Jaipur, la ciudad donde habitan los maharajás

Fundada en 1727, es la primera urbe planificada de la India

Guarda palacios y templos de ensueño

Fuerte Amber
Fuerte Amber. Getty Images

Conocida como la ciudad rosa desde que en 1876 fue pintada de este color para recibir al marido de la reina Victoria, el príncipe Alberto, la capital del estado indio de Rajastán forma parte del llamado triángulo dorado, junto a Nueva Delhi y Agra, con el Taj Mahal. Es la primera ciudad planificada de la India y la que más atractivos reúne de las tres para el turista, no solo por sus palacios y templos de ensueño, también por su vitalidad, con un centro histórico que invita a deambular, repleto de bazares y lugares sorprendentes.

Como en la mayoría de las ciudades de Rajastán, a pesar de un tráfico caótico y, a menudo, infernal, Jaipur mantiene una atmósfera de ciudad medieval de Oriente.

Fundada en 1727, su trazado estructura la urbe en nueve manzanas rectangulares que representan el universo hindú, la plaza central simboliza el monte sagrado Meru, hogar del dios Shiva. Uno de los edificios más simbólicos y conocidos de la villa, el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, se encuentra en la calle principal.

En realidad es poco más que una hermosa fachada, un finísimo trabajo de celosías, una inconfundible postal que recuerda la cola de un pavo real, repleta de pequeñas ventanas, más de 900, para que las mujeres de la corte pudieran tomar el fresco y contemplar la vida real, el trajín del mundo exterior, sin ser observadas.

Forma parte del llamado triángulo dorado, en el norte del país, junto a Nueva Delhi y Agra, con el Taj Mahal

Justo detrás se encuentra el Chandra Mahal, el Palacio de la Ciudad, que originalmente ocupaba dos manzanas, habitado aún por la familia real, que, para mantenerlo, tiene abierta al público una parte de sus estancias.

Porque, como si de un relato de las Mil y una noches se tratara, todavía existe un maharajá de Jaipur, llamado Sawai Padmanabh Singh, un joven heredero de una gran fortuna y de un título centenario que sigue ejerciendo fascinación, aunque el poder y los privilegios de los maharajás fueran abolidos por Indira Gandhi a principios de los años setenta.

Rajastán
Hombre rajastaní. Cinco Días

Una visita que no debe perderse es la del observatorio astronómico, Jantar Mantar, del sánscrito, “instrumentos para calcular”, construido en el siglo XVIII. La gran pasión de Jai ­Singh II, el fundador de la ciudad, la astronomía, le llevó a idear este observatorio. El reloj solar más grande del mundo está aquí y aún calcula la hora con apenas una desviación de 20 segundos.

En Jantar Mantar se estudiaban las alineaciones de planetas propicias para realizar ofrendas a los dioses y celebrar determinadas ceremonias. Además, está repleto de inventos sorprendentes. Es Patrimonio de la Unesco.

En la ciudad de los bazares, en Chaura Rasta y Badi Chopar, las dos calles principales de la parte vieja, se concentran los más coloridos y bulliciosos. Se cruzan en la puerta Tripolia, desde donde se accede al Palacio Real. Merece la pena pasear por ellas, tanto de día como de noche, cuando los restaurantes se llenan de luces, gente y olores a especias, y los vendedores están más dispuestos a aceptar el regateo antes de echar el cierre.

Magnificencia

Fuerte Amber
Patio del Fuerte Amber. Cinco Días

Camino del Fuerte Amber merece la pena hacer una parada en el lago Man Sagar, sobre todo al atardecer, como hacen los locales, y caminar por el paseo que bordea la ribera antes de visitar el fuerte, uno de los iconos de Jaipur, al que se puede llegar a lomos de un elefante.

La vista de este enorme palacio y de sus murallas reflejadas en el lago justifica la estancia en Jaipur. Dentro nos podemos hacer idea de la magnificencia que rodeaba a los maharajás de Rajastán.

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