Internet, el único canal en el que aumenta el fraude de las operaciones con tarjeta

El importe total defraudado en 2016 se redujo un 0,4%, hasta los 1,8 millones

El 73% de lo defraudado correspondió a operaciones de pago no presenciales

Tarjetas crédito

El importe defraudado por el uso de las tarjetas de crédito y de débito en la Zona Única de Pagos en Euros (zona SEPA) cayó ligeramente en 2016 (un 0,14% respecto al año anterior), hasta situarse en 1,8 millones de euros, de manera que las pérdidas ascendieron a un euro por cada 2.428 euros gastados, según un informe del Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, a pesar de que hay una caída generalizada, en el canal de internet se produjo un aumento del 2,1% respecto a 2015. De hecho, el 73% del importe defraudado correspondió a operaciones de pago no presenciales (sobre todo a través de dicho canal). 

El incremento de las operaciones online ha llevado a un aumento de las pérdidas en este canal. Los métodos empleados son cada vez más sofisticados, según el BCE, y el tipo de fraude más habitual en este canal es el clean fraud -el delincuente obtiene los datos del propietario de la tarjeta- y el robo de identidad -se produce el robo de los datos personales del titular para realizar operaciones no autorizadas. Asimismo, desde el organismo alertan del aumento, en los últimos años, de un nuevo método, el fraude amistoso: el propietario de la tarjeta realiza un pago y posteriormente alega que este cobro ha sido ilegítimo y solicita la devolución del importe. 

Pese a todo, desde el BCE rdestacan los datos positivos de descenso generalizado del fraude. Tras esta tendencia se encuentra el incremento de las medidas de seguridad en el sector, alentado por los reguladores de la Unión Europea. El fraude en cajeros automáticos ha sido el que más ha disminuido, un 12,4%, mientras que el de las operaciones realizadas en terminales de puntos de venta (TPV) lo ha hecho un 3%. Este descenso se ha producido gracias a la reducción del fraude con tarjetas falsas y extraviadas o robadas así como la adopción del Chip y PIN o la autentificación de clientes mediante el sistema de doble factor, explican desde el organismo europeo. 

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