Coche autónomo
Coche autónomo

Las automovilísticas refuerzan su alianzas para el vehículo autónomo

La alianza Renault Nissan está en conversaciones con socios tecnológicos

Volkswagen y Hyundai cierran un acuerdo con la startup Aurora

Comienza el año y la carrera por alcanzar la conducción autónoma cuanto antes reaviva el baile de parejas entre automovilísticas y tecnológicas, de cara a encontrar los socios perfectos para este nuevo entorno, el de los coches autoconducidos, que será realidad a a principios de la próxima década, si se cumplen las perspectivas.

La alianza Renault Nissan Mitsubishi ha sido la última en reconocer, el pasado viernes, que ultima acuerdos de colaboración con empresas tecnológicas de cara al desarrollo del vehículo autónomo.

Según explicó Ogi Redzic, vicepresidente senior de la Alianza para Vehículo Conectado y Servicios de Movilidad, el grupo de automovilísticas está buscando colaboradores entre las compañías tecnológicas que ya están experimentando con la conducción autónoma, como podría ser el caso de Google con su filial Waymo o Uber de la mano de Volvo, que le suministra los vehículos.

Pese a los pinitos que la propia Google está haciendo con su propio vehículo autónomo (fabricado por ellos mismos), Redzic se mostró convencido de que “las compañías tecnológicas no van a construir y vender coches a nuestros clientes actuales. Las asociaciones son viables porque la inclusión de la tecnología mejora nuestros negocios principales”, afirmó. El directivo apuntó a que en los próximos meses se irán haciendo públicos los nombres de estos nuevos aliados.

Y la opinión de Redzic parece ser la mayoritaria, a juzgar por los resultados del Informe Global sobre Automoción 2018 de la consultora KPMG. Según sus datos, extraídos de la opinión de más de 1.000 ejecutivos de las industrias del motor y la tecnología, el 80% de los ejecutivos del sector consultados están convencidos de que, para 2025, las principales empresas tecnológicas estarán comercializando automóviles o servicios de movilidad a gran escala bajo su propia marca. Sin embargo, apuntan a que el vehículo lo ensamblarán fabricantes tradicionales de coches mientras que ellos se encargarán de la instalación y funcionamiento del software de conectividad, sensores, láseres y demás tecnología necesaria para que el coche conduzca por su cuenta. Sólo el 7% de las empresas digitales piensan que podrían estar interesadas en la fabricación del coche, según el informe de KPMG.

No todas las regiones son tan proclives a la colaboración. De hecho, los directivos estadounidenses aún miran a las tecnológicas como rivales en un 59% de las respuestas y es la misma opinión que tienen los ejecutivos europeos de las automovilísticas en un 56%. Sin embargo, son los asiáticos los más convencidos, con un 71% de la aceptación, de la colaboración es la única vía para abordar este entorno.

Para Francisco Roger, socio responsable de Automoción de KPMG en España, la realidad de las automovilísticas es radicalmente diferente ahora que la de hace diez años. “En conjunto, las 50 automovilísticas más grandes representan un 20% de la capitalización bursátil de las 15 mayores empresas tecnológicas. En 2010 suponían un 40%. Esto muestra claramente que las empresas digitales están jugando en una liga financiera totalmente diferente. Sobre todo en el caso de los fabricantes generalistas, no existe más alternativa que las colaboraciones si no quieren perder la batalla por la supervivencia frente a los gigantes tecnológicos”.

Justo la semana pasada, se hacía público el doble acuerdo de la startup Aurora con Volkswagen y Hyundai para el desarrollo de la conducción autónoma y más servicios de movilidad. Los tres fundadores de Aurora han trabajado en Google, Tesla y Uber en cargos de responsabilidad relacionados con la conducción autónoma como el Autopilot de Tesla.

También Baidu, el gigante chino de la inteligencia artificial, anunció el jueves pasado una alianza estratégica con BlackBerry para trabajar en la tecnología de conducción autónoma. Baidu utilizará el programa operativo QNX de BlackBerry en su plataforma abierta de conducción autónoma Apollo. Baidu lanzó Apollo en abril para acelerar el desarrollo y la producción de vehículos autónomos. El proyecto tiene ahora más de 70 socios en todo el mundo. Honda ha cerrado también un acuerdo con Alibaba para incluir servicios de conectividad.

Más allá de las posibles alianzas, Renault está trabajando con su prototipo Symbioz estos desarrollos. El coche de demostración es capaz de adelantar por sí mismo, adaptar su velocidad al tráfico y a la distancia de seguridad marcada y prácticamente hacerse cargo de la conducción en autopista, sin supervisión del conductor, o en trayectos predeterminados. Es lo que se conoce como Nivel 4 de autonomía y aspira a que llegue al mercado en 2023.

Otras marcas como Ford, BMW, Audi o Volvo adelantan este objetivo para incluso 2021. De hecho, la marca del óvalo estima que podrá tener un coche asequible y autónomo de nivel 4 para 2021, que pueda integrar flotas de movilidad compartida.

Las tendencias del sector

El Informe Global sobre Automoción 2018 de KPMG apunta, entre las tendencias que marcarán el paso para los próximos años, que el porcentaje de vehículos fabricados en Europa Occidental caerá “de manera significativa”. Tres cuartas partes de los directivos consultados prevén que el Viejo Continente pase de ensamblar el 16% de todos los vehículos a menos del 5% de aquí a 2030.
La producción de automóviles, sin embargo, a escala global superará el umbral de los 100 millones de unidades. Aunque hoy se producen 3.000 modelos diferentes en más de 700 fábricas, “sólo el 2% son totalmente eléctricos”, lo que supondrá que sigan coexistiendo con los vehículos de combustibles fósiles.
Además, más de la mitad de los ejecutivos preguntados, un 56%, prevé que el número de concesionarios de vehículos se reduzca entre un 30% y un 50% de cara al 2025. La alternativa para la supervivencia, según afirma Francisco Roger, es “convertirse en centros de servicio o de vehículos de segunda mano".

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