La curva de tipos de EE UU se aplana: ¿indica esto una nueva recesión?

El diferencial entre los dos y diez años se cae al mínimo de 44 puntos básicos

La primera economía del mundo se adentra en una fase madura del ciclo

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Las rentabilidades de la deuda de EE UU retoman la tendencia alcista de manera generalizada pero de forma más acentuada en los plazos más cortos. Esto pone de relieve el aplanamiento de la curva de tipos de la primera economía del mundo, una señal que en episodios pasados ha sido interpretado como un síntoma de recesión por lo que sirve de termómetro para medir la salud de las economías. La inversión de la curva de rendimientos (los plazos más cortos pagan más que los plazos largos) ha precedido a las siete recesiones pasadas, la última de ellas la vivida en 2008.

Que la curva de tipos ha perdido pendiente es un hecho innegable, pero todavía las tasas más largas se sitúan por encima de las cortas. El bono con vencimiento en 2028 está en el 2,87% mientras el dos años repunta al 2,43% y revalida máximos de agosto. El diferencial entre la deuda a dos y diez años sigue siendo positivo y se mantiene en los 44 puntos básicos, nuevos mínimos de septiembre de 2007. La mayoría de expertos no ven en esto una señal de ­alarma y se muestran confiados pese a que existen voces disidentes. El consenso cree que la fase en la que se adentra EE UU aunque es desconocida –el proceso de normalización que encamina la Fed es un terreno inexplorado–, no es la antesala de una nueva recesión.

David Ardura, director de gestión de Gesconsult, defiende que si EE UU bien ha entrado en un fase madura del ciclo, sigue conservando potencial. Es decir, las tasas de crecimiento del PIB seguirán acompañando al mercado a medio plazo, Más aún después de la gasolina aportada por la reforma fiscal de Donald Trump, que contribuye a prolongar el crecimiento que viene registrando el país desde 2010.

Con una economía como la estadounidense con pleno empleo –la tasa de paro se sitúa en el 4,1%–, la rebaja de impuestos más que a fomentar la creación de puestos de trabajo contribuirá al incremento de los sueldos, trasladándose esto al repunte de la inflación salarial. Este último indicador ha sido el desencadenante de las tensiones vividas en febrero, que provocaron un aumento de la volatilidad y la corrección tanto en renta fija como en renta variable ante las expectativas de una subida de tipos más acelerada a la inicialmente prevista.

La mayor aversión al riesgo ha llevado a muchos inversores a refugiarse de nuevo en la renta fija, especialmente en los tramos largos, convirtiéndose en un factor más que ha contribuido al aplanamiento de la curva de rendimientos. Esto provocó que los tipos de la deuda con vencimiento en 2028 pasaran del 2,9% que registró el 21 de febrero –máximo anual– al 2,87% actual. “El impacto de la mayor aversión al riesgo se ha centrado en la prima de plazo mientras las expectativas de subida de tipos repunta con claridad y las variaciones de la inflación no han sido significativas”, señalan desde MacroYield. Desde la firma esperan que la menor volatilidad se traduzca en repunte de las primas de plazo, algo que tirará al alza las rentabilidades en el mercado de deuda y a cierre del ejercicio el bono a diez años se situaría según sus estimaciones por encima del 3,2%.

El repunte sostenido de las rentabilidades a corto plazo se debe además a las expectativas de subida de tipos. Si hasta este año la normalización monetaria ha pasado de puntillas en el mercado, en los últimos tiempos la posibilidad de que la Fed pise el acelerador de la subida de tipos se deja sentir en la renta fija, hasta la fecha anestesiada por las políticas ultralaxas de los bancos centrales.

Tres subidas adicionales en 2018

En la pasada reunión de la Reserva Federal, Jerome Powell se estrenó con la primera subida de tipos de 2018 hasta el 1,75%-1,5%. Después de un mes como el de febrero en el que los inversores empezaron a especular con cuatro subidas de los tipos este año, el responsable del banco central de EE UU aplazó a 2019 el endurecimiento de la política monetaria y mantiene la previsión de tres alzas este año. No obstante, en las últimas sesiones, especialmente tras el dato de inflación de marzo (2,4%), ha vuelto a sobrevolar el rumor de tres subidas adicionales en 2018. MacroYield contempla esta opción en sus previsiones y fija los meses de junio, septiembre y diciembre como los momentos elegidos para elevar las tasas.

Con la vista puesta en la reforma fiscal, los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC) modificó sus estimaciones de PIB dos décimas por encima en 2018 (2,7%) y cuatro al año siguiente (2,4%).

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