¿Cómo funciona la 'tasa Google' que quiere imponer Bruselas?

La Comisión Europea aprueba un proyecto de directiva para gravar a las tecnológicas

Bruselas calcula que se pueden recaudar 4.800 millones al año

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El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici (i), y el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire (d), dos de los principales impulsores de la tasa digital. EFE/ Olivier Hoslet

La Comisión Europea aprueba este miércoles un proyecto de directiva que pretende acabar con el agujero fiscal provocado en Europa por la actividad de las grandes multinacionales del sector digital. La nueva norma permitirá a los países de la Unión someter a gravamen la facturación de esas compañías en sus territorios aunque no tengan presencia física en los mismos.

¿De cuánto será el impuesto?

Bruselas propone una horquilla de entre el 1% y el 5%. Pero sugiere que todos los países adopten un tipo común del 3% para evitar la competencia fiscal entre ellos.

¿Qué actividades gravará?

El impuesto gravará dos tipos de ingresos brutos: los derivados de la rentabilización de los datos de los usuarios (a través de la publicidad o por la venta de esos datos a terceros) y los de las plataformas de intermediación (como las de hostelería o transporte).

¿Cuánto puede recaudar?

Bruselas calcula que con un tipo de 3% se ingresarían unos 4.800 millones de euros entre los 28 países de la Unión, aunque previsiblemente el grueso de la recaudación se lograría en los grandes países.

¿Quién pagará?

A las empresas del sector digital con una facturación mundial de más de 750 millones de euros y una facturación en Europa de más de 50 millones de euros.

¿Dónde se pagará?

Las empresas tendrán que liquidar el impuesto con las autoridades nacionales de cada país, en función de los ingresos que obtengan en sus territorios por las actividades gravadas. Bruselas propone la creación de una ventanilla única digital para facilitar la declaración y no repetir el papeleo en los 28 países.

¿Qué empresas se verán afectadas?

La primera categoría del impuesto afectará a empresas como Google AdWords, Facebook, Twitter o Instagram, porque obtienen una gran rentabilidad con la explotación de los datos de sus usuarios.

La segunda categoría atañe a plataformas como Airbnb (hostelería) o Uber (transporte) o a cualquier otra plataforma que facilite el intercambio de bienes o servicios entre usuarios o la venta de aplicaciones.

¿Y qué pasa con Apple o Amazon?

También podrían verse afectadas pero en menor medida, porque gran parte de su negocio consiste en la venta tradicional de productos (como ordenadores o libros).

¿Y Netflix o Spotify?

Su modelo de negocio parece a salvo del nuevo impuesto, porque Brusela no desea gravar la distribución de contenidos digitales. El servicio gratuito de Spotify, sin embargo, sí sería gravado en la parte en que explote los datos del usuario.

¿Las empresas europeas están exentas?

La directiva se aplica a todas las empresas del sector digital, con independencia de su nacionalidad. Las europeas, por tanto, también están incluidas. Pero los umbrales de facturación permiten excluir a la inmensa mayoría, en particular, a la incipientes (startups) y a las pequeñas y medianas.

¿Cuándo se aplicará?

Esa es la gran incógnita. La CE quiere que sea de manera inmediata para cerrar un agujero fiscal que crece día a día. Pero el proyecto tiene que recibir el visto bueno unánime de los 28 países de la Unión. Y eso puede llevar tiempo.

¿Qué países están a favor y en contra?

Las mayores economías (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España) están a favor porque las compañías digitales explotan sus mercados sin apenas dejar ingresos fiscales. Los países pequeños, donde a menudo se domicilian las multinacionales para rebajar sus impuestos, plantean resistencia. En ese bando destacan Irlanda, Holanda y Luxemburgo.

¿Habrá una fuga de empresas si se aplica?

No parece probable. Ninguna de las compañías afectadas (como Google o Facebook) puede permitirse prescindir del mercado europeo (500 millones de consumidores). Además, la CE asegura que una tasa similar ya se aplica en otros países (como India o Israel) y algunos estados de EE UU. Y no hay constancia de que las tecnológicas hayan salido de esos mercados.

¿Por qué se dirige la nueva tasa solo al sector tecnológico?

Porque es el que escapa al sistema tradicional del impuesto de sociedades que grava a las empresas en función de la presencia fiscal que tienen en un país. Ese anacronismo ha permitido a las tecnológicas rebajar (de manera legal) su factura fiscal. Bruselas calcula que de media solo pagan un 9% frente al 23% de las empresas tradicionales.

¿El nuevo impuesto es la solución definitiva?

No. Bruselas lo plantea como una solución temporal. A largo plazo, la CE propone una armonización de la base del impuesto de sociedades que recoja de manera específica el gravamen de la actividad digital, así como la renegociación de los tratados bilaterales de los socios de la UE con terceros países (EE UU en particular) para evitar la doble imposición, porque esos tratados impedirían la aplicación de la futura directiva a las compañías de esos países.

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