El ejercicio de estrategia y disciplina de las cotizadas españolas

La radiografía que dibujan los resultados revela la buena salud de las firmas del selectivo

El ejercicio de estrategia y disciplina de las cotizadas españolas

La evolución de las cotizadas españolas en los últimos años, tras el difícil invierno vivido durante la crisis, constituye un valioso ejemplo de lo que puede conseguirse con una buena combinación de estrategia y disciplina. Los resultados de ese esfuerzo sostenido se han hecho notar en las cuentas de los dos últimos años, en los que las compañías han seguido reduciendo deuda y han aumentado sus beneficios. El año pasado, el resultado agregado de las empresas del Ibex creció un 15,4%, hasta los 43.480 millones de euros, lo que supone retornar a los niveles obtenidos en 2009 y constituye el mejor dato desde 2010. El repunte está todavía lejos, pese a todo, del obtenido en 2016, cuando los beneficios de las cotizadas crecieron un 67% en relación al ejercicio anterior.

A falta de que Inditex presente sus cuentas –la compañía cierra su ejercicio el 31 de diciembre–, la radiografía que arrojan los resultados revela la buena salud de las firmas del selectivo (solo una compañía, Siemens Gamesa, registró pérdidas y únicamente otras siete recortaron beneficio) tras un año en el que las compañías han debido afrontar distintos retos y obstáculos, pero también cambios normativos que han servido de catalizador para algunas compañías. Así ha ocurrido con la reforma fiscal aprobada por Donald Trump, que ha tenido un impacto notable en empresas como Iberdrola o Grifols, mientras que entre las barreras, destaca la vuelta de tuerca a la recaudación fiscal empresarial que el Gobierno aprobó a principios de diciembre. Tanto el peso, cada vez mayor, del sector exterior como el esfuerzo sostenido de desapalancamiento son dos notas características de los últimos ejercicios que han estado también presentes en 2017.

Pese a que los analistas vaticinan que los resultados de 2018 estarán casi un 7% por debajo, los fundamentales y el tono muscular de las cotizadas son saludables, con un sector bancario que ha dejado ya atrás los rigores más extremos de la digestión del ladrillo y camina hacia el objetivo de la consolidación, y un un esfuerzo sostenido por parte del conjunto de las compañías por sanearse, internacionalizarse y seguir creciendo.

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