El cambio de política de Pekín puede quemar al sector de la energía solar

Los analistas han reducido sus previsiones de nuevas instalaciones este año hasta en un tercio

Paneles solares en un estanque de Lianyungang (Jiangsu, China).
Paneles solares en un estanque de Lianyungang (Jiangsu, China).

La industria solar china se enfrenta a un exceso de materias primas y paneles después de que el Gobierno recortara drásticamente el apoyo al sector. La primera víctima es el gigante GCL-Poly Energy, que descartó los planes de vender activos a Shanghai Electric, que cuenta con el respaldo del Estado. No será el último.

Después de que Pekín limitara en junio el número de nuevos proyectos y redujera lo que paga a los generadores solares, los analistas redujeron sus previsiones de nuevas instalaciones de capacidad solar este año hasta en un tercio. La dependencia de la industria de un fuerte apalancamiento –por una apresurada expansión y retrasos en el pago de subsidios– hace que su posición sea más precaria. Algunas empresas, como Panda Green Energy, ya tenían una deuda neta de más de 10 veces su ebitda.

La presión es especialmente dura para los fabricantes de materiales y equipos, que deben invertir en investigación para seguir siendo competitivos. El exceso de capacidad ha hecho bajar los precios. Según Macqua­rie, los módulos solares chinos se venden con un descuento del 15% respecto a la media mundial.

El Solactive China Solar Index ha caído casi un 20% desde el cambio de política, y las empresas menos endeudadas, como LONGi Green Energy Technology, pueden ir en busca de gangas. Pero la fracasada operación de GCL-Poly demuestra lo difícil que es llegar a un acuerdo sensato. Vender una participación del 51% en una filial clave por unos 1.000 millones de dólares en efectivo y otros 1.000 millones en acciones de Shanghai Electric habría reducido la deuda neta de la compañía, que era 4,5 veces el ebitda a finales de 2017. Por su parte, Shanghai Electric se habría afianzado en la energía alternativa en un momento en que los reguladores están deseosos de dejar atrás los combustibles fósiles.

El fracaso sugiere que habrá más líos. La expectativa de que el coste de la energía solar baje al nivel de la del carbón podría envalentonar a los optimistas para obtener valoraciones más altas. Magnates ambiciosos como Zhu Gongshan, presidente de GCL-Poly, son otra variable volátil. Para las fusiones, el riesgo de quemarse con el sol es alto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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