El saldo migratorio cerró 2016 de nuevo en positivo tras seis años seguidos de caídas

El INE constata que la diferencia entre los ciudadanos que llegaron a España y los que salieron alcanzó la cifra de 87.422 personas

En 2008 ese mismo saldo positivo fue de 310.641 habitantes

Migración en España Ampliar foto

La mejora económica ha provocado que la población española haya vuelto a crecer lentamente y con volúmenes muy pírricos aún. El mérito, como era de esperar después de haber sufrido una crisis económica tan dura como la que estalló en 2008, es por el momento en exclusiva del saldo migratorio. 

Según publicó recientemente el Instituto Nacional de Estadística (INE) en sus cifras de población a 1 de julio de 2017, la población de España aumentó en 21.021 personas durante la primera mitad del año y se situó en 46.549.045 habitantes a 1 de julio del año pasado. El número de extranjeros creció un 1% hasta situarse en 4,46 millones, debido, principalmente a la inmigración procedente del exterior.

Así, el saldo migratorio en el primer semestre de 2017 fue positivo en 52.926 personas, un 21,4% inferior al contabilizado en el semestre anterior, lo que parece indicar una cierta desaceleración en la llegada de inmigrantes, indicador que comenzó a recuperarse en la segunda mitad de 2015.

Esto es lo que propició que 2016 fuera el primer año desde 2009 que cerró con un saldo migratorio positivo de 87.422 personas. En 2009 el saldo positivo fue de apenas 12.845 personas mientras que solo un año antes había alcanzado la cifra de 310.641 habitantes.

Los peores años de la crisis, 2012 y 2013, registraron fuertes saldos negativos de 142.552 y 251.531 habitantes, respectivamente.

El INE no solo elabora los registros de salida y llegada de residentes, sino que analiza la procedencia de aquellos que deciden fijar su residencia en España o los destinos preferidos para aquellos que optar por salir del país.

Durante el primer semestre de 2017, últimos datos disponibles, un total de 237.115 personas procedentes del extranjero establecieron su residencia en España en la primera mitad de 2017, lo que supone un crecimiento del 4,1% respecto del semestre anterior. Por su parte, 184.189 abandonaron España con destino a algún país extranjero, un 14,8% más que en el semestre anterior.

De la inmigración procedente del extranjero, 33.028 personas eran de nacionalidad española y 204.087 extranjeros. En cuanto a la emigración, 46.004 eran españoles y, de estos, 28.913 habían nacido en España.

En cuanto al saldo migratorio específico de extranjeros, durante los primeros seis meses de 2017 el balance positivo ascendió a 65.902 personas. Se trata de un marcador que empezó a arrojar cifras positivas ya en 2015.

Las principales nacionalidades de los inmigrantes extranjeros fueron la marroquí (con un total de 17.634 llegadas), la colombiana (con 15.395) y la rumana (15.300). En general, estos flujos de llegadas fueron superiores al comienzo de 2017 de lo que lo habían sido el año anterior.

Por su parte, los extranjeros que decidieron irse de España fueron sobre todo rumanos, con 22.766 salidas, británicos, con 13.442, y marroquíes, con 11.084. De hecho, son también las tres nacionalidades mayoritarias entre la población extranjera residente. Por sexo y edad, el INE destaca que la emigración de foráneos se concentró en poblaciones de 20 a 49 años, con mayor proporción de varones.

Por su parte, el saldo migratorio de los españoles con el exterior fue negativo en la primera mitad del año pasado en un total de 12.976 personas. Esto fue consecuencia de un ligero descenso de las entradas del extranjero y de un aumento de las salidas. Así, durante el primer semestre de 2017 vinieron a vivir a España 33.028 españoles, de los que algo más de la mitad (19.322) había nacido fuera del país. Por nación de procedencia, los españoles que llegaron para residir en España a comienzos de 2017 vinieron fundamentalmente de Venezuela, Ecuador, Reino Unido, Francia y Estados Unidos.

Entre los españoles que decidieron emigrar, los destinos más repetidos fueron Reino Unido, Francia y EE UU. También hubo un flujo importante de españoles hacia Ecuador y Colombia. Sin embargo, en estos casos se trató fundamentalmente de población no nacida en España o de niños menores de 16 años, lo que parece indicar que se trata de una migración de retorno de ecuatorianos y colombianos de origen que han adquirido la nacionalidad española y optan por regresar a sus países con sus hijos nacidos en España.

Normas