Las pymes dan la espalda a Cepyme y crean otra patronal que haga una ‘defensa real’ de sus intereses

La agrupación Plataforma Pymes representa a más de dos millones de pymes y autónomos

Se erige con el objetivo de otorgarles el protagonismo y la relevancia que hasta ahora creen que no han tenido

El presidente (cuarto por la derecha), vicepresidentes y secretarios de Plataforma Pymes, una nueva organización en defensa de la pymes y autónomos presentada este miércoles en Madrid.
El presidente (cuarto por la derecha), vicepresidentes y secretarios de Plataforma Pymes, una nueva organización en defensa de la pymes y autónomos presentada este miércoles en Madrid.

Tras un largo proceso de reflexión y trabajo de más de dos años, las pymes ha decidido dejar plantada a Cepyme -la patronal del sector- y organizarse por su cuenta. Este miércoles se ha presentado en Madrid la Plataforma Pymes, una organización intersectorial que reúne a 2,14 millones de pymes y autónomos (de un total de 2,84) y que pretende erigirse en defensa de sus intereses. 

Las pequeñas y medianas empresas representan el 99,8% del tejido empresarial, concentran el 70% del empleo y crean el 60% de la riqueza en España, y sin embargo muchas sienten que "no han tenido el espacio, liderazgo, ni una voz única que les permitiera poder defender sus intereses con suficiente fuerza a nivel estatal", ha criticado el presidente de la organización, José Luis Roca, que a su vez dirige la Confederación de Empresarios de la Construcción de Aragón.

"Nacemos con el objetivo de otorgar a las pymes el protagonismo y la relevancia que les corresponde y dotarlas de una voz clara y sin intereses ocultos", ha anunciado Roca. El presidente ha lamentado que, históricamente, "las grandes empresas, monopolios y oligopolios de rentas excesivas se han organizado para defender sus intereses, llegando incluso a controlar, por demérito de las pymes, la supuesta representación de estas". Unas grandes empresas que, ha añadido, operan con dinámicas contrarias a los intereses generales de las pymes y de la sociedad. 

En este sentido, el portavoz de la organización, Antoni Cañete, ha destacado que si bien en Europa y en muchos países de nuestros entorno, como Francia e Italia, existe una representación "perfectamente estructurada y separada" entre la grande empresa y la pequeña y media, en España se da la "anomalía" de que Cepyme esté integrada en la CEOE, por lo que "no se produce la independencia necesaria". La falta de esa independencia se evidencia, por ejemplo, en el hecho de que el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, se postule como sucesor de Juan Rosell al frente de la CEOE. 

La agrupación, que reúne a asociaciones de pymes de sectores como el de la producción de energía fotovoltaica, de los transportes, de lucha contra la morosidad y de muchos empresarios catalanes y baleares, se propone defender un "capitalismo inclusivo" frente a uno "clientelar y extractivo" que, según ellos, mina la igualdad de oportunidades y la redistribución de las rentas.

Por eso, han dicho "renegar de la devaluación salarial", y han insistido en que las reformas del mercado laboral "han agotado su recorrido". Creen que es imprescindible abandonar un modelo "no sostenible" únicamente centrado en la "devaluación interna" y centrarse en el corto plazo en políticas que propicien una mayor competitividad en los productos, así como en invertir más en innovación y tecnología en el medio plazo. 

En ese sentido, han destacado que aumentar la productividad pasa necesariamente por "incrementar la competencia y reducir las distorsiones en el mercado de productos" creadas por las rentas excesivas en los oligopolios que "distorsionan la formación de precios". 

Además, para mejorar la competitividad, han defendido la necesidad de reforzar las autoridades de la competencia como la CNMV, reducir las cargas administrativas y asegurar que las pymes concurran de manera justa en las licitaciones públicas. También han insistido mucho en impulsar un marco fiscal progresivo, de tal forma que "las pymes no acaben pagando más impuestos que las grandes empresas", y un régimen sancionar mucho más estricto que ponga fina "a la lacra de la morosidad de la que se benefician principalmente las grandes empresas". 

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