La OCDE alerta del impacto de la crisis de Cataluña en el crecimiento económico

La organización prevé que en 2017 la economía crezca un 3,1% y un 2,3%, en 2018

Las tensiones independentistas pueden provocar una contracción del consumo

carles puigdemont
El expresidente del Gobierno regional de Cataluña Carles Puigdemont (i), y candidatos de la lista "Junts per Catalunya", en el centro histórico de Brujas guiados por el senador Pol van den Driessche. EFE

La economía española sigue viento en popa. Así lo ha señalado la OCDE que prevé un crecimiento económico del 3,1% en 2017 y del 2,3% en 2018. La organización alerta de los efectos negativos que puede tener sobre el devenir de la economía las tensiones políticas en Cataluña. "Tensiones persistentes en Cataluña pueden disminuir la confianza de los negocios y del consumidor significativamente, obstaculizando la demanda doméstica más de lo esperado", alertó hoy la institución.

El organismo elevó sus previsiones de crecimiento económico en 2017 en tres décimas -del 2,8% que pronosticó en junio al 3,1% ahora- y rebajó las de 2018, que pasó del 2,4% al 2,3%. Es decir, se sitúan en línea con las previsiones del Ejecutivo de Mariano Rajoy que el pasado mes revisó a la baja sus estimaciones ante la incertidumbre desatada por el desafío independentista. Más optimista se muestra la Comisión Europea que augura un alza del PIB del 2,5% para el próximo ejercicio.

"El crecimiento económico ha sido fuerte y equilibrado en 2017 y en 2018 y 2019 se prevé moderado, pero aún robusto (...) Sin embargo, las tensiones políticas en Cataluña han agravado la incertidumbre", ahondó la OCDE. El informe, que prevé una subida del PIB del 2,1% en 2019, subraya que el crecimiento de España superará el 3% en 2017 por tercer año consecutivo "superando la mayor parte de los países de la zona euro" fruto de "un modelo de crecimiento más equilibrado" que en la época precrisis, sustentado por la demanda interna y la demanda internacional. El organismo insiste en la necesidad de continuar con las "reformas estructurales" para promover "la inversión en innovación y para la mejora de la capacitación de la fuerza laboral".

La inflación el gran desafío que tienen por delante las economías desarrolladas se situará en niveles más bajos de lo esperado en el caso español. Para 2018 espera que alcance el 1,3%, tres décimas menos de lo registrado el pasado mes.

El desempleo continuará la tendencia bajista de los últimos tiempos alcanzando el 14% en 2019. A pesar de esta contracción seguirá estando por encima de la media europea. "El índice de desempleo está gradualmente cayendo, pero sigue alto, sobre todo en los jóvenes y los parados de larga duración", apunta la OCDE, que aconseja reducir la brecha entre las indemnizaciones por despedir a trabajadores temporales e indefinidos.

Por su parte, el déficit público caerá en 2017 hasta el 3,2% del PIB -frente al 4,5% de 2016-, ligeramente por encima del 3% exigido por Bruselas.

La organización aplaude el esfuerzo de saneamiento acometido por el sector bancario, algo que permitido ganar fortaleza y decir adiós a los efectos de la crisis económica. No obstante, todavía quedan por delante desafíos importantes en los que combatir la baja demanda de créditos y elevar las rentabilidades que convierten en el principal desafío. "Créditos difícilmente recuperables en los balances han caído notablemente, pero aún son elevados en algunas instituciones financieras", avisó el documento.

Los efectos positivos en la economía española de los precios bajos del petróleo y de las bajas tasas de interés se irán difuminando, según constata el informe de la OCDE, aunque se verá compensado por la creación de empleo y por una condiciones financieras favorables que promoverán el consumo privado y la inversión empresarial.

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