Qué hacer si toca la Lotería de Navidad: ahorrar, invertir o amortizar hipoteca

Los expertos aconsejan destinar solo un 10% del premio a los caprichos

Conviene hacer una planificación financiera y buscar asesoramiento

Lotería de Navidad
Décimos de lotería.

La Lotería de Navidad puede convertir en millonaria a una persona de la noche a la mañana. El premio estrella es el ‘Gordo’, con 400.000 euros por décimo, aunque tras descontar lo que se lleva Hacienda se queda en 320.500 euros limpios. Pero de la emoción inicial se puede pasar después a un estado de preocupación por no saber qué hacer con tanto dinero que llega repentinamente. Los expertos aconsejan darse un tiempo de reflexión para determinar qué conviene más. Los caprichos son los primero que viene a la cabeza y, aunque son muy tentadores, hay que evitar los gastos compulsivos. Lo recomendable ser cauto y destinar como máximo el 10% del importe recibido en el disfrute personal. Según estudios internacionales, el 70% de las personas que reciben unos ingresos elevados inesperadamente lo pierden en pocos años y un tercio de los ganadores de premios de la lotería terminan en bancarrota.

Así, tres opciones razonables son: ahorrar, invertir o aligerar (e incluso finiquitar) la deuda hipotecaria. Los expertos llaman a la planificación financiera, con la ayuda de asesores, y a establecer objetivos. Sin embargo la elección dependerá en gran parte del perfil de riesgo, de las circunstancias personales y económicas y del momento vital de cada uno.

“Analizar el perfil de cada ganador, diversificar y tener en cuenta cuestiones como la liquidez o la tributación de las inversiones son elementos clave para sacar el máximo partido al premio”, señalan en Kelisto.es.

AHORRAR: Es posible seguir teniendo una vida normal, seguir yendo a trabajar y depositar el dinero en una entidad bancaria en la que ofrezcan interesantes opciones de ahorro. Las cuentas remuneradas o los depósitos bancarios son las alternativas con menor riesgo, pero también con menor rentabilidad. Actualmente, los tipos medios apenas superan el 0,10%, de acuerdo con los datos del Banco de España. Siempre hay alguna oferta por encima de la media, pero los expertos sugieren no caer en productos ‘gancho’ y negociar con el banco, dado que disponiendo de una elevada (y suculenta) cantidad de dinero es más fácil arañar algún punto extra de rentabilidad.

Para hacerse una idea de la oferta de depósitos a plazo fijo, a un plazo de cinco años el Depósito Facto de Banca Farmafactoring abona un 1,66% TAE por un mínimo de 10.000 euros. Un 1,60% TAE a tres años paga un depósito de la entidad checa J&T Banka, contratable a través de la plataforma Raisin, también a partir de 10.000 euros. A tres años, Crédit Agricole ofrece un 1,25% TAE desde 5.000 euros. Para cantidades más elevadas, desde 50.000 euros, Banca Finantia Sofinloc (BFS) ofrece desde un 0,90% TAE a un año hasta un 1,30% TAE a 60 meses. Por un periodo de 18 meses, Wizink renta un 1% TAE.

Más a corto plazo, destacan el Depósito Open de Openbank al 0,40% a 13 meses y el Depósito 1,75 Mix de Banco Mediolanum con un interés del 1,75% a seis meses para importes mínimos de 25.000 euros, aunque requiere la contratación de más productos gestionados por la entidad.

QUITAR HIPOTECA: “Tapar agujeros”. Es otro de los pensamientos inmediatos de los agraciados en la Lotería de Navidad. La hipoteca es una de las cargas financieras más pesadas. Sin embargo, no siempre conviene amortizar parcial o totalmente. Siempre y cuando no haya un beneficio fiscal, esta alternativa no merece la pena en términos financieros en el actual entorno de tipos de interés en mínimos históricos. Calculadora en mano, en un momento en el que la financiación es casi gratis el ahorro en intereses es prácticamente nulo. Es por eso que desde un punto de vista financiero es más rentable amortizar cuando los tipos son más altos.

En definitiva, cuanto más barato es un préstamo menor es el incentivo para amortizar antes de tiempo. Valga el siguiente ejemplo: Si se tiene una hipoteca en la quedan por devolver 100.000 euros en diez años y el tipo de interés que se aplica es del 0,4%, el coste total del préstamo al cabo de los diez años sería de 102.030 euros, sumando capital e intereses. Si se amortizan 40.000 euros ahorrados, el principal pendiente quedaría en 60.000 euros y los intereses globales se reducirían poco más de 800 euros, hasta los 1.218 euros. La cuota mensual pasaría de 850 euros a 510 pero el ahorro de intereses al mes sería de apenas 20 euros.

Si esa misma operación de amortización se realiza con un interés más elevado, del 2% por ejemplo, al entregar los 40.000 euros la deuda hipotecaria contraída con la entidad pasaría de 110.416 euros a 66.249 euros. Esto es, que el hipotecado se ahorraría un total de 4.167 euros en intereses, a razón de 100 euros al mes.

De acuerdo con Pau Monserrat, economista de iAhorro.com, “como norma general si el interés que se paga por la hipoteca es inferior a la rentabilidad de una inversión, entonces no conviene amortizar. Mientras que si se paga un interés alto y difícilmente se puede superar con una inversión, es preferible amortizar”.

Pero hacer una aportación adicional a la hipoteca siempre sale a cuenta si hay premio fiscal. Y hay que valorar si se puede exprimir al máximo la deducción en el IRPF por compra de vivienda, ya que con ningún otro producto sin riesgo se va a obtener una rentabilidad del 15% por el dinero.

Los que compraron la casa antes de 2013 tienen derecho a la desgravación fiscal que permite deducirse el 15% de las cantidades aportadas en la hipoteca hasta un máximo de 9.040 euros. Para alcanzar este tope la cuota mensual tendría que ser de 753,33 euros. Si el hipotecado paga menos, puede amortizar la diferencia antes de que termine el ejercicio, que tendrá que declararse en la primavera del año siguiente. Así, no solo está aligerando el préstamo sino que en términos financieros está rentabilizando un 15% el dinero. En este caso, el beneficio fiscal es mayor que el coste financiero. En la declaración de la renta, el ahorro fiscal alcanza hasta 1.356 euros.

INVERTIR: El asesoramiento fiscal y financiero se hace imprescindible si se contemplan opciones de inversión como las acciones, los bonos o los fondos de inversión. Los expertos proponen contratar asesores que ayuden a gestionar el dinero, analizando el perfil del inversor.

Antes de cualquier decisión, hay que tener en cuenta el riesgo que se quiere asumir, porque no es lo mismo invertir en renta variable que en fondos de inversión garantizados o de renta fija. No conviene “poner los huevos en la misma cesta”, es decir, que es mejor diversificar para minimizar riesgos.

También analizar el tiempo que se puede vivir sin tocar el dinero del premio ayudará a tomar decisiones de inversión correctas. En este punto, hay que informarse sobre la liquidez que tienen los productos de inversión. Por ejemplo, las cuentas suelen tienen liquidez total, pero ofrecen una remuneración más baja que otros productos donde el dinero queda retenido durante determinado plazo. En las acciones o fondos de inversión es posible deshacer la inversión en cualquier momento, pero sin garantías de recuperar todo el capital invertido.

Hay que tener en cuenta la fiscalidad, dado que los impuestos que hay que pagar por el dinero ganado a través de inversiones varía en función del producto elegido. Los depósitos y los fondos de inversión están sujetos al mismo gravamen: el 19% si las ganancias son inferiores a 6.000 euros; el 21% si se gana entre 6.000 y 50.000 euros; y el 23% si se supera esa cantidad. No obstante, la manera de aplicarlo es diferente por lo que, fiscalmente, unos productos pueden resultar más interesantes que otros.

Desde Kelisto también apuntan a otras opciones más exóticas para los más arriesgados, como el vino, con una rentabilidad media anual del 24%.

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