Las cooperativas ganan adeptos entre los emprendedores

Cada vez más universitarios se interesan por esta fórmula

Da derecho a bonificaciones fiscales y puntos extra en concursos

La Urdimbre
Mónica Ruiz-Roso, Marta Barbero y Manuel Benítez, socios de La Urdimbre.

Quizá por su fuerte presencia en la ganadería y en la producción de frutas, hortalizas y aceite de oliva, en España se tiende a asociar a las cooperativas con la agricultura, casi como si fueran privativas del medio rural. Pero la experiencia de tres jóvenes arquitectos demuestra que el modelo puede tener éxito en cualquier actividad.

Todavía estaban estudiando en la Universidad de Sevilla cuando, hace cuatro años, Mónica Ruiz-Roso, Marta Barbero y Manuel Benítez decidieron llevar a la práctica los conocimientos adquiridos en las aulas. Acostumbrados al trabajo en equipo por su faceta de investigadores, encontraron en la cooperativa la fórmula ideal de emprender.

“Las decisiones se toman de manera mucho más horizontal y puedes beneficiarte de deducciones y bonificaciones fiscales”, afirma Benítez, de 27 años. Empezaron creando Incoomun, una web que facilita el alquiler compartido de locales comerciales, y continuaron con La Urdimbre, un estudio de arquitectura especializado en el diseño de espacios que no solo sean accesibles desde un punto de vista físico sino también cognitivo, es decir, fáciles de entender.

Dentro de este ámbito, el año pasado fueron contratados por el Ministerio de Fomento para realizar un estudio de su sede central en Madrid. La Urdimbre también realiza proyectos de eficiencia energética para hoteles y colegios.

El mínimo de socios varía de dos a tres dependiendo de la comunidad autónoma, al igual que el del capital

Benítez, Ruiz-Roso y Barbero forman el consejo rector de La Urdimbre y se reparten los beneficios a partes iguales. La suya es una de las 3.974 cooperativas que funcionan en Andalucía y que dan empleo directo a 66.285 personas en la comunidad.

“Es cierto que las agrarias son las más conocidas, pero las más numerosas y que más empleo generan son las de trabajo, que están presentes en todos los sectores: arquitectura, abogacía, servicios tecnológicos, ingenierías, comunicación...”, dice Salomé Gómez, directora de Faecta Sevilla. La representante de la Federación Andaluza de Cooperativas de Trabajo ve también un cambio en el perfil del cooperativista. “Los universitarios están cada vez más interesados en esta fórmula como vía para acceder al mercado laboral desarrollando su propio negocio”, señala.

Gómez espera que la reciente rebaja del mínimo de socios que hacen falta para crear una cooperativa en Andalucía, de tres a dos, acentúe aún más esta tendencia. Este límite varía dependiendo de la comunidad. En Madrid, por ejemplo, es tres. Lo mismo pasa con el capital mínimo, que en Andalucía no existe, en Madrid es de 1.800 euros y en Cataluña, de 3.000.

En cuanto al tratamiento fiscal, desde Cooperama, unión de cooperativas de trabajo de Madrid, explican que es el mismo de una empresa o autónomo, aunque tienen un régimen propio. Así, las de trabajo están especialmente protegidas y, como tales, reciben bonificaciones en el impuesto de sociedades, el de actividades económicas y el de transmisiones patrimoniales para algunos de los actos societarios. En Andalucía tienen derecho a una reducción del 25% en la fianza exigida para competir en licitaciones públicas y, en caso de empate, tienen la preferencia.

Pese a estas ventajas, Benítez lamenta que todavía sea un modelo poco conocido por los emprendedores y por las mismas gestorías que los asesoran.

¿Régimen de autónomos o general?

Empleos. El sábado pasado se celebró el Día Internacional de las Cooperativas, modelo que en España genera unos 320.000 empleos directos, más de la mitad en el sector servicios.

Régimen. Los socios trabajadores de una cooperativa pueden darse de alta en el régimen de autónomos (RETA) o en el general. “La única condición es que coticen a la Seguridad Social”, apostilla Guillem Llorens, presidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo de Cataluña.

Socios y no socios. Llorens apunta que puede darse el caso de que los trabajadores socios estén en el RETA y los trabajadores no socios en el régimen general. “Pero en el momento en que los no socios se conviertan en cooperativistas, con pleno derecho, tienen que darse de alta en el RETA”, aclara.

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