Concesiones ferroviarias, un negocio obligado a saltar fronteras

Ferrovial y ACS han ganado contratos muy recientes en Gales y EE UU

CAF lleva años explotando líneas suburbanas en México

Transporte ferroviario
Imagen de Dockland Light Railway en Londres, gestionada por la filial de Ferrovial y la de SNCF.

El año 2020 es la fecha marcada en el calendario para dar entrada en las líneas ferroviarias españolas a las empresas privadas. España ha preferido esperar al límite fijado por la Unión Europea para una colaboración público-privada que las compañías ya realizan en otros países, en los que no solamente construyen las líneas o dotan de material al transporte por ferrocarril, sino que explotan su funcionamiento. En lo que llevamos de 2018, dos empresas españolas, Ferrovial y ACS, se han hecho con la concesión de sendas líneas ferroviarias, la primera en Reino Unido y la segunda en Estados Unidos.

El año comenzó con la selección de ACS para la concesión del tren automatizado del aeropuerto internacional de Los Ángeles, operación que comparte con su filial alemana Hochtief y otras dos constructoras. La compañía anunció hace pocos días que ya ha conseguido 1.102 millones de euros para financiar el proyecto. El contrato incluye la construcción y la explotación durante 25 años del nuevo tren automatizado en el segundo aeropuerto más grande de Estados Unidos y el quinto del mundo, con tráficos de casi 70 millones de pasajeros anuales.

Acciona no descarta entrar en el área de las concesiones, pero de momento no concreta

Más reciente todavía es la concesión lograda por el consorcio formado por Amey, la filial en Reino Unido de Ferrovial Servicios, y Keolis, filial a su vez de la SNCF o Renfe francesa: el contrato de la red pública de ferrocarril Wales & Borders y el desarrollo de la South Wales Metro.

La explotación de esta línea en Gales, que tiene vigencia hasta 2033, es un hito que Keolis Amey ha celebrado tras derrotar en el proceso de selección a otras dos interesadas. Es probable que haya pesado la experiencia de este consorcio en la explotación de otras líneas, estas de metro ligero, en Reino Unido como son el Dockland Light Railway en Londres y el de la zona metropolitana de Mánchester, en las que llevan trabajando desde 2014 y 2017, respectivamente.

De México a España

Sin salir del continente americano, otro consorcio español, liderado por la veterana empresa guipuzcoana Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), lleva 10 años explotando el ferrocarril suburbano o línea de cercanías de Ciudad de México, en concreto el Sistema 1, que consta de siete estaciones y 27 kilómetros de longitud y transporta diariamente a 180.000 pasajeros.

También en el país mexicano, CAF tiene un contrato de prestación de servicios, de 15 años de duración, de la línea 12 del metro de la capital. Esta misma sociedad se encargó de suministrar los trenes de la línea 8 del metro de São Paulo (Brasil) y la mantendrá en explotación dos décadas. En CAF creen que la fórmula de la concesión está cada vez más demandada en todo el mundo y por esa razón mantienen una importante división de concesiones, a pesar de que su núcleo de negocio continúe siendo la construcción de infraestructuras ferroviarias.

El mantenimiento y explotación de los trenes ligeros y de las líneas de metro se consideran, asimismo, concesiones ferroviarias. Este tipo de transporte sí está liberalizado en España, al igual que las líneas de tranvías, por lo que la colaboración público-privada hace tiempo que se desarrolla en este campo.

Sin embargo, no todas las compañías parecen satisfechas con estas explotaciones y se van a centrar más en internacionalizar su negocio de infraestructuras e ingeniería industrial, como es el caso de la catalana Comsa Corporación, concesionaria de varias líneas de metro y de tranvías.
La compañía va a realizar una desinversión tanto en el metro de Málaga, en el que participa por medio de la sociedad Mircom, como en el tranvía de Murcia, a pesar de que la empresa reconoce que el funcionamiento de ambos transportes reporta millones de pasajeros al año. Comsa Corporación participa, igualmente, en la explotación de los tranvías barceloneses Trambaix y Trambesòs.

Situación actual

2020 es el año límite para la liberalización del transporte ferroviario en la Unión Europea. España va a esperar hasta esa fecha tope, si no hay cambios de última hora, para dar entrada a la colaboración público-privada.
1.102 millones de euros es la cantidad de la que ACS ya dispone para acometer el proyecto de concesión del tren del aeropuerto de Los Ángeles que logró el pasado enero.

Ferrovial se va a hacer cargo del tren público del país de Gales en Reino Unido este mismo año. Ya cuenta con concesiones en Londres y Mánchester.
CAF explota desde hace 10 años una línea del suburbano de Ciudad de México, así como otra de metro en la propia capital. También tiene la concesión de una línea del metro de São Paulo.

Comsa Corporación se plantea desinvertir en su participación del metro de Málaga y en el tranvía de Murcia para lanzarse a internacionalizar más sus negocios.

Entre las empresas que esperan “tiempos mejores” en España se encuentra Acciona.

A la espera

Una de las empresas que se mantiene expectante es Acciona. Su presidente, José Manuel Entrecanales, comentó, en la última junta de accionistas celebrada en mayo, los planes de ­entrada en el negocio de las concesiones ferroviarias, aunque sin concretar nada.

Han existido conversaciones con Air Nostrum para conseguir explotar una concesión en la línea del AVE a Francia, aunque esta colaboración está aún en suspenso. No obstante, en la compañía no descartan entrar en este campo. En 2020 será cuando comience de veras la carrera de las concesiones.

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