Amazon y el comercio electrónico dinamitan las rebajas tradicionales

Las cadenas físicas, forzadas a adaptarse a un calendario plagado promociones

El 7 de enero pierde relevancia como arranque oficial

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Vista de un escaparate que anuncia las rebajas de invierno 2018 que hoy empiezan en varios comercios españoles tras finalizar las fiestas navideñas. EFE

Ayer, 7 de enero, se dio el pistoletazo de salida al periodo de rebajas en España. Pero hace tiempo que la imagen ya no es la de antaño. La gente ya no se agolpó masivamente a la puerta de los grandes almacenes en busca de las mejores ofertas. El boom del comercio electrónico y la liberalización del sector han provocado que los periodos tradicionales de rebajas se hayan quedado más diluidos.

El domingo fue el turno de El Corte Inglés e Inditex. Son los mayores distribuidores en España y de los pocos que se mantienen fieles al arranque tradicional. Pero tampoco por completo. Ambos ya habían comenzado en la noche del sábado sus descuentos en la web.

Internet tiene un peso cada vez mayor en el comercio en España. El pasado viernes, la CNMC publicaba su barómetro de consumo en comercio electrónico que cifraba en más de 13.000 millones lo gastado por los españoles en compras por la web, con un incremento del 23% en el segundo trimestre del año. El organismo destacó especialmente el aumento de gasto en juguetes, en ropa o en viajes a través de internet.

Y buena culpa de este incremento lo tiene tiene Amazon. El gigante estadounidense ha apostado por unirse a las rebajas de inverno pero las empezó el lunes pasado, con 1,7 millones de artículos con descuentos de hasta un 50%. La compañía de Jeff Bezos también durarán dos meses, como en el resto del comercio. Le respondió El Corte Inglés con otro millón de referencias y similares rebajas en su propia web desde el sábado.

El comercio electrónico ha acabado con el 7 de enero como fecha de arranque de las tradicionales rebajas y ha sido el gran impulsor de iniciativas como el Black Friday, que ya se ha consolidado como uno de los principales periodos de descuentos en España. Por ello, la gran distribución, a través de Anged, se ha mostrado tradicionalmente favorable a la liberalización de las rebajas, algo que se produjo en 2012. Esta libertad para realizar promociones, sin necesidad de esperar a enero o agosto, se ha visto como una forma de poder competir en un mercado donde internet transforma por completo el comercio.

De hecho, la principal compañía de la citada patronal, El Corte Inglés, ha tanteado esta campaña con descuentos previos al día de Reyes. El grupo lanzó a finales de diciembre una promoción en un importante número de artículos en la web y en las tiendas de hasta un 40% de descuento. Si bien, ha diferenciado esta iniciativa de la campaña oficial de rebajas, iniciadas este fin de semana.

Pero no solo en las rebajas ha impactado de lleno el comercio electrónico. También en los horarios para dichos descuentos. Amazon publicaba la semana pasada que justo después de las campanadas de fin de año vendió un gorro y una bufanda en Ronda (Málaga) y un aceite para motor de coches en Pontevedra. Horarios con los que el comercio, especialmente el pequeño, tiene difícil competir.

Críticos con la situación

Los más críticos con esta situación son los pequeños comerciantes. La Confederación Española de Comercio ha pedido en diversas ocasiones recuperar el periodo tradicional de rebajas, acotadas en el tiempo. Además, Pedro Campos, vicepresidente de la patronal, asegura que hay una falta de igualdad en la competencia frente a grandes operadores de comercio electrónico, aludiendo a las supuestas trampas fiscales que realizan.

Menos tajante ha sido el comercio textil, aunque también ha planteado sus dudas sobre la sostenibilidad del actual modelo. Eduardo Zamácola, presidente de la patronal Acotex, cree que volver a acotar periodos sería poner “puertas al campo” en un sector donde internet tiene cada vez más peso. Sin embargo, cree que con tantos periodos de promociones se están poniendo en riesgo los márgenes de las tiendas. El directivo critica que se esté acostumbrando a los consumidores a esta realidad que no es sostenible.

La preocupación parece justificada si se mira al periodo de navidad. Las ventas de diciembre son fundamentales para el comercio. Sin embargo, la proliferación de iniciativas como el Black Friday o el día del solterio de Alibaba han adelantado las compras hacia noviembre y con descuentos. Este mes ya supone un 25% del gasto de los españoles en Navidad, según un informe presentado a finales de año por Deloitte. Además, el inicio de rebajas de muchos operadores el 1 de enero, permite realizar las últimas compras de Reyes también con promociones.

El pequeño comercio no es contrario a la existencia de jornadas puntuales por parte de algunos operadores de internet que estén acotados en una jornada. Sin embargo, desde la CEC critican que, por ejemplo, en España se haya prolongado el Black Friday durante al menos dos semanas

En el sector se reconoce que la importancia de las rebajas como reclamo comercial en el que dar salida al stock que no se ha vendido durante el invierno va en descenso. Sin embargo, sigue siendo relevante el gasto que se realiza en estas semanas y se prevé para este año un incremento del 3% en el pequeño comercio y de entre el 5% y el 10% en las tiendas de moda.

Por ejemplo, según un estudio realizado por Fintonic, de los 450 euros por persona que prevé que se gaste en la compra de ropa, solo el mes de enero supone 97 euros, todavía por encima de los 79 euros que la plataforma estima que se pagó durante la campaña del Black Friday. Inditex, por encima de Cortefel, Mango y Primark, serán las empresas donde más dinero se gaste.

La venta online acelera el cierre de tiendas físicas en EE UU

Una de las principales consecuencias que el comercio tendrá que afrontar con el crecimiento del comercio electrónico será la viabilidad de las extensas redes de tiendas físicas que tienen algunas cadenas. Sirva como ejemplo EE UU, que tradicionalmente va unos años por delante de Europa en tendencias del sector. Los grandes distribuidores estadounidenses terminaron 2017 con el cierre de 6.985 establecimientos. Supone más que triplicar (con una subida del 229%) las clausuras de 2016, según un informe de la consultora FGRT.

En la lista de empresas que han optado por reformular su red de tiendas se encuentran nombres tan importantes como Sears, Macy’s, JcPenney o GAP. La importante competencia de operadores como Amazon y la apuesta obligada por el comercio electrónico han llevado a operadores a prescindir de aquella superficie comercial que ya no sea rentable. Ya en 2018, Macy’s ha anunciado el despido de 5.000 trabajadores como consecuencia del cierre de 100 establecimientos entre el año pasado y el presente.

El comercio estadounidense ha vivido paralelamente durante todo el año pasado la caída de algunas grandes cadenas en concurso de acreedores. La más sonada fue Toys R Us, quien ha sufrido una fuerte competencia en internet, reduciendo drásticamente la visita a sus establecimientos. Ha sido considerado el tercer mayor concurso de acreedores en el comercio de la historia de EE UU. Otro caso conocido ha sido el de Radio Shack, que presentó el conocido como Chapter 11 por segunda vez y anunció el cierre de sus 1.470 establecimientos.

En Europa por el momento no se ha producido de manera tan notable la crisis de las grandes cadenas por la rivaldiad en internet. De hecho, la consultora FGRT también sigue la evolución en Reino Unido donde, a pesar de la crisis del sector motivada por el triunfo del brexit, ha caído un 10% el número de cierres y ha crecido un 60% el de las aperturas.

Sin embargo, sí que hay efectos que se aprecian en el comercio en Europa y, también en España. Es el caso del textil, donde las cadenas han apostado decididamente por las grandes tiendas, que funcionan como escaparate de toda su colección, prescindiendo de las más pequeñas. Inditex anunció en los resultados del año 2016 que cerró el año con menos tiendas en España pero con más superficie comercial, debido a esta situación. Eduardo Zamácola, presidente de la patronal Acotex, sostiene que no se están viendo cierres pero sí una adaptación hacia nuevos modelos de tienda.

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