ACS tiene luz verde para volver a construir parques de renovables en España

La filial Cobra obtiene los permisos para empezar a ejecutar plantas adjudicadas en la subasta de julio de 2017

Las obras, por un total de 1.100 millones, deben finalizar a lo largo de 2019

ACS vuelve a las renovables en España
Parque solar de Takahagi, construido por ACS en Japón para el fondo de inversión Maiora.

El grupo ACS va a volver a construir un parque de energías renovables en España tras una sequía de tres años sin una sola obra local abierta ni inversión en este terreno, y tras cinco ejercicios sin adjudicaciones. La reactivación se produce como resultado de la subasta de julio del año pasado, lanzada por el Ministerio de Energía, y con la presión de actuar contrarreloj por los requisitos del proceso.

La filial de construcción industrial, Cobra, ha finalizado, o ultima en alguno de los casos, las fases de autorizaciones y diseño para desarrollar los 1.550 megavatios (MW) de potencia instalada adjudicados. ACS arrasó en la citada subasta al hacerse con el 31% de los megavatios puestos en juego por el Gobierno. El siguiente jugador fue Alfanar (Capital Energy), con 720 MW eólicos, mientras X-Elio (KKR) se alzó con 440 MW, entre los más destacados

El antecedente a los nuevos proyectos en marcha por parte de Cobra es el de una termosolar en Extremadura de 50 MW, firmada en 2013. Esta y otras especialistas en construcción y generación eléctrica abandonaron sus planes de inversión en España debido a que los diferentes cambios regulatorios acometidos desde 2012 comprometieron la rentabilidad de los proyectos.

La constructora desarrollará proyectos de la subasta de julio por 1.100 millones, más 250 millones en mantenimiento

Fuentes del sector explican que “ha sido necesaria una disminución muy notable de los costes de las diferentes tecnologías, especialmente la fotovoltaica, para que estas plantas sean rentables sin ayudas públicas”. El coste de los paneles ha caído alrededor de un 80% en los últimos cinco años.

En el caso de los parques recientemente ganados, Cobra debe tenerlos a punto antes de enero de 2020. De no cumplirse este y otros hitos, el inversor perdería la adjudicación y los avales.

La filial de ACS está preparada para lanzar el desarrollo del parque fotovoltaico de la localidad murciana de Mula, con 493 MW de potencia instalada y cuya construcción comenzará en el próximo mes de marzo. La inversión total prevista alcanza los 315 millones de euros y la superficie de actuación es de 1.088 hectáreas, convirtiéndose en la mayor planta contruída en Europa en una sola localidad.

Además de esta primera actuación en Mula, Cobra está a punto de cerrar la fase de autorizaciones de un complejo solar de 550 MW en Aragón. Esta adjudicación está dividida en dos proyectos situados en los términos municipales de Escatrón (350 MW) y Chiprana (200MW).

ACS arrasó en la citada subasta al hacerse con el 31% de los megavatios puestos en juego por el Gobierno

Para este último desarrollo solar se ha fijado el segundo trimestre del año como fecha para el inicio de obras. La inversión estimada será superior a los 350 millones y se convertirá en el mayor proyecto solar implantado en España.

Sobre planos

Los equipos de diseño de Cobra trabajan de forma paralela en parques solares en Extremadura y Castilla La Mancha, donde la filial industrial de ACS tiene ubicada el resto de la potencia adjudicada en la última subasta.

El volumen de negocio que aportan estos proyectos a la actividad constructora de Cobra, según estimaciones de la compañía, supera los 1.100 millones de euros. Una cifra a la que se suman otros 250 millones de euros en virtud de los contratos de mantenimiento de estos parques renovables en los años siguientes a la conclusión de las obras.

Cobra viene acometiendo proyectos concesionales de energía, agua, oil&gas y transmisión eléctrica. Dentro de su modelo de negocio figura el objetivo de hacer caja con las adjudicaciones antes de comenzar su construcción, aliándose con inversores, o una vez concluidas las obras. El último ejemplo de su política de rotación de activos es el de la desinversión en Saeta Yield, pactada con el fondo Brookfield.

Cobra está a punto de cerrar la venta de sus desarrollos fotovoltaicos en España, del mismo modo que ya hizo hace 6 meses con su parque fotovoltaico Guaimbé, de 150 MW en Brasil, con el traspaso a la energética norteamericana AES. El reto es no cargar de deuda financiera al balance de la matriz.

Bajo esta disciplina autoimpuesta, Cobra ha conquistado una posición neta de caja en los últimos años que debería incrementarse a lo largo del presente ejercicio con las desinversiones programadas en Brasil y España, y con la venta de Saeta Yield.

Una cartera compartida

Nueva potencia instalada. Los proyectos de energías renovables adjudicados en las tres últimas subastas de energía, de 2016 y 2017, suponen una nueva potencia de 8GW en el mercado, o capacidad para alimentar a más de cinco millones de hogares.

Desarrollo para pequeños inversores. En la subasta de julio Cobra reunió una cartera de proyectos de pequeños inversores sin capacidad para aportar avales. Buena parte de los proyectos adjudicados son, por tanto, de terceros, mientras que unos 300 MW son propios.

Cartera. Cobra ha elevado notablemente su cartera durante 2017, con la adjudicación de proyectos del plan fotovoltaico español por 1.100 millones; las instalaciones auxiliares de la refinería de Talara, en Perú, por 800 millones, y de plantas potabilizadoras y desaladoras en Panamá, Chile, Djbouti, Marruecos o Argentina por más de 500 millones. En otros campos de actividad sumó servicios de extracción de petróleo en Colombia y México, o desarrollos eólicos offshore en Escocia y Taiwán, entre otras adjudicaciones.

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