Despedido un vigilante que se ausentó 45 minutos para comprar agua

El convenio colectivo aplicable al vigilante de seguridad sanciona el abandono del puesto de trabajo con el despido

El vigilante de seguridad abandonó durante casi una hora la fábrica que debería estar vigilando
El vigilante de seguridad abandonó durante casi una hora la fábrica que debería estar vigilando

Dejar el puesto de trabajo aunque sea para cubrir una necesidad primaria puede ser causa de despido. Así lo ha señalado el Tribunal Superior de Justicia de Murcia en una reciente sentencia [pinche aquí para acceder a ella], en la que resuelve sobre la procedencia del despido de un vigilante de seguridad que abandonó durante casi una hora la fábrica que debería estar vigilando, con el pretexto de que había ido a comprar una botella de agua. El tribunal murciano ha respaldado la decisión de la empresa calificando de falta muy grave la actitud del trabajador. Y es que el abandono del trabajo en puestos de responsabilidad, así como la muestra de inhibición o pasividad en su ejercicio, son conductas sancionadas con el despido en el convenio colectivo de aplicación.

La falta del vigilante podría haber pasado desapercibida si no fuera porque la alarma de la fábrica sonó durante la ausencia del empleado despedido, alertando a los dueños, al encargado de la empresa de seguridad y a la Guardia Civil.

En la sentencia se indica que la larga antigüedad del trabajador en la empresa no puede ser atenuante de la culpa, ya que su conducta fue "impropia de un trabajador con experiencia e incompatible con la buena fe contractual", por lo que se trataba de un abuso de confianza. Asimismo, el órgano añade que, especialmente en empresas de seguridad, la ausencia de un vigilante de su puesto afecta negativamente a la imagen de la entidad frente a sus clientes y recalca la falta de responsabilidad del trabajador que podía "haberse puesto en contacto con algún superior para que se hubiera resuelto el problema".

No es la primera vez que la sed repentina provoca un despido. Otro vigilante deseguridad, esta vez en Baleares, fue despedido por pararse a comprar agua en un centro comercial mientras le robaban nada menos que 41.000 euros del vehículo que escoltaba.

En esta ocasión, el tribunal balear justificó el despido del trabajador señalando que su función era la de proteger y custodiar los bienes valiosos que fueron puestos a su cuidado. Por tanto, el abandono del puesto, según se explicaba en la sentencia, supuso una grave negligencia contraria a los principios más elementales de profesionalidad y diligencia.

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