Azora suspende su salida a Bolsa a dos días del toque de campana

La gestora paraliza el estreno por la falta de demanda al precio propuesto

La opa de Blackstone sobre Hispania también podría haber influido en la decisión

Fernando Gumuzio y Concha Osácar, dueños de Azora.
Fernando Gumuzio y Concha Osácar, dueños de Azora.

La gestora de activos y fondos inmobiliarios Azora ha decidido suspender la salida a Bolsa prevista para este viernes. A menos de 48 horas del toque de campana y el día en que tendría que haber anunciado el precio definitivo de la colocación, la compañía ha tomado esta decisión.

El debut bursátil ha sido aplazado porque la empresa no ha encontrado la demanda suficiente para cubrir el libro, según indican fuentes conocedoras del proceso, al precio propuesto por Azora, que era de 9,62 euros y que valoraba la compañía en 716 millones.

Sin embargo, Azora señala a la CNMV que ha decidido desistir de la oferta por las incertidumbres respecto a Hispania. Azora gestiona esta socimi, sobre la que Blackstone anunció una opa el pasado 5 de abril por cerca de 1.900 millones de euros. Aduce el potencial impacto de esta operación "en el plan de negocio previsto para Azora y, por tanto, en el proceso de colocación". 

Azora es la gestora externa de la socimi y si esa oferta tiene éxito pierde el contrato de gestión, aunque se embolsa 173 millones como compensación. El folleto de la salida a Bolsa, sin embargo, se autorizó el 25 de abril, varios días después de conocerse las intenciones de Blackstone. 

De hecho, el consejo de Hispania (donde se sientan los consejeros propuestos por Azora) encargó la búsqueda de una opa competidora frente a Blackstone.

Además, Azora gestiona diversos fondos inmobiliarios con recursos de terceros y diversas propiedades. Por ejemplo, las socimis Colón Viviendas, Encasa Cibeles (en alianza con Goldman Sachs), el vehículo de inversión Lazora (creado en 2004) o Témpore (la socimi de la Sareb). En la actualidad, Azora gestiona, para sus fondos y para terceros, más de 11.000 viviendas en toda España.

Fuentes del sector indican que en España es muy complicado sacar a Bolsa un negocio de gestión inmobiliaria, a diferencia de los grandes fondos que cotizan en Estados Unidos. Inciden también en que los inversores podrían estar reticentes a entrar en el capital sin conocer el destino de los 450 millones de la ampliación de capital (OPS) que Azora invertirá en compras, previsiblemente en crear una nueva plataforma hotelera debido a la experiencia adquirida por Hispania.

Está por ver cómo afecta esta suspensión a la próxima incorporación bursátil de una inmobiliaria, concretamente la de Testa Residencial, prevista para junio. En este caso se trata de una gran socimi destinada al alquiler de viviendas, con activos ya adquiridos por más de 2.500 millones. En principio, el negocio es diferente y estable en generación de rentas por alquileres y no tendría por qué empañar esta OPV, pero aparecen nubes no previstas. Sí corren más peligro otras empresas del sector que se proponían salir a Bolsa, como Vía Célere, de Värde, el gestor de activos inmobiliarios Haya Real Estate (propiedad de Cerberus) y Aelca (también de Värde) y cuyo objetivo era debutar en 2019. 

No obstante, cada una de las potenciales debutantes exhibe un modelo de negocio particular. Está por ver si el mercado es capaz de discriminar el grano de la paja o los fondos de inversión extranjeros, de donde ha llegado la demanda para las salidas a Bolsa de Neinor, Aedas y Metrovacesa, ponen en cuarentena al ladrillo cotizado español. 

Metrovacesa ya tuvo problemas para regresar a Bolsa en febrero, ya que tuvo que bajar el precio de la acción y retrasar un día el toque de campana. Anteriormente habían debutado con éxito Neinor y Aedas en 2016. Ahora 

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