Una campaña con pocas novedades normativas, pero más facilidades

En los últimos 25 años el proceso de modernización de la gestión del impuesto ha sido continua tanto en los ingresos como en las devoluciones

El director del Departamento de Gestión de la Agencia Tributaria, Rufino de la Rosa, durante la presentación en rueda de prensa de la Campaña de IRPF 2017.
El director del Departamento de Gestión de la Agencia Tributaria, Rufino de la Rosa, durante la presentación en rueda de prensa de la Campaña de IRPF 2017.

La campaña de Renta 2017, que se inició oficialmente ayer, no será recordada por su pedagogía normativa y regulatoria, un ámbito en el que no ofrece grandes novedades –salvo algunas cuestiones dirigidas al colectivo de autónomos–, sino por las mejoras que introducirá en la gestión del impuesto. Tras la última reforma en profundidad del IRPF, llevada a cabo en 2015, los casi 20 millones de españoles que están llamados a declarar hasta el próximo 2 de julio tanto rentas del trabajo como rentas del ahorro y plusvalías, encontrarán nuevas facilidades para cumplir con Hacienda. La más destacada es la puesta en marcha de una app móvil que permitirá al contribuyente ajustar cuentas con la Administración Tributaria a través de un solo clic, previa descarga y comprobación del borrador de su declaración. Los cálculos de la AEAT cifran en 4,8 millones el número de contribuyentes que podrán confirmar su borrador a través de esta app; la mayoría, sin embargo, lo hará utilizando Renta Web, la página habilitada por Hacienda.

La irrupción de la digitalización en la gestión tributaria es uno de los mejores ejemplos de cómo las nuevas tecnologías puede optimizar la labor de las administraciones públicas al tiempo que facilitar el cumplimiento de los deberes de los ciudadanos. Se trata de un ámbito en el cual el Ministerio de Hacienda tiene a sus espaldas una importante y larga trayectoria. Desde que se creó la Agencia Tributaria, hace ya 25 años, el proceso de modernización de la gestión tributaria en España ha sido constante, impulsada por la imperiosa necesidad de optimizar los ingresos fiscales, reducir la economía sumergida y luchar contra el fraude y la evasión fiscal.

La vieja imagen de la Administración Pública, con sus papeleos, esperas y vuelva usted mañana ha sido combatida eficazmente por una Agencia Tributaria que gestiona con notable rapidez tanto ingresos como devoluciones y cuya principal asignatura pendiente no es ya la eficiencia en la gestión, sino el siempre complejo control del fraude tributario.

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