Manuel Valls: "Falta protagonismo de España en Europa"

El ex primer ministro francés apunta a una crisis de identidad en todo el continente

El político ha participado en un evento organizado por EL PAÍS en el que se analizan los 40 años de democracia

Fundación Telefónica
El ex primer ministro de Francia, Manuel Valls, durante un evento del ciclo España 40-40 en la Fundación Telefónica en Madrid.

Manuel Valls, ex primer ministro de Francia, ha destacado la necesidad de que España tenga mayor protagonismo en Europa. Valls ha asegurado que el papel de España es fundamental en la crisis que atraviesa todo el continente y ha llamado a que se construya un "nuevo patriotismo" derivado de una pregunta, en su opinión, necesaria para el avance del proyecto común como sociedad: ¿qué significa ser español?

"Se está dando una imagen de España muy falsa", ha declarado Valls a propósito de la crisis catalana, durante el primer evento del ciclo España 40-40 organizado por EL PAÍS y en el que se repasan los 40 años de democracia. El político de origen catalán ha expresado su descontento con la polaridad que surge de la cuestión independentista: "me ha molestado que o eres independentista o eres fascista", ha señalado Valls. "Cataluña es potente porque es parte de España y de Europa", ha sentenciado el político. 

Para el ex primer ministro francés, haber sido capaz de superar el terrorismo de ETA y sobreponerse al reto secesionista otorga a España la posibilidad de hacer una política diferente. Ante las crisis y los desafíos que anegan Europa, Valls ve dos actitudes posibles: la de echar la culpa a otros -nacionalismos, populismos, xenofobia, etc.- o la de ser honestos y estar orgullosos de tener una identidad propia en un mundo abierto. 

El ex primer ministro ha señalado que todos los países sufren una crisis de identidad cultural producto de la globalización, la crisis económica y política, de las crisis migratorias, el poder de las redes sociales y la amenaza del islamismo. Ante esta situación, Valls ha reflexionado sobre la necesidad de cuestionarse el significado de ser español y ha expuesto que tal vez la sociedad no se enfrenta a ese complejo de hablar de patria por el efecto de 40 años de franquismo.

"Los españoles pueden estar orgullosos de estos años de democracia, de su cultura, de su historia y de su sistema", ha asegurado Valls, dejando un hueco para la crítica al afirmar que, "por supuesto, todo puede mejorar".

Acerca del fin de la dictadura en España, Valls ha calificado la transición cómo "ejemplar y única en el mundo" y ha apuntado a la Constitución del 78 cómo el punto de apoyo para hacer frente a los retos a los que ha de enfrentarse una España "que ya no cree en la política y cuyas instituciones están en crisis". 

El político de origen español ha compartido recuerdos de su infancia para ilustrar el cambio de la imagen de España en los últimos cuarenta años: "Cuando yo era pequeño, los españoles éramos hijos de inmigrantes. Luego esta visión cambió y éramos hijos de la Movida, del Real Madrid, del Barça, del cine...". 

Tanto Valls como los otros participantes en el coloquio Rafael Moneo, arquitecto; Moisés Naím, escritor y analista político; Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Transplantes; Rodrigo Cortés, director de cine que ha llevado a cabo proyectos en Hollywood, y Alan D. Solomont, exembajador de EE UU en España  han coincidido en esa suerte de complejo que tiene España consigo misma.

Valls ha contrapuesto esta actitud frente a la de Francia: "En España hay un complejo de inferioridad mientras que en Francia lo hay de superioridad", ha dicho con una sonrisa. "Por encima de cualquier cosa, el español es un acomplejado", ha señalado Cortés para luego asegurar que en el mundo los españoles son vistos como personas "muy preparadas, flexibles y con gran capacidad solucionadora". 

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