La patronal pide evitar “alzas inasumibles” con el cambio de ciclo

Advierte que se pueden perder 12 millones de turistas en el medio plazo

Recuerda el impacto negativo del crecimiento sin control de las viviendas turísticas

Turistas en Atenas.
Turistas en Atenas.

La crisis en el sector hotelero tiene forma de U. En los cinco años entre 2009 y 2013, los dos principales indicadores de rentabilidad (la tarifa media diaria y el ingreso por habitación disponible) cayeron a plomo, para posteriormente recuperarse con fuerza en los cuatro ejercicios siguientes (2014-2017) y situarse por encima de niveles precrisis.

Los últimos datos de las consultoras Magma HC y STR, correspondientes al primer trimestre de 2018, muestran como el precio medio pagado por una habitación en España se situó en 103 euros, tres euros más que doce meses atrás, y lejos de los 72 euros con los que se cerró de media en 2013. En ese período, las tarifas han crecido un 43%. De hecho, ya hay hoteles en Barcelona, Marbella o Canarias con precios por encima de los 120 euros.

Algo similar ha sucedido con el ingreso medio por habitación disponible, que cerró 2013 en 41 euros y en marzo de 2018 se ha situado de media en 68 euros, con un alza del 66%. Esos crecimientos se han dejado notar en las cuentas de resultados de las empresas hoteleras y ese es el principal argumento que esgrimen los sindicatos para reclamar subidas salariales en el mismo porcentaje. Al mismo tiempo, muestran como la brecha entre los sueldos de la hostelería y el resto de sectores se ha ido ensanchando y ya supera los 9.000 euros de media, según datos de CC OO.

La lectura que hacen las organizaciones empresariales es radicalmente diferente. No niegan que hayan ganado mucho dinero, pero reconocen que gran parte de esos beneficios lo han destinado para reducir los desequilibrios que acumularon en el pasado, en forma de deuda o pérdidas, o bien para repartir sus beneficios con sus accionistas. El caso más paradigmático es el de NH, que ha recuperado el dividendo en 2017 y 2018 tras no repartirlo desde 2009. Solo este año prevé un gasto superior a los 400 millones.

Además, todas las organizaciones descuentan que el sector tocó techo en 2017, cuando se rozaron los 82 millones de turistas extranjeros, y que a partir de ahora viene un período de desaceleración. “El cambio de ciclo en el turismo anima a evitar alzas inasumibles de salarios”, apunta un reconocido empresario hotelero. Y uno de los motivos que puede acelerar ese parón es la recuperación de los mercados competidores, como Grecia, Turquía o Egipto. El primero estuvo golpeado por la recesión económica y los otros dos por la inseguridad derivada de los atentados terroristas. Ambas tendencias parecen haberse corregido y Exceltur vaticina que la pérdida de “turismo prestado” podría llegar a los doce millones de viajeros en el peor de los casos.

La otra gran inquietud del sector es el crecimiento incontrolado de viviendas de uso turístico. José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, critica la falta de valentía de las administraciones que han promulgado legislaciones “laxas e inoperantes” para frenar el fenómeno. El balance realizado por esta organización muestra que el pasado ejercicio se cerró con cerca de 474.000 plazas en viviendas para turistas por las 335.000 que compone toda la oferta reglada, desde hoteles, casas rurales, hoteles o campings, entre otros. “En nueve años, las casas para turistas han crecido un 189% , la planta hotelera un 1,5% y el número de cruceros es inferior. ¿Entonces a quién se puede culpar del fenómeno de la turismofobia?”.

 

 

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