España, penúltima de la OCDE en tasa de en tasa de empresarios incipientes

España se queda muy por debajo de la media de la OCDE en la tasa de empresarios incipientes. 4,4 puntos menos en los hombres y 2,2 puntos en las mujeres

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha situado a España en el penúltimo lugar en cuanto a la tasa de empresarios y empresarias incipientes. Solo el 3% de los hombres españoles y el 2,1% de las mujeres lo son, según el Instituto de Estudios Económicos.

Según este análisis, la media de empresarios incipientes o nacientes de la OCDE es del 7,4%, entre los varones y de un 4,9% en las mujeres. Los datos se han obtenido durante el periodo 2012 y 2016 entre todos los países que forman parte de la organización. En Europa la media es más baja, 5,3% en hombres y un 2,8% en las mujeres.

Entre los países de la OCDE destacan las elevadas tasas de Chile y México, figurando a continuación una serie de naciones de la UE, todas ellas miembros recientes como Chipre, Estonia y Letonia. Estados Unidos cuenta con tasas altas tanto entre hombres como mujeres, con un 10,4% y un 9,0%, respectivamente. Tal y como recoge Europa Press.

Los grandes de Europa en la cuerda floja

En el Viejo Continente, Rumania, la República Checa, Luxemburgo, Irlanda y Hungría se sitúan por encima de la media de la OCDE. Mientras que Alemania, Bélgica, Finlandia, Dinamarca y Francia se sitúan por debajo de la media. Aunque, España ha salido peor parada que todos estos países al situarse en la penúltima posición.

Tras estos preocupantes datos, el IEE avisa que hay que empezar a apostar por una política que fomente la cultura empresarial en España. Pero esto debe ir acompañado de un apoyo a la creación de empresas por parte de las instituciones, para seguir disminuyendo la tasa de paro.

Desde hace una serie de años, la OCDE viene alertando sobre el problema que plantea la falta de espíritu emprendedor en las principales economías y aboga por una política inclusiva que apoye la creación de empresas y las actividades de autoempleo.

Las soluciones, señalan, pasan por mejorar los aspectos regulatorios, facilitar el acceso a la financiación y fomentar la cultura empresarial en los países europeos.

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