Los retos que afrontará la banca europea este año

El sector cerró 2017 con rentabilidades que siguen sin superar el coste de capital. 2018 será mejor

Sede del BCE en Fráncfort.
Sede del BCE en Fráncfort.

La banca cierra 2017, otro año difícil en el que las rentabilidades no superaron al coste de capital debido a múltiples factores: el entorno de bajos tipos de interés, el bajo crecimiento del crédito, el lastre de los activos improductivos, los más exigentes requerimientos regulatorios y la continua factura de los problemas de conducta y reputación. Los inversores y clientes siguen insatisfechos. La banca europea cotiza a 0,9 veces su valor en libros (en comparación con 1,3 de la banca americana) y solo hay cinco bancos en las top 100 de marcas del mundo (cuando había 25 antes de las crisis).

¿Qué le espera a la banca en 2018? Nuestra perspectiva es positiva y esperamos una tendencia de mejora en relación a los tres principales retos a los que se enfrenta la banca: 1) la rentabilidad por debajo del coste de capital; 2) la regulación creciente, y 3) los riesgos emergentes, como IFRS-9, los riesgos ciber o la política

Profundizamos en las tres erres que marcaran el rumbo de la banca en el 2018.

1. Rentabilidad. El modelo de negocio continúa siendo no sostenible. Durante 2017, la banca ha mejorado la rentabilidad pero continúa en niveles por debajo del coste de capital y así queda reflejado en su capitalización en Bolsa. Las prioridades de la banca para el 2018 en este campo serán las siguientes:

1.1. Foco en crecimiento orgánico: la banca pondrá foco en la rentabilidad del nuevo negocio aumentando el precio del crédito, centrándose en segmentos con mejor RoRWA e innovando en productos y servicios de comisiones. Aunque los márgenes seguirán lastrados por los bajos tipos, esperamos un repunte en el volumen de crédito de empresas, pymes y consumo, que compensará la caída del margen. La eficiencia continuará siendo una prioridad, dando continuidad a iniciativas en curso de racionalización de oficinas y estrategias de outsourcing, formas de trabajo y gestión de talento.

1.2. La digitalización como el camino de reestructuración del modelo de negocio: la banca seguirá invirtiendo en sus procesos de digitalización. El camino por recorrer es aún largo, la penetración digital en España en torno al 40% ha de doblarse para llegar a niveles observados en la banca nórdica. El potencial de la transformación de los procesos internos de la banca es enorme. La adquisición de negocios de fintech continuará y solo aquellos bancos que alcancen una experiencia digital con sus clientes sobrevivirán.

1.3. Consolidación del sector: los retos de rentabilidad y excesos de capacidad instalada ya han exacerbado el debate de la consolidación del sector. El proceso de integración en 2018 continuará teniendo un ámbito local vía adquisiciones de bancos malos o débiles por parte de los más fuertes. Las transacciones paneuropeas no llegarán hasta que el marco regulatorio y político ofrezca claros incentivos de capital y fondeo que hoy no existen. La banca española ha sido ejemplar en la consolidación del sector en relación con países como Italia o Alemania.

2. Regulación. El final del tsunami regulatorio. El año 2017 ha representado un punto de inflexión para la relajación de los requerimientos regulatorios de la banca americana. El debate no ha llegado a Europa, pero llegará pronto. Lo que está claro es que 2017 cierra un periodo de incertidumbre y cambio regulatorio sin precedentes. El foco de atención será:

2.1. Cierre del marco de regulación prudencial: con la definición de los requerimientos de Basilea IV, TRIM y MREL definidos, la implantación de los nuevos estándares IFRS-9 para el cálculo de provisiones implantados y las múltiples iniciativas para reducir NPL damos por cerrado el tsunami regulatorio. Por primera vez tras la crisis, la banca podrá vislumbrar la arquitectura completa del nuevo marco regulatorio en el que va a tener que operar. Este entorno aportará mayor certidumbre en la planificación y ejecución de estrategias de mejora de la rentabilidad.

2.2. La regulación creciente de conducta: en el ámbito de prácticas comerciales también estamos asistiendo al cierre del tsunami regulatorio con la llegada de estándares de comercialización de productos y protección de datos (Mifid 2, PSD2 y GDPR).

Estas iniciativas de buena conducta han de ayudar a mejorar la reputación del sector. Los problemas han seguido presentes durante 2017. Las multas y sanciones por inadecuada conducta ponen de manifiesto que la banca continúa enfrentándose a una crisis de reputación. Durante 2018 el sector seguirá trabajando en estrategias de mejora de su gobierno corporativo, cultura, incentivos y prácticas comerciales que salvaguarden los intereses de los clientes.

3. Riesgos emergentes, IFRS-9, riesgo ciber y política. La banca se adaptará al nuevo entorno regulatorio y con las iniciativas comentadas logrará dar sostenibilidad a su modelo de negocio. La senda hacia la rentabilidad ha de basarse en estrategias de crecimiento rentable y sostenible, con criterios de buena conducta, servicio al cliente y construcción de marca y reputación. Como riesgos emergentes a gestionar destacamos:

3.1. IFRS-9 generará a una mayor volatilidad de la cuenta de resultados: el efecto IFRS-9 de anticipación de las pérdidas esperadas generará mayor volatilidad del negocio como ya ocurre con los negocios de trading sujetos a contabilidad mark-to-market. La banca tendrá que ajustar su apetito de riesgo, estrategias de precio, diseño de productos y ventas de carteras.

3.2. El riesgo ciber es el riesgo no financiero más importante. La digitalización de la banca y los ataques crecientes de ciberseguridad ponen en riesgo la continuidad del negocio y la reputación. La banca ha de colaborar como sector y con otras industrias para protegerse de estos riesgos.

3.3. La política como un riesgo de negocio. Los riesgos políticos impactan los modelos de negocio de la banca como hemos observado en 2017 con Donald Trump, el brexit en Reino Unido o la crisis de Cataluña. La rápida resolución de los conflictos políticos existentes en algunos países o zonas geográficas aportarán una mayor certidumbre a la banca.

Fernando de la Mora es ‘Managing director’ de Álvarez & Marsal España y Portugal

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