La reforma europea de Angela Merkel se queda a medio camino

Su presupuesto de inversión para ayudar a los países más pobres y su fondo de rescate reforzado dejarán la zona mal preparada para la próxima crisis

La canciller alemana, Angela Merkel.
La canciller alemana, Angela Merkel.

Angela Merkel quiere un presupuesto de inversión que ayude a los países más pobres y un fondo de rescate reforzado. Pero agotada la política monetaria, son medidas a medio camino que dejarán la zona euro mal preparada para la próxima crisis.

Es la respuesta más concreta hasta ahora a las propuestas de Emmanuel Macron en septiembre, cuando pidió una cooperación europea más estrecha y un presupuesto común.

Ambos respaldan un gasto más centralizado para financiar la inversión y apoyar préstamos financieros para ayudar a los países ante crisis externas. Estos créditos tendrían menos condiciones que los rescates concedidos durante la crisis y requerirían un seguimiento menos intrusivo.

Pero Merkel está muy lejos de los sueños de Macron. El presupuesto común de inversión estaría en unas “pocas decenas de miles de millones”, dice la líder. Si eso son algo así como 25.000 millones, la inversión pública en la zona euro en su conjunto aumentaría hasta el 2,8% del PIB desde el 2,6% actual. Ayuda, pero no es tan impresionante como las cifras que Macron probablemente tenía en mente cuando habló de un presupuesto con recursos ambiciosos.

Mientras, es posible que más préstamos tampoco ayuden mucho. En lugar de prestar a través de un fondo común supervisado por un solo ministro de finanzas, Merkel quiere convertir un fondo de rescate existente en un Fondo Monetario Europeo: una versión regional del FMI. Esto significa que los préstamos tendrán que ser aprobados por los Parlamentos nacionales, así que Alemania podrá vetarlos. Y si se le da la autoridad a un FME para decidir si los niveles de deuda de los países son sostenibles, puede que rehúsen buscar ayuda.

La limitada ambición de Merkel es comprensible. Su partido tiene poco apetito por una integración europea mucho más estrecha. El Gobierno de Italia, que quiere deshacer reformas y aumentar el gasto público, la hace aún menos apetitosa. Pero eso deja debilitada la zona euro. El BCE tiene menos margen para luchar contra la próxima crisis que la última vez y las normas fiscales de la UE limitan la capacidad de los Gobiernos para mitigar la próxima recesión.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

Normas