La fábrica de Ford que fue la simiente de una potencia mundial

El gigante de Detroit abrió en Almussafes la planta que metió a España en las grandes ligas

Ford Almussafes
Factoría de Almussafes. Getty Images

En 1972, la dictadura franquista aprobó una serie de medidas, que pasaron a la historia como los decretos Ford, para asegurarse de que el gigante de Detroit instalase una fábrica en Valencia, que también ambicionaban Francia e Italia. Estas incluían la rebaja del porcentaje de componentes nacionales que los constructores estaban obligados a utilizar y la ampliación de los límites para la importación de piezas.

Con este nuevo marco normativo, la compañía ubicó su planta en Almussafes y, en 1976, comenzó a ensamblar allí el Ford Fiesta para el mercado europeo. Al año siguiente, cuando la fábrica alcanzó su pleno rendimiento, España superó por primera vez el millón de vehículos producidos, iniciando una carrera que, a la postre, convertiría al país en el segundo fabricante de coches más grande de Europa y el octavo del mundo.

De las cadenas de Almussafes salieron más de cinco millones de unidades del Fiesta hasta el cese de su producción en junio de 2012. La factoría valenciana monta ahora seis modelos: el Mondeo (que perderá en 2020 si se concretan los planes del grupo de trasladar su producción a China), el todocamino Kuga, las furgonetas Tourneo Connect y Transit y los monovolúmenes S-Max y Galaxy.

Ford se ha comprometido a invertir más de 750 millones de euros en la factoría para adecuar sus líneas a la nueva versión del Kuga, su modelo más exitoso.

Componentes, el soporte español de las multinacionales

Si España es una potencia mundial del motor es porque las marcas fabricantes cuentan con el respaldo de una potente industria de componentes local.

La entrada de España en la UE ayudó a que empresas de origen familiar ganaran tamaño, aumentaran sus exportaciones, invirtieran en tecnología y abrieran fábricas en el exterior.

Esta tendencia se acentuó a partir de 2001 con la compra de compañías y apertura de centros de I+D en Europa y EE UU. Gestamp, Antolin, Ficosa y CIE Automotive lideran un sector que el año pasado facturó 36.000 millones de euros y generó más de 7.000 nuevos empleos, según Sernauto.

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