Almunia encabeza la ofensiva de economistas españoles a favor de un Tesoro europeo

Destacadas figuras advierten que el euro actual no es viable a largo plazo

Reclaman una integración política y fiscal mucho más estrecha

Joaquín Almunia, ex vicepresidente de la Comisión Europea. (Archivo CE)
Joaquín Almunia, ex vicepresidente de la Comisión Europea. (Archivo CE)

El ex vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, encabeza la aportación a la reforma de la zona euro elaborada por un grupo de destacados economistas y políticos españoles en la que abogan por la creación de una autoridad fiscal central con capacidad de emitir eurobonos y de imponer la disciplina presupuestaria a los socios de la Unión Monetaria.

El contundente documento, que va mucho más allá que las habituales peticiones de completar la Unión bancaria, pretende marcar la posición española de cara a la decisiva cumbre europea de junio, en la que se espera un plan para el fortalecimiento de la zona euro en base a una iniciativa conjunta del presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel.

Economistas alemanes y francesas ya consensuaron hace unas semanas una serie de propuestas para la cumbre de junio. Y la contribución española señala la visión desde la cuarta economía de la zona euro y una de las que más ha sufrido los defectos de construcción de la zona euro.

El listado de firmantes, que incluye a figuras destacadas de la política y la economía como Almunia, Josep Borrell, Ana Palacio, Josep Piqué, Fernando Fernández, Daniel Fuentes, Miguel Otero-Iglesias o Belén Romana, muestra la trascendencia que se concede a un proceso de reformas que, a partir de junio, parece llamado a garantizar la reconstrucción del euro... o a agravar las dudas sobre su viabilidad.

"La arquitectura actual de la moneda única no garantiza su supervivencia a largo plazo", advierte. a título de inquietante salva de apertura, el documento con 10 recomendaciones de los economistas españoles. Y el texto admite, de manera sorprendente viniendo de firmantes claramente europeístas, que "se esperaba que el euro hiciera a Europa más fuerte e integrada, pero hasta ahora no ha logrado ese objetivo".

El documento reclama el establecimiento de un Tesoro común, descrito como "una autoridad fiscal con sus propias fuentes de recursos y con la capacidad de emitir deuda conjunta". Ese nuevo y poderoso organismo estaría presidido por una persona designada por los ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo) y asumiría también el cargo de comisario europeo de Economía. 

Ese Tesoro común, según la propuesta podría financiar áreas de interés paneuropeo como la seguridad, la protección de fronteras, la transformación digital o las reformas nacionales imprescindibles para la buena marcha del conjunto de la zona euro.

Los economistas españoles también abogan por mantener la disciplina presupuestaria y por supeditar la concesión de ciertas ayudas, en caso de crisis, al respeto de las normas fiscales. Pero en un mensaje claro hacia Berlín, se añade que "la experiencia muestra que incluso un cumplimiento estricto de las normas fiscales (lo cual es claramente necesario) es insuficiente para garantizar el buen funcionamiento y la estabilidad de la unión monetaria".

El documento también alerta contra la propuesta de Berlín para que la deuda pública deje ser un activo libre de riesgo, un cambio que, a juicio de los economistas españoles, solo sería aceptable si se emitieran eurobonos.

El texto, en cambio, se hace eco de las palabras de Macron a favor de crear "una soberanía europea, lo único que puede hacer que la Unión Monetaria dure cientos de años". Para lograrlo, consideran imprescindible una mayor integración política, basada en el respaldo democrático de los ciudadanos europeos.

Lo que no parece posible políticamente, advierten, es repetir la pesadilla de la reciente crisis. Crisis, subrayan, "en la que la mayor parte de la carga del ajuste recayó en los países con déficit". Un desequilibrio a favor de los socios del norte que ha minado la confianza del ciudadano en una moneda única "en la que los países ya comparten los riesgos pero todavía no comparte los costes". 

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