Aena mantendrá su dividendo con un 'pay out' del 80% hasta 2020

La compañía incluye en su plan estratégico 2018-2021 la búsqueda de socios privados para invertir en el exterior

La reforma de las tiendas Duty Free y los planes inmobiliarios sostienen la política comercial

El presidente de Aena, Jaime García Legaz, con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.
El presidente de Aena, Jaime García Legaz, con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

El operador público aeroportuario Aena va a mantener su agresiva política de dividendos durante este 2018, y también en 2019 y 2020. La empresa que preside Jaime García Legaz ha comunicado a la CNMV que distribuirá entre sus accionistas un importe equivalente al 80% del beneficio neto individual anual generado por la empresa. Una base de cálculo que excluye partidas extraordinarias.

Esta guía forma parte del plan estratégico 2018-2021, abordado en la reunión del consejo de administración celebrada hoy. En el comunicado remitido al regulador, Aena dice reservarse la posibilidad de modificar esta política  "si concurrieran circunstancias excepcionales".

Aena repartió 975 millones de los 1.219 millones declarados por la matriz como resultado neto en 2017. Este nivel de retribución es un 70% superior a la entregada con cargo a 2016

La firma dependiente de Fomento salió a Bolsa con un compromiso inicial de retribución con un 50% del beneficio. Una cota que se vio elevada al 80% en el último pago, el pasado mes de abril. De este modo, Aena repartió 975 millones de los 1.219 millones declarados por la matriz como resultado neto en 2017. Este nivel de retribución, casi un 70% superior a la entregada con cargo al resultado de 2016, supuso una rentabilidad del 3,8%.

Mirada al exterior

Aena dice haber tenido en cuenta en sus expectativas de negocio retos como el incremento de pasajeros, al que responde con la adaptación de la capacidad y se abre a la contratación de personal. Entre las previsiones para 2018, se espera un aumento del 5,5% en el número de pasajeros sobre la base de 265 millones atendidos en 2017 (15,8 millones corresponden al aeropuerto londinense de Luton). Esto implicaría sumar 14,5 millones de nuevos usuarios.

Otros dos pilares de la nueva hoja de ruta son la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio, y la diversificación geográfica para mitigar su exposición a "la concentración de tráfico" en España.

Entre los proyectos ya conocidos, e incluidos en el plan estratégico, figura el aprovechamiento del suelo en el entorno de los aeropuertos de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat, con sendos planes inmobiliarios a largo plazo en colaboración con el sector privado. También se insistirá en el  rediseño y optimización de los espacios comerciales de los grandes aeropuertos, pasando por el "relanzamiento de la oferta comercial Duty Free". Se va a poner foco en el desarrollo de los hub de Madrid y Barcelona, con especial atención al tráfico con Asia. Y se insistirá en la búsqueda de socios privados para tomar posiciones en aeropuertos de otros países realizando "un esfuerzo inversor moderado".

Aena tiene ya presencia en aeropuertos como Luton (Reino Unido), México, Cartagena y Cali (Colombia). Cada uno de los nuevos proyectos internacionales sería acometido a través de vehículos independientes para evitar el recurso a la matriz y cualquier tipo de contagio con la actividad regulada del grupo en España.

Pese a la necesidad de socios privados, Aena primará la presencia en los consejos de administración, así como la posibilidad de nombrar directivos y el aprovechamiento de sinergias con su red española de aeropuertos.

La nueva Aena Inmobiliaria entra en juego

El lan de negocio de Aena hasta 2021 hace las primeras referencias a la nueva división Aena Inmobiliaria, encargada de poner en juego 2,7 millones de metros cuadrados de superfie por construir en el perímetro de Madrid-Barajas y de 1,5 millones de metros cuadrados en Barcelona El Prat.

Esta división debe identificar los potenciales socios privados, fijar precios y definir la estrategia de licitación del suelo, previsiblemente basada en los modelos de concesión y aportación por parte del operador público.

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