Entrevista al director general de SAP

Joao Paulo Da Silva: “Nos tildaron de dinosaurio, y ahora somos sexys al inversor”

El director general de SAP España afirma que “no es sostenible que una agenda política marque la agenda económica y social”, dice sobre el tema catalán

“El retraso en la aprobación de los Presupuestos está haciendo que se pospongan algunos contratos”

Joao Paulo Da Silva: “Nos tildaron de dinosaurio, y ahora somos sexys al inversor”

Joao Paulo da Silva no deja de crecer profesionalmente dentro del gigante alemán SAP. Desde el pasado enero, además de estar al frente de SAP España, Portugal e Israel, ha asumido la dirección de la empresa en Turquía y África francófona. En total, unos 25 países. España representa el 45% de todo el negocio que coordina, pero dice que Turquía es un país con gran potencial (“el año pasado creció más que China”) y el África francófona, un área por desarrollar. “Allí, el 75% del negocio se hace en Marruecos, Túnez y Argelia, pero hay grandes proyectos tecnológicos, y prevemos duplicar nuestra facturación allí este año y mantener el ritmo el año próximo”, dice.

Da Silva defiende que SAP atraviesa un “muy buen momento”, tras su proceso de transición desde su posición de proveedor de soluciones de gestión empresarial tradicionales hacia un futuro definido por el cloud, la inteligencia artificial, el big data, la movilidad o el internet de las cosas. El gigante germano obtuvo en el primer trimestre de este año un beneficio neto atribuido de 708 millones, un 35,9% más frente al mismo periodo de 2017, y sus ingresos ascendieron a 5.261 millones, un 0,4%, tras elevar un 18,2% los ingresos por suscripciones en la nube, hasta 1.070 millones.

“Hace seis años no teníamos nada de cloud y, ahora, por primera vez en un trimestre, hemos pasado los 1.000 millones. Es algo muy importante, porque el cloud es una renta mensual, donde cada cliente nuevo suma”. En este contexto, el directivo resalta el papel que ha tenido España: “En 2017, el negocio cloud tuvo un crecimiento aquí de tres dígitos, y este año hemos arrancado con un ritmo parecido, aunque la previsión es cerrar el año con un crecimiento de dos dígitos altos. Quitando EE UU y Reino Unido, que van por delante en adopción del cloud, España va más rápido que la media mundial”.

"Hace seis años no teníamos nada de ‘cloud’ y ahora, por primera vez en un trimestre, hemos pasado los 1.000 millones”

Da Silva reconoce que el mercado les había tensionado mucho en los últimos dos años durante su proceso de transición, “pero somos una de las pocas compañías del mundo que ha logrado cambiar completamente su modelo de negocio: Hemos pasado de uno que se basaba en yo te vendo un contrato de un millón y genero un beneficio que devuelvo al accionista, a otro apoyado en el cloud, donde hemos tenido que hacer fuertes inversiones en centros de datos, y donde el cliente hace un pago diluido en el tiempo, a través de una cuota mensual. Eso generó a la compañía una presión económica muy grande, pero esas inversiones que empezamos a hacer hace dos o tres años han empezado a dar rentabilidad, y eso va a dar un fuerte empujón a nuestras acciones”.

En este contexto, el directivo recuerda cómo mucha gente tildó a la compañía “de dinosaurio, dijeron que moriríamos, pero ahora somos sexy para el inversor, porque a los inversores les gustan las empresas con mucha innovación y poco riesgo”. “Lógicamente, SAP seguirá innovando, lanzando soluciones nuevas, pero ya en el último trimestre nuestro ingreso recurrente fue de un 71%”, detalla Da Silva, que asegura que todo ello beneficiará finalmente al cliente, porque garantiza que SAP es una empresa de largo recorrido y con capacidad para seguir invirtiendo en innovación. Solo en 2017, la compañía destinó a I+D el 13% de su facturación (ese año fue de 23.460 millones) y registró y validó 845 patentes.

La firma germana ha puesto ahora todo su foco en ayudar a las organizaciones a convertirse en “empresas inteligentes”, algo clave, dicen, en la economía digital. “Muchas compañías creen que lo son, pero para nosotros solo lo cumplen aquellas que son capaces de conectar personas, cosas (dispositivos, sensores...) y procesos de negocio. Es fundamental tener todo integrado”.

"La compra de Gigya nos ha ayudado a fortalecer nuestro portfolio para cumplir con el nuevo reglamento europeo de protección de datos (GDPR)"

Para ello, SAP cuenta con SAP Leonardo, “una plataforma de innovación muy ágil, que permite a las empresas que tienen su backoffice y sus pilares en SAP, montar proyectos piloto en 3-4 semanas y, si funciona, desplegarlos a mayor escala”. Por ejemplo, en España están trabajando con compañías con inteligencia artificial creando bots para agilizar los servicios al cliente, y con otras tienen en marcha proyectos de internet de las cosas para anticipar fallos en maquinarias o para que salten alertas para evitar roturas de stock. También trabajan con blockchain para una marca de lujo. “Mucha gente no sabe que las piezas que hay en muchas joyerías no son propiedad del joyero, ya que este no las paga hasta que no las vende, y con esta tecnología el proveedor de dichas piezas tendrá garantizada la trazabilidad de las mismas y sabrá con exactitud cuándo se han vendido, algo crucial para su negocio”.

Para afianzar su estrategia, SAP está dotando a sus soluciones de una capa de inteligencia para extraer el máximo partido a los datos, el nuevo petróleo de las empresas, y descubrir nuevos procesos y modelos de negocio. “Buscamos ayudar a las compañías a deshacerse de tareas rutinarias, a que optimicen sus procesos de negocio, que aprendan y puedan irse automejorando, para centrarse en lo que realmente importa: aportar valor al cliente final”.

Joao Paulo Da Silva: “Nos tildaron de dinosaurio, y ahora somos sexys al inversor”

SAP mantiene su estrategia de adquirir compañías con una oferta tecnológica que pueda complementar la suya. Ese ha sido el caso de la francesa Recast.AI, que tiene mucho ya de inteligencia artificial (IA), “y hoy tenemos 60.000 bots, 11 motores de IA, y estamos desarrollando 14 más. Tenemos ya 30 casos más identificados en los que estamos trabajando”. También es el caso de Gigya, una compañía israelí centrada en la gestión de identidades, que compraron justo un mes antes de que saltara la crisis de Facebook por el caso de Cambridge Analytica.

“Esta empresa se ha revalorizado mucho tras la compra con todo el problema de Facebook, pues lo que hace es garantizar que tus datos están seguros y que controlas lo que se almacena sobre ti”. Da Silva explica que Gigya ha ayudado a SAP a fortalecer su portfolio para cumplir con el nuevo reglamento europeo de protección de datos (GDPR), que entra en vigor este viernes, y confía en que las empresas consideren la oportunidad que les brinda su cumplimiento para acometer ambiciosos proyectos de transformación digital. “Digitalizar los negocios les da la agilidad para poder jugar con sus compañías, ajustarse al mercado y crear ofertas disruptivas. Un ejemplo muy bueno es Under Armour, una compañía que producía camisetas y zapatillas de deporte y que ahora, gracias a la información que maneja, se ha convertido en un player digital vendiendo seguros médicos ligados al deporte. Al final, yo creo que cualquier empresa de futuro tendrá que pensar en vender un servicio”.

En España, SAP está ejecutando proyectos de transformación digital en compañías como Mercadona, Grupo Siro, Meliá hotels International, Cepsa, Europa, Nueva Pescanova, Grupo García Carrión o la cadena de restaurantes Nostrum. Desde 2014, un año después de que se incorporara Da Silva a la dirección general, la plantilla de SAP en España ha aumentado un 40%. Solo en los cuatro primeros meses de este año se han fichado 121 profesionales, sumando ya u ntotal de 838 empleados, entre la sede de SAP España y el Inside Sales Center de Barcelona.

"SAP Leonardo es una plataforma de innovación muy ágil, que permite a las empresas montar proyectos piloto en 3-4 semanas"

Da Silva admite que el retraso en la aprobación de los Presupuestos en España está haciendo que se retrasen algunos proyectos. “En la actualidad, el 15% de nuestros ingresos provienen del sector público, cuando hace 8 años era el 30% y, hace cuatro o cinco, era prácticamente cero”, destaca.

El directivo también reconoce que la crisis catalana les ha impacto. “En 2017, algunos millones no entraron por ese efecto, pero no ha sido un drama en la dimensión de SAP. Sí es una pena para el mercado en general, pero soy optimista y confío en que este tema se arregle por alguna vía. Honestamente creo que hay un conjunto de políticos de ambos lados que han envenenado el discurso, y los ciudadanos están cansados. Va a ocurrir como en Italia. Al final, la economía real pasará de todo esto y seguirá con su día a día. No es sostenible que una agenda política marque una agenda económica y social”.

Retraso europeo y normativa sobre datos

El director general de SAP en España habla de su preocupación por el retraso de Europa en áreas de futuro como la inteligencia artificial. "Vamos lentos, mientras China va a una velocidad enorme, al igual que EE UU. Europa tiene que espabilarse si no quiere quedarse atrás".

Da Silva asegura que lo único "bueno" de ir retrasado es que "por lo menos no cometerás el error de gastar dinero en áreas que al final no van a resultar exitosas. Y en esto solo hay dos formas de abordarlo: o eres un fast starter o eres un fast follower. O arrancas muy rápido y lideras, o sigues muy rápidamente. A mí me gusta más el primero, pero Europa en estos momentos está por detrás". 

El directivo cuenta que las grandes compañías como SAP, Telefónica o Deutsche Telekom hacen lobby en Bruselas con el fin de que se impulsen acciones que fortalezcan el papel de las compañías europeas en áreas disruptivas, de futuro, pero "Europa se mueve desgraciadamente a un ritmo muy lento. Tenemos que seguir empujando y lo estamos haciendo. Nosotros estamos en China, en EE UU, en Israel... estamos aprendiendo de todos los mercados para innovar, y traducimos toda esa innovación tecnológica en valor para las compañías".

Da Silva también responde a otro tema de actualidad: la preocupación surgida a raíz del escándalo de Facebook sobre la llamada economía del dato. "Los datos son la moneda del futuro, o más bien ya del presente, y creo que sí hace falta una legislación global al respecto. Llegará, lo que ocurre es que los reguladores y los Estados van mucho más lentos que el mercado. Mire, por ejemplo, lo que está pasando con las criptomonedas".

El directivo, sin embargo, apunta que explotar los datos tiene sus beneficios y riesgos. "Estoy convencido de que la cura del cáncer vendrá por la inteligencia artificial y el big data, pero es verdad que debemos proteger los datos de las personas. Hay que balancear bien el uso de todas estas nuevas tecnologías para minimizar los riesgos y maximizar los beneficios".

Sobre este punto, Da Silva destaca el papel que está haciendo Europa, "que está empujando bastante en esa dirección. Con el nuevo reglamento de protección de datos pondrá una barrera de entrada a aquellas compañías americanas o asiáticas que no lo respeten". "Pero ocurre", advierte, "que Europa tampoco puede ser demasiado proteccionista, porque si no corre el riesgo de quedarse fuera". 

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