La debilidad de Merkel y la actitud combativa de Italia amenazan a la UE

El acuerdo sobre migración no oculta las dos grandes grietas del bloque

Angela Merkel, el viernes, abandonando la cumbre de la UE en Bruselas.
Angela Merkel, el viernes, abandonando la cumbre de la UE en Bruselas.

La habilidad de la UE para pastelear no logra ocultar los defectos de su receta. El acuerdo sobre migración del viernes satisfizo al Gobierno italiano al tiempo que daba a la canciller alemana, Angela Merkel, algo que pudiera aplacar a sus aliados bávaros. Pero la postura de confrontación del primero y la debilidad interna de la segunda siguen siendo grietas preocupantes.

Los líderes acordaron compartir la responsabilidad por los inmigrantes rescatados en el mar y reforzar las fronteras exteriores del bloque. Los países también se repartirán los refugiados, aunque sea de forma voluntaria. Incluso cerrar esto fue un logro, a pesar de que las cifras muestran que las entradas irregulares están cayendo. Los políticos italianos sostienen que el resto de la UE no les ha ayudado a gestionar la inmigración. Merkel se enfrenta a la presión de su antiguo aliada, la CSU, que quiere impedir que los inmigrantes registrados en otros países de la UE crucen la frontera alemana. Y otros como Hungría se mantienen firmes en que no se les obligue a aceptar inmigrantes.

La escasez de detalles contribuyó a ocultar las diferencias y a preservar el principio de que la UE debería abordar el problema colectivamente. Pero el acuerdo no logró ocultar dos grandes problemas. Uno, que Merkel es tan débil a nivel interno que su Gobierno de coalición podría haber caído si no hubiera conseguido concesiones. De ahí la subida del euro una vez cerrado el acuerdo. El segundo es la obstinación de Roma. Conte se negó el jueves a respaldar las declaraciones comunes sobre seguridad y comercio hasta que los otros acordaran ayudarle a gestionar la migración.

Estas deficiencias serán aún más claras cuando la UE se enfrente a otras cuestiones. Merkel puede tener menos margen para ofrecer compromisos en cuestiones como el fortalecimiento de la zona euro. Y Roma podría ser igual de exigente para garantizarse margen de maniobra para aumentar el déficit.

Ninguno es un riesgo inmediato, así que los líderes pueden disfrutar del resplandor de un acuerdo duramente ganado. Pero las fracturas volverán a quedar al descubierto en futuras reu­niones maratonianas de la UE.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

 

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