Ferrovial abrirá en 2019 el grifo de los dividendos en sus autopistas en EE UU

El reparto comenzará por la NTE y se extenderá en 2020 a la LBJ, ambas en Texas

El grupo aspira a 2.000 millones en diez años de sus concesiones estadounidenses

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La caja de Ferrovial, engordada año tras año con los dividendos del aeropuerto londinense de Heathrow y de la autopista canadiense 407 ETR, va a contar en el corto plazo con nuevas fuentes de alimentación. El grupo que dirigen Rafael del Pino e Íñigo Meirás se prepara para ordeñar sus autopistas en operación en Texas (EE UU), la North Tarrant Express (NTE) y la Lyndon B. Johnson (LBJ).

Pese a que ambas se encuentran en la fase inicial de explotación (abrieron al tráfico en 2015) y soportan estructuras de financiación, la NTE debería empezar a remunerar a sus accionistas en 2019 y la LBJ lo hará en 2020, según ha anticipado la compañía española a los analistas que siguen su cotización.

Son cientos de millones de dólares a la vista para un flujo de caja operativo que en 2017 dependió en un 49% de los dividendos de los citados Heathrow y 407 ETR, mientras el 51% restante procede de las divisiones de Construcción y Servicios.

La autopista 407 ETR y el aeropuerto de Heathrow entregaron el año pasado 502 millones al grupo de infraestructuras

Las autopistas estadounidenses vendrán a diversificar la procedencia de unos dividendos que en el año recién cerrado han alcanzado los 502 millones de euros.

El mayor aeropuerto europeo repartió 525 millones de libras (587 millones de euros), de los que 153 millones de libras correspondieron a Ferrovial, en función de su participación en el capital. Y la autopista de Toronto (Canadá) ofreció 845 millones de dólares canadienses a sus partícipes, entre los que el grupo español recibió 262 millones en euros después de una mejora del 7% respecto a 2016.

En este último caso ya está decidido un nuevo avance del 9% en el dividendo del primer trimestre, con lo que Ferrovial y sus socios exprimen la que se considera la autopista más rentable del mundo.

El hecho es que las carreteras de Ferrovial entregaron el pasado ejercicio 277 millones de dividendo, con absoluto protagonismo de su activo canadiense.

Evolución positiva

La NTE, de 21,4 kilómetros de longitud, concluyó 2017 con un ebitda de 75 millones de dólares, desde su primer registro de 38 millones de dólares en 2015. En cuanto al tráfico, esta autopista de peaje dinámico o managed lanes (las tarifas dependen de índices de saturación como la velocidad media de circulación o el número de vehículos en los carriles de pago), presentó un crecimiento del 10,6%.

La LBJ, por su parte, saltó de los 59 millones de dólares de resultado bruto de explotación en 2016 a 80 millones en 2017. Y la intensidad de usuarios en sus 27 kilómetros de trazado cerró el pasado mes de diciembre con un alza del 10,2%.

Con la pérdida por la crisis financiera de tres autopistas estadounidenses que estaban madurando en la cesta de Cintra, como son la Indiana Toll Road, la Chicago Skyway y la más joven SH-130, la filial de autopistas de Ferrovial ha puesto buena parte de sus expectativas de rendimiento en la NTE y la LBJ, en las que gestiona una inversión de 1.600 millones y 2.300 millones de euros, respectivamente. Junto a la 407 ETR, estas carreteras con peaje dinámico conforman el ramillete de activos estrella de Ferrovial, tanto por la complejidad en la gestión como por la aportación económica esperada.

El capital directo inyectado por Cintra en sus managed lanes en Estados Unidos (NTE, LBJ, I-77, I-66 y la extensión de la NTE) llega a los 1.480 millones de euros, de los que 447 millones fueron destinados a la construcción de las dos autopistas actualmente en operación, las referidas NTE y LBJ.

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Sobre la primera cifra (1.480 millones), la compañía prevé multiplicarla por 1,5 en dividendos cobrados en los diez primeros años de operación, superando los 2.000 millones de dólares en ese periodo (7.000 millones en los 20 primeros años de gestión). Y la contribución de estas autopistas en la cotización del grupo a la vuelta de esos diez años está calculado en 11 euros por acción en el plan de negocio de Ferrovial, que prevé multiplicar por 5,5 el valor de su inversión inicial.

La extensión de la NTE y la I-77 (en el área de Charlotte, Carolina del Norte) entrarán en operación este año, con 184 y 125 millones de euros en capital aportado por la española, mientras la I-66 de Virginia, con una inyección directa de Ferrovial de 724 millones, abrirá al tráfico en 2022.

Después de años de inversión y liderar las obras, llega el momento de sacar los frutos de unas autopistas sin barreras y de peaje dinámico que marcan tendencia en el mundo.

Financiación pública

Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, en la inauguración de la North Tarrant Express.
Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, en la inauguración de la North Tarrant Express.

Créditos blandos. Ferrovial captó en 2009 unos 2.500 millones de dólares (1.700 millones de euros de ese momento) entre subvenciones y créditos blandos para desarrollar las autopistas LBJ y la NTE.

NTE. Los fondos del Estado de Texas obtenidos vía subvención alcanzaron los 570 millones de dólares, y el Transportation Infrastructure Finance and Innovation Act (Tifia) participó en las obras con 650 millones de dólares. El consorcio aportaba el 17% de la inversión y completó la financiación con bonos y créditos.

LBJ. El plan de financiación incluyó 445 millones de dólares en subvenciones del Estado de Texas y otros 800 millones en créditos blandos del Tifia.

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