal y como sucede a día de hoy.

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