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La subida del euro ataca el potencial de las Bolsas europeas: ¿por qué?

La horquilla del tipo de cambio oscila entre los 1,15 y 1,25 dólares

Las estrategias de cobertura frente a la caída del dólar, la clave para preservar la inversión

El segundo semestre de 2017 vino marcado por la fortaleza del euro. Con una revalorización anual del 14,8% y conquistó los 1,20 dólares, nivel que registró en agosto. Esta apreciación todavía no ha pasado factura en exceso a las Bolsas europeas, que acumularon importantes ascensos el año pasado, pero puede convertirse en uno de los cisnes negros. Las posiciones largas para el euro alcanzaron al cierre del año máximos. Es decir, el mercado baraja un repunte adicional de la moneda en los próximos meses.

Gonzalo Sánchez, gestor de Gesconsult, lo identifica como una de las amenazas en el corto y medio plazo para la buena marcha de la renta variable. Y como ejemplo pone al Ibex 35, un índice en el que solo el 40% de los ingresos de las cotizadas que lo integran proceden de Europa. Aunque el porcentaje de dinero que llega de otras partes del planeta es significativa en el caso de las empresas españolas, peor suerte corren firmas con un marcado perfil exportador como el de las alemanas.

En la presentación de estrategias de Deustche Bank para este año, el equipo de análisis señalaba a la volatilidad del entorno político en EE UU – lo que tuvo su reflejo en las arduas negociaciones para la aprobación de la reforma fiscal– y a un crecimiento en Europa por encima de lo esperado, como las razones que justificaban la presión negativa sufrida por el dólar en los últimos meses.

Los analistas no terminan de ponerse de acuerdo en si el euro mantendrá su fortaleza o plegará velas. La horquilla en las que se moverá la divisa europea a medio plazo oscila entre los 1,15 y los 1,25 dólares.

Entre los más escépticos está Bankinter que en uno de sus informes indica que existen factores que justificarían una subida adicional de la moneda única en 2018. Una de estas razones se apoya en la idea extendida de que las cifras macro seguirán favoreciendo a la eurozona. Hipótesis compartida también por Sánchez que prevé una mejora generalizada de las expectativas en la zona euro a pesar de que EE UU contará ya este ejercicio con el impulso de la rebaja impositiva.

La segunda razón que alegan en Bankinter es que aunque la Fed continúe subiendo los tipos, “su hoja de ruta de normalización monetaria parece ampliamente descontada” y hasta la fecha no ha tenido un “impacto significativo ni en los bonos ni en la divisa”. Además, a partir de este mes el BCE reducirá a la mitad el programa de compra de activos a 30.000 millones desde los 60.000 que venía adquiriendo desde el pasado mes de abril. “A medida que avance el año el mercado comenzará a anticipar un aumento en la facilidad de depósito (dinero que el BCE cobra a los bancos por dejar su dinero en la hucha) a principios de 2019 lo que respaldará nuevas subidas del euro”, recogen en Bankinter.

Más cauto se muestra Mario Lafuente, analista de Atl Capital, que señala que con “una reducción del balance en Estados Unidos y una ampliación del mismo en Europa, hay que estar atentos a cómo se traslada esta divergencia a los activos. La vía natural es que sea a través del tipo de cambio euro-dólar. Una divergencia de este calibre debería producir una apreciación del dólar y los movimientos del último mes no apuntan a ello”.

Por si no fuera suficiente, Trump es contrario a un dólar fuerte, algo que penalizaría a los estados más industriales, donde reside su principal apoyo electoral. Todo esto lleva a los analistas a mostrarse cautos con el futuro de la divisa, uno de los mercados más volátiles.

En un escenario de apreciación del euro, los expertos señalan que las cotizadas europeas verán reducido sus ingresos. La diversificación geográfica, esa misma que les sirvió de escudo en los momentos más duros de la crisis en Europa, podría convertirse en la piedra en el zapato por el efecto de tipo de cambio. La conversión a euros diluiría o borraría de un plumazo el incremento en los ingresos de las compañías, pasando factura a los beneficios. Unos resultados empresariales inferiores a lo esperado llevaría a las Bolsas a ralentizar su subida, algo que ya quedó demostrado en la recta final de 2017.

Trasladando la apreciación del euro al ámbito de la inversión, sus efectos negativos son significativos si no se llevan a cabo estrategias de cobertura frente a la caída del dólar que ayuden a reducir el impacto, especialmente para inversores europeos en moneda estadounidense que ven cómo sus ganancias se reducen de manera significativa una vez que se procede a la conversión. Distinta suerte corren los inversores estadounidenses en euros que además de sacar partido de las esperadas subidas para 2018 en el continente se ven beneficiados por la apreciación de la moneda europea.

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