La crisis de Turquía pone en cuarentena la inversión en emergentes

Las divisas de Sudáfrica, Rusia e India acusan el impacto

Los fondos con deuda de países en desarrollo registran salidas de dinero

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La crisis que vive Turquía amenaza con extenderse a otros países emergentes. La depreciación de la moneda turca (un 45% en el año) ha afectado ya a las divisas de otras economías, como Rusia, Sudáfrica o India. Los inversores han empezado a deshacer algunas posiciones en bonos y acciones de estos países, a la espera de ver la profundidad de los problemas de la lira turca y el riesgo de contagio. Varios bancos europeos con presencia en Turquía, especialmente el español BBVA, han sufrido severas correcciones.

Una clara señal de alarma llegó ayer de nuevo desde Argentina, el primer país emergente que ha recurrido al rescate del FMI en el actual contexto de alza de tipos en EE UU. El banco central del país subió los tipos del 40% al 45% y dejó de subastar los 7.500 millones de dólares destinados a la venta del primer paquete de ayuda del FMI. Todo para contener el derrumbe del peso, que marcó un nuevo mínimo en los 30 pesos por dólar.

La batería de medidas anunciada ayer por Banco Central de Turquía para inyectar liquidez y tratar de restaurar la confianza de los mercados no bastó para frenar la sangría, y la lira turca siguió perdiendo valor, al cambiarse a cerca de 7 liras por dólar, un nuevo mínimo histórico.

Ante la incapacidad del Gobierno turco de Recep Tayyip Erdogan para tomar medidas que calmen a los inversores, las dudas sobre la economía turca se han disparado. La mayoría de las casas de análisis considera que la única vía que le queda al país para salir adelante es pedir un rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El sector que más directamente ha sufrido por la situación en Turquía es la banca europea. BBVA, que controla el banco turco Garanti, ha perdido el 9% de su valor en solo dos sesiones. También el italiano Unicredit, el francés BNP y el holandés ING han registrado caídas por su presencia en el país otomano.

“Tenemos varios bancos europeos en cartera que con exposición a Turquía, aunque bastante pequeña. Estamos un poco sorprendidos por cómo esta crisis se ha trasladado al sector bancario europeo, pero aún es pronto para saber si acabará teniendo un impacto significativo. Da la impresión de que la escasez de noticias financieras en verano ha agravado la reacción, porque el impacto en cuentas de resultados parece muy limitado”, explica un gestor de fondos que administra más de 400 millones de euros.


Riesgo de contagio

El mercado de divisas de países emergentes ha registrado también importantes correcciones desde que se inició la crisis. La moneda sudáfricana se ha depreciado cerca de un 7% frente al dólar en solo dos sesiones, el rublo ruso un 6,5% y la rupia india un 2%.

El riesgo de contagio a otros países emergentes nos parece más coyuntural que estructural”, explica de Dave Lafferty, estratega jefe de mercados de Natixis Investment Managers. “Turquía tiene unos lazos comerciales y económicos con otros países emergentes muy limitados. Sin embargo, el mercado podría sobrerreaccionar, tal y como hemos visto con los casos de Argentina y Hungría”.

En lo que va de año, el peso argentino ha perdido un 36% de su valor frente al dólar, el rublo casi un 15%, el real de Brasil un 14% y el rand sudafricano un 12%.

Para los expertos de Ebury, una plataforma de intercambio de divisas, la clave sobre la potencial propagación de la crisis será si el mercado considera que es una situación específica de Turquía, provocada por su vulnerabilidad, “o si los inversores usan esta situación como excusa para retirarse de los mercados emergentes”.

Donde empiezan a sentirse los efectos de la crisis de Turquía es en las inversiones en deuda pública de países emergentes. La subida de tipos en Estados Unidos hace cada vez menos atractivas estas arriesgadas inversiones. De acuerdo con los datos que maneja el banco Bank of America Merril Lynch, los fondos que invierten en bonos emergentes llevan ya cuatro semanas registrando salidas de dinero, frente al prometedor inicio de año.

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