El presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, recibe a la primera ministra británica, Theresa May. REUTERSYves Herman
El presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, recibe a la primera ministra británica, Theresa May. REUTERS/Yves Herman

May claudica frente a Bruselas pero se le subleva la retaguardia

Londres acepta las exigencias de la UE para pasar a la segunda fase de negociación

Las concesiones reabren el debate en Reino Unido sobre la salida

La primera ministra británica, Theresa May, llegó este lunes a Bruselas para sellar los términos de una claudicación casi completa ante la Unión Europea. La libra esterlina cotizó de inmediato al alza (hasta 1,1412 euros, el nivel más alto desde julio) ante las posibilidades de un acuerdo sobre la primera fase de negociación del brexit. Pero la polémica en Reino Unido por las cesiones de May, obligaron a la primera ministra a pedir más tiempo a Bruselas, que todavía confía en cerrar el acuerdo en la cumbre europea del 14 y 15 de diciembre.

May se reunió con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y con el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dos citas que anticipan el probable acuerdo. El pacto supone una derrota sin paliativos de la diplomacia británica, que puede poner en peligro la propia supervivencia política de May.

“Me gustan los lunes”, saboreaba el triunfo Tusk en un tuit que evocaba con ironía la canción I don’t like Mondays de la antigua banda de Bob Geldof, los irlandeses Boomtown Rats.

Irlanda, precisamente, ha sido el último escollo de esta primera fase de negociación, en la que Bruselas había planteado tres exigencias concretas a Londres: saldar las cuentas pendientes; garantizar los derechos de los ciudadanos europeos resientes en territorio británico, y evitar la aparición de un frontera física entre Irlanda (parte de la UE) e Irlanda del Norte (parte de Reino Unido).

May mostró desde un principio su voluntad de alcanzar un acuerdo sobre los derechos de los 3,2 millones de ciudadanos europeos que residen o trabajan en Reino Unido, entre otras cosas porque necesitaba la reciprocidad para los 1,2 millones de británicos que trabajan o residente en territorio de la UE. Pero en los otros capítulos de la negociación (presupuesto e Irlanda), la primera ministra británica se resistía a concretar sus ofertas, tanto por la oposición interna como para reservarse bazas para la recta final del brexit.

Pero May no ha tenido más remedio que plegarse a las exigencias planteadas por la UE como condición previa para pasar a la segunda fase de la negociación del brexit, que es la más importante para Londres porque fijará los términos de la futura relación comercial.

Sectores tan cruciales como el financiero o el transporte aéreo apremiaban a Londres para que iniciase una segunda fase de negociación imprescindible para planificar la actividad a medio plazo de las empresas. May amagó con una oferta presupuestaria de unos 20.000 millones de euros, pero la UE la consideró insuficiente y en octubre se negó a abrir la segunda fase como estaba previsto. Tusk, además, advirtió de que la segunda fase tampoco se abriría en diciembre si Londres no mejoraba sus propuestas antes del 4 de este mes. Y May se ha rendido.

La claudicación de la primera ministra ha agravado aún más el interminable debate interno de Reino Unido sobre la salida de la UE.

Los euroescépticos acusan a May de aceptar una factura demasiado alta (entre 45.000 y 55.000 millones de euros) por abandonar el club. Y el acuerdo sobre Irlanda, que permitiría a la provincia británica del Úlster mantener vínculos con la UE tan estrechos que no harían falta ni fronteras ni aduanas, ha animado a otros territorios a pedir también ser excluidos del brexit.

“Si una parte de Reino Unido puede seguir alineada con la UE y permanecer en el mercado único, ¿por qué no pueden hacerlo otras?”, planteó la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, también se apuntó a la posible excepción irlandesa. “Los londinenses votaron mayoritariamente a favor de seguir en la UE [en el referéndum de junio de 2016]”, recordó Khan. “Un acuerdo similar [al de Irlanda] podría proteger decenas de miles de puestos de trabajo”, afirmó.

Rajoy visita Londres
  • El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se reunirá este martes (5 de diciembre) con la premier Theresa May en Londres. El encuentro es previsible que se centre en las negociaciones del brexit de cara al Consejo Europeo de la próxima semana.
  • a visita a Londres con el encuentro previsto en Madrid entre el negociador jefe de la Unión Europea, el francés Michel Barnier, a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
  • Las exportaciones españolas a Reino Unido ascendieron en 2016 a 19.153 millones, mientras que las importaciones fueron de 11.184 millones, resultando un saldo de la balanza bilateral favorable a España.
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