UE

Bruselas y Londres pactan retrasar hasta 2021 el Brexit definitivo

Reino Unido hace grandes concesiones para lograr un período transitorio de 21 meses

El pacto da estabilidad a las empresas con presencia a ambos lados del canal de la Mancha

El jefe negociador de la Unión Europea (UE) para el "brexit", Michel Barnier (d), saluda al ministro para la salida del Reino Unido de la UE, David Davis (i).
El jefe negociador de la Unión Europea (UE) para el "brexit", Michel Barnier (d), saluda al ministro para la salida del Reino Unido de la UE, David Davis (i). EFE

Señal de alivio generalizado para la economía británica y europea y muy en particular para sectores como el bancario, el asegurador o el aéreo que tienen garantizado una ampliación del plazo, hasta enero de 2021, para la consumación real del brexit.

El negociador jefe de la Unión Europea (UE) para el brexit, Michel Barnier, ha asegurado este lunes que Bruselas y Londres han alcanzado un acuerdo sobre el periodo de transición de unos dos años una vez que el Reino Unido abandone la UE.

"Hemos alcanzado un acuerdo sobre el periodo de transición", señaló Barnier con satisfacción durante una rueda de prensa en Bruselas junto al secretario de Estado británico para el brexit, David  Davies. El periodo durará hasta el 31 de diciembre de 2020.

"Estamos ante un paso decisivo", ha señalado Barnier tras concluir una ronda de negociaciones que ha calificado como "intensa". El equipo de Barnier y el de Davies han regateado desde el viernes (16 de marzo) hasta la madrugada de este lunes para pactar un acuerdo de transición "que permitirá a la administración y a las empresas británicas prepararse para el futuro y que también da tiempo a la UE", según resume Barnier. 

El período transitorio, solicitado por la primera ministra británica, Theresa May, permitirá a las empresas seguir operando con total normalidad tras la salida oficial del Reino Unido el 29 de marzo de 2019. Un plazo reclamado con insistencia por las compañías con actividad a ambos lados del canal de la Mancha, que temían verse abocadas a final de este año a una readaptación abrupta si no se logra un pacto sobre el periodo transitorio.

May dijo este lunes que el acuerdo demuestra que con "buena voluntad" de ambas partes "podemos llegar a un acuerdo para el futuro que sea de interés para el Reino Unido y de interés para la Unión Europea".

La primera ministra intenta presentar el acuerdo como una victoria. "Creo que el mensaje que el pueblo puede sacar de esto es que antes de diciembre, la gente cuestionaba si íbamos a tener un acuerdo entonces. Y lo tuvimos. La gente cuestionaba si tendríamos un acuerdo hoy y lo tenemos", ha señalado May.

Sin embargo, los términos del pacto apuntan a una clara victoria, otra más, de la Unión Europea. Londres ha tenido que comprometerse a reconocer los mismos derechos a los ciudadanos que lleguen a territorio británico durante el período de transición que a los ya residentes antes del 29 de marzo.

El gobierno de May también acepta aplicar sin rechistar la legislación comunitaria durante los 21 meses de transición, incluso la que se apruebe después del 29 de marzo de 2019 sin que Reino Unido pueda opinar ni votar.

Más humillante aún parecen las concesiones sobre Irlanda del Norte, porque Londres acepta que ese territorio británico siga dentro del mercado interior europeo mientras no se logre una solución que evite colocar una frontera física con la República de Irlanda (socio de la UE).

A cambio, Reino Unido ha logrado la posibilidad de poder negociar acuerdos comerciales con terceros países durante el período de transición, una demanda de Londres para empezar a recolocarse en la escena comercial global. El presidente de EE UU, Donald Trump, ofreció el año pasado a Londres una rápida negociación para un acuerdo bilateral.

Tranquilidad

El pacto de este lunes también incluye las concesiones arrancadas a Londres en la primera fase de negociación, concluida en diciembre del año pasado: el respeto a los derechos de los ciudadanos europeos residentes en Reino Unido (y viceversa), y la factura de la salida, de unos 50.000 millones de euros, que Londres deberá saldar como aportación pendiente de los presupuestos comunitarios de 2014-2020, aprobados antes del brexit.

La aceptación de esas condiciones ha facilitado el acuerdo sobre una transición de 21 meses que aleja la posibilidad de un brexit duro que dejase, de un día para otro, a las empresas británicas sin acceso al mercado europeo. Este riesgo pendía de forma muy notable sobre las inversiones y el clima empresarial en el país.

Los mercados, en concreto la libra, han reaccionado de manera positiva al principio de acuerdo. Y el empresariado británico, en general, también. "Algunas compañías hubieran preferido tener ya una garantía legal sobre el acuerdo de transición, pero el acuerdo político alcanzado en Bruselas es suficiente para que la mayoría de las empresas puedan planificar el futuro con un cierto grado de confianza", ha  valorado Adam Marshall, director general de las Cámaras de Comerco británicas.

España se reserva la última palabra sobre Gibraltar

El principio de acuerdo entre Bruselas y Londres sobre el período de transición post-brexit (2019-2021) incluye a Gibraltar. Pero el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, aseguró este lunes que solo se aplicará al Peñón si España y Reino Unido logran antes un acuerdo bilateral.

"No se trata de un derecho de veto sino de aplicar las directrices aprobadas por la UE", señaló Dastis en Bruselas tras asistir a un consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la UE. Dastis confía, no obstante, en cerrar un acuerdo con Londres de octubre.

"Estamos trabajando para que así sea", señaló el ministro aunque reconoció que sigue habiendo "cuestiones irritantes" por resolver con Londres. Entre ellas, la transparencia fiscal, la lucha contra el contrabando de tabaco, el control efectivo del paso por la verja y las condiciones medioambientales de la zona

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