La inversión pública se estanca peligrosamente en Europa

El gasto en infraestructuras se ha quedado un 20% por debajo del nivel precrisis

España es uno de los países con mayor restricción de gasto

La T4 del aeropuerto de Barajas.
La T4 del aeropuerto de Barajas.

La inversión pública en Europa cayó en 2016 hasta mínimos de hace 20 años y se ha estancado un 20% por debajo del nivel previo a la Gran Recesión de 2008. La caída amenaza la prosperidad futura del continente y alerta sobre las carencias de la recuperación en marcha.

La economía europea ha dejado atrás la crisis y navega viento en popa, tras 18 trimestres consecutivos de crecimiento (desde el segundo trimestre de 2013) y con casi todos los indicadores luciendo un verde tranquilizador.

Pero la recuperación oculta que ciertos parámetros se han quedado permanentemente por debajo del nivel precrisis, como los salarios o la internacionalización de las compañías europeas.

Entre esos alarmantes farolillos rojos destaca la inversión pública que, según el Banco Europeo de Inversiones, sigue muy por debajo del nivel necesario para mantener las infraestructuras existentes o crear las necesarias para competir en una economía mundial en plena transformación.

España figura entre los países donde las restricciones presupuestarias se cebaron en el gasto en infraestructura, un ránking en el que también destacan países rescatados durante la crisis como Portugal o Irlanda.

El estancamiento de un capítulo tan esencial augura un potencial de crecimiento más bajo a largo plazo y menos calidad de vida en el continente europeo.

La inversión pública en Europa, según un informe publicado por el BEI el 23 de noviembre, se situó en 2016 en su nivel más bajo de los últimos 20 años (en porcentaje de PIB). Y aunque el desplome parece haberse frenado, el BEI advierte de que el gasto público en infraestructuras tan esenciales como el transporte, la energía, las telecomunicaciones, la educación o la sanidad, se ha estancado en un nivel que solo cubre el 80% del alcanzado hace una década, justo antes de que comenzase la Gran Recesión.

El 20% que falta puede tardar años en recuperarse a juzgar por los planes presupuestarios de la mayoría de los países y del conjunto de la zona euro. Y, en todo caso, se quedará muy lejos de las necesidades de inversión estimadas por los expertos.

Los últimos cálculos del BEI indican que Europa debería invertir unos 688.000 millones de euros al año en energía, transporte, aguas y telecomunicaciones. La inversión total, sin embargo, no cubre ni un tercio de esas necesidades.

El gasto en infraestructura ha pasado del 2,2% del PIB de la UE en 2009 al 1,8% en 2014. Es decir , de unos 328.000 millones de euros a menos de 270.000 millones. Y la partida se ha estancado en ese umbral.

Los planes presupuestarios de los socios de la UE, revisados por la Comisión Europea el 22 de noviembres, “no contemplan aumentos significativos de los niveles de inversión pública a medio plazo”, concluye el BEI.

Y en países tan cruciales para la economía europea como Francia, Italia y Holanda (los tres países suponen casi el 43% del PIB de la zona euro), la inversión pública caerá hasta batir todos sus récords de mínimos históricos. Dentro de la zona euro, solo Alemania y Bélgica esperarán superar con claridad la media de inversión y en el resto de la UE, lo harán Polonia, Hungría y Rumania.

El BEI recomienda a los dirigentes nacionales que prioricen la inversión en infraestructuras y que apuesten por una buena planificación y una selección rigurosa de proyectos. Los mismos criterios, pide el BEI, deben aplicarse en las administraciones infraestatales, que gestionan el 50% de la inversión pública en infraestructuras y en las que se ha registrado el 75% de la caída en ese capítulo presupuestario.

Bruselas lleva años alertando sobre la falta de inversión. La Comisión Europea puso en marcha el llamado plan Juncker para movilizar hasta 315.000 millones de euros hasta 2018 y alcanzar el medio billón de euros en 2020.

El Plan Juncker , según la CE, ha logrado su objetivo de movilizar la inversión privada a partir de un pequeño estímulo del presupuesto comunitario y del BEI. Pero no puede compensar la tremenda caída de la inversión pública, clave para las infraestructuras.

El dinero público cubre el 55% de la inversión en infraestructuras frente al 35% del sector privado y el 10% de proyectos mixtos, según el informe del BEI. Y la caída de la inversión pública triplicó la de la privada entre 2009 y 2015, según los datos del banco europeo.

 

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