Tres opciones para invertir en 'venture capital'

Con algo más de 535 millones y 440 ‘start-ups’ financiadas, 2017 fue un año de sólido crecimiento

Jorge Lovaco, director general de banca corporativa de A&G Banca Privada.
Jorge Lovaco, director general de banca corporativa de A&G Banca Privada.

Desde hace un tiempo continuamente leemos noticias sobre las últimas rondas de financiación de empresas que están en fases iniciales de su desarrollo. En los últimos doce meses, en España se han llevado a cabo rondas de financiación en compañías como Cabify, Glovo, Spotahome, OnTruck y 21buttons, pero la lista es mucho más extensa.

Con algo más de 535 millones de euros de inversión consolidada en venture capital español, 2017 se situó como unos de los mejores años, por detrás de 2015, en el que se alcanzaron los 548 millones. En el pasado año se financiaron más de 440 start-ups españolas, con capital tanto nacional como internacional, lo que permitió alcanzar un máximo histórico. Para más de 300 start-ups era la primera vez que recibían financiación de venture capital.

Venture capital es la aportación de capital a una empresa que se encuentra en una fase inicial o de desarrollo temprano. El objetivo es contribuir al nacimiento y a la expansión y desarrollo de la empresa para conseguir una revalorización. La experiencia tanto operativa como financiera de los equipos gestores de este tipo de inversiones es clave, ya que la inyección de capital debe complementarse idealmente con un valor añadido aportado a los emprendedores de las compañías: asesoramiento ante problemas concretos, credibilidad frente a terceros, profesionalización de los equipos directivos, atracción de talento, apertura a nuevos enfoques del negocio, experiencia en sectores y mercados, etc.

Dependiendo de la fase en la que se encuentre el proyecto o empresa que recibe el capital, podemos distinguir cuatro tipos de venture: (i) Seed capital, son prototipos o conceptos que aún no tienen ventas ni siquiera en muchos casos plan de negocio o una clara vía hacia la explotación comercial. (ii) Spin-out, establecimiento de un negocio basado en el trasvase de propiedad intelectual desde una compañía o de un entorno académico; son proyectos algo más desarrollados que los seed capital. (iii) Start-up, compañías que parecen viables, con clientes, ventas y claramente enfocadas a generar beneficios, y (iv) Early/Late stage, empresas, de reciente creación pero en un estado de desarrollo más avanzado; normalmente no son rentables todavía pero pueden demostrar la viabilidad comercial de sus productos y la presencia en el mercado.

Oír, hablar y leer sobre casos de éxito de empresas de reciente creación invita a interesarnos por el acceso a este tipo de inversiones. Sin embargo, no siempre es fácil acceder a ellas, suponen un mayor riesgo que otras inversiones tradicionales y tienen unos plazos de recuperación de la inversión largos, difícil que sean inferiores a cinco años. Son una pequeña minoría las empresas de nueva creación que alcanzan el éxito y este tarda en llegar, por lo que el riesgo de la inversión es mayor.

Un inversor puede tener acceso a estas inversiones a través de la aportación directa de capital a una empresa concreta, a través de fondos de venture capital que a su vez invierten en unas 10-20 empresas o mediante la inversión en fondos de fondos de venture capital, obteniendo así una mayor diversificación.

La figura del business angel se asocia con la persona que realiza aportaciones directas de capital en venture capital. En general, junto con la aportación dineraria también aporta sus conocimientos empresariales y la experiencia para guiar, convirtiéndose a menudo en mentor del emprendedor que lanza el negocio.

La segunda alternativa, que permite una mayor diversificación y grado de liquidez, es la inversión a través de fondos de venture capital. El inversor pone su dinero en manos de gestores experimentados en la inversión en este tipo de empresas. Estos fondos diversifican la inversión en unas 10-20 empresas en cartera. Dentro de la estrategia de inversión de los fondos se especifica a qué fase de desarrollo de las empresas se orientan y en qué sectores se va a focalizar.
Por último, está la inversión a través de fondos de fondos de venture capital. Estos fondos invierten a su vez en otros 10-20 fondos de venture capital, lo que permite al inversor tener una cartera muy diversificada con más de 100 empresas. En este caso, el inversor estaría soportando una capa adicional de comisiones.

Afortunadamente para los inversores, cada vez se está abriendo más el abanico de posibilidades para invertir en las distintas fases del venture y los equipos gestores de fondos son más experimentados y capacitados. Asimismo, la cada vez mayor capacitación de los emprendedores y una industria que no para de atraer talento de calidad, está permitiendo que el mayor riesgo teórico de estas inversiones se vea compensado con un mejor equilibrio de riesgo y rentabilidad.

Jorge Lovaco es Director General de Estrategia Corporativa de A&G

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