Los obreros alemanes pueden frustrar el objetivo de inflación del BCE

Ambos quieren que suban los sueldos, pero los trabajadores aspiran además a más flexibilidad horaria

Chaleco con el lema 'Estamos en huelga', utilizada por el sindicato IG Metall.
Chaleco con el lema 'Estamos en huelga', utilizada por el sindicato IG Metall.

El mayor sindicato de Alemania y el presidente del BCE, Mario Draghi, tienen una causa común. El primero quiere un gran aumento salarial para los trabajadores de la industria de la mayor economía de Europa. El segundo quiere que el crecimiento de sueldos de la zona euro repunte para dejar de preocuparse por la baja inflación. Los trabajadores teutones tienen una fuerte influencia, pero aún así puede que decepcionen a Draghi.

IG Metall pide un aumento salarial del 6%, que afectará a casi 4 millones de trabajadores industriales alemanes, algunos de los cuales hicieron huelga lunes y martes. El sindicato suele conseguir en torno a la mitad de lo que pide, según con JPMorgan, pero podría esperar más este año, dado el auge de la economía. La tasa de desempleo alemana es del 3,6%, la más baja registrada. Más de un quinto de las manufactureras dicen que la producción está frenada por la escasez de mano de obra, según el Bundesbank.

Pero un salario más alto no es lo único que quiere IG Metall: exige más flexibilidad de horarios y quiere que los empleados puedan reducir sus horas en una quinta parte, hasta 28, durante dos años, conservando el derecho a volver al horario completo. También quiere que los trabajadores por turnos o aquellos que atienden a personas mayores o niños reciban alguna compensación si eligen el horario reducido. Los empleadores han rechazado estas demandas hasta ahora. Puede que solo toleren esta flexibilidad si el sindicato cede más terreno en los salarios. Eso no ayuda al BCE, que ha comprado bonos y recortado su tasa de depósito por debajo de cero para devolver la inflación a su objetivo de cerca del 2% (está en el 1,4%).

Puede que los trabajadores alemanes no sean de mucha más ayuda en el futuro. Ya trabajan la menor cantidad de horas al año de cualquier país de la OCDE, y un 12% menos de horas que en 1991, un año después de la reunificación. Nuevas reducciones en el tiempo de trabajo, la escasez de mano de obra cualificada e incluso aumentos modestos de los salarios pueden obligar a la industria alemana a mudar más empleos al extranjero. Eso erosionaría el poder de negociación de los trabajadores y su capacidad de ayudar al BCE a generar inflación.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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