Italia dispara el coste de la deuda y afronta vencimientos de 200.000 millones este año

Vende 1.750 millones a un interés del 2,3% frente al 0,56% anterior

La prima de riesgo cae 38 puntos básicos

Italia

La situación política de Italia continúa estancada, pero los inversores decidieron aflojar ayer la presión después de que el martes la deuda transalpina viviera su peor sesión en 25 años. Las rentabilidades pusieron freno a los ascensos y la prima de riesgo bajó 38 puntos básicos, hasta los 253 a la espera de conocer si el Movimiento 5 Estrellas y la Liga llegan a un acuerdo in extremis para formar Gobierno o si finalmente se convocan elecciones.

En plena tormenta por la crisis política, la tercera economía de la zona euro acudió ayer al mercado en busca de financiación. Si el martes fue el turno de las letras –pagó el interés más elevado desde 2013– ayer probaron suerte con deuda a medio y largo plazo. Italia levantó 1.750 millones en bonos a cinco años. El interés exigido alcanzó el 2,32% frente al 0,56% de la subasta anterior o el 2,27% al que cotizan los bonos con vencimiento en 2023 en el mercado secundario.
La misma tendencia se repitió para la referencia a 10 años. Italia captó 1.820 millones al 3%, interés que supone casi duplicar el coste de emisión de la pasada subasta. Por su parte, en el mercado secundario, la deuda con vencimiento en 2028 bajó ayer del 3,1% (máximos de mayo de 2014) al 2,97%.

A pesar de la inestabilidad que rodea al país, los inversores continúan mostrando apetito por la deuda, algo que tuvo su reflejo en la demanda, que alcanzó los 6.000 millones. “La buena subasta en Italia y la reacción favorable del mercado sugieren que las recientes turbulencias en los mercados tendrán su efecto impulsando una disminución del discurso euroescéptico en Italia y la amenaza de adopción de políticas poco ortodoxas”, afirma Joe Lovrics, responsable de Mercados de Capitales de Citi para España y Portugal. La crisis institucional que se ha abierto se convierte en una piedra en el zapato para su economía, que en los próximos siete meses afronta vencimientos por importe de 195.000 millones, siendo diciembre el mes más complicado (43.000 millones). En el conjunto del año, los vencimientos alcanzan los 333.000 millones. Para hacer frente a este escenario, el erario tiene programadas emisiones por importe de 187.000 millones de aquí a final de año, cuantía que se suma a los 198.000 emitidos hasta la fecha. Es decir, las colocaciones previstas para el conjunto del año alcanzan los 385.000 millones.

Los expertos se muestran cautos y creen que los acontecimientos políticos tienen todavía un impacto moderado en el coste de financiación. La agencia DBRS y la gestora de renta fija Amundi apuntan al peso de los inversores domésticos (propietarios del 65% de la deuda en circulación incluyen las compras de deuda del BCE) como la principal fortaleza.

Al igual que España, Italia ha aprovechado el periodo de gracia concedido por el BCE para alargar la vida media de la deuda. Esta ha pasado de los 6,3 años de mediados de 2014 a los cerca de siete años registrados al cierre de 2017, lo que contribuye a relajar las necesidades de refinanciación. Además, como señalan desde la agencia de calificación “el coste promedio de la deuda en circulación ha caído del 4,4% que registró en 2012, a alrededor del 3,0% a finales de 2017, mientras que el coste de las nuevas emisiones baja al 0,62%, frente al 3,61% de 2011”.

Moody’s pone en revisión a 12 bancos italianos

El martes la agencia de calificación crediticia amenazó con degradar el rating de Italia (Baa2) si el nuevo Gobierno no reduce la deuda o no implementa reformas estructurales. Ayer fue el turno de los bancos. En concreto, Moody’s puso en revisión la nota de 12 entidades entre ellas Unicredit, Intesa SanPaolo y Mediobanca.

El BCE está vigilante a la situación del mercado y la crisis política en Italia, pero según fuentes consultadas por Reuters no ve razón para intervenir en este momento. Tres funcionarios de la institución consideraron que es demasiado pronto para evaluar si los indicadores muestran signos de estrés. Asimismo, reiteraron que no tenían las herramientas o el mandato para resolver cuestiones de índole política.

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