Portugal acecha a Italia y reduce la ventaja de su deuda

El espacio entre ambos rendimientos ha llegado este jueves a los 30 puntos básicos

El ‘spread’ entre los bonos de sendos países se redujo un 85,6% en un año

La bandera portuguesa, la europea y la de un banco luso ondean en un edificio.
La bandera portuguesa, la europea y la de un banco luso ondean en un edificio.

Portugal atraviesa el mejor momento económico desde la crisis que asoló sus finanzas y por la que tuvo que ser rescatado en 2011. El país vecino ha mejorado su PIB, cumple con el déficit y S&P le concedió en septiembre el grado de inversión. Italia, por su parte, sigue pagando con su economía los altibajos de la montaña rusa en la que se ha convertido la política del país. 

La brecha entre la rentabilidad del bono a diez años portugués e italiano se ha reducido un 85,6% desde octubre de 2016 cuando la distancia entre ambos fue la mayor de los últimos dos años. El espacio entre el rendimiento italiano y portugués ha llegado este jueves a los 30 puntos básicos. 

Este estrechamiento se debe principalmente a la recuperación económica de Portugal, que el pasado septiembre consiguió la calificación de grado de inversión por parte de la agencia Standard & Poor's, y la inestabilidad política italiana que añade riesgo a su deuda.  

La reducción de la distancia entre ambos bonos se acentuó sobre todo tras el cambio de la calificación lusa en septiembre, pero la tendencia descendiente venía desde finales de 2016, cuando Matteo Renzi dimitió como primer ministro italiano tras perder el referéndum por el que apostó para reformar la Constitución. 

Después de su dimisión, la Corte Constitucional de Italia decidió que parte de la reforma electoral que Renzi había propuesto era ilegal y las peticiones de elecciones anticipadas hicieron temblar una vez más la frágil estabilidad política italiana.

Los inversores comenzaron a mirar con recelo a la deuda italiana. Los rumores de unas elecciones anticipadas - programadas de manera oficial para febrero de 2018- y los resultados de las encuestas que no arrojaron datos esperanzadores para la creación de un Gobierno estable marcaron jornadas de alta rentabilidad y riesgo para la deuda.

El auge del movimiento Cinque Stelle, segunda fuerza política del país y calificada como populista, añade más leña al fuego de la incertidumbre política. 

Portugal, por su parte, ha protagonizado una "espectacular recuperación económica", en palabras de Pablo García, analista de Carax-Alphavalue, lo que le ha valido recuperar la confianza de los inversores. 

Portugal estuvo al borde del abismo económico y en 2011 fue rescatado por la troika europea a raíz de la crisis del euro. En el punto más alto de la crisis, la calificación portuguesa descendió a BB+, "deuda de alto riesgo", y las políticas de austeridad se abrieron paso en la maltrecha situación financiera del país. 

En 2014 el Consejo Europeo sancionó a Portugal por no haber cumplido con el techo de déficit incluido en el acuerdo de rescate y a mediados de 2017 el propio organismo dio por finiquitadas las medidas disciplinarias impuestas. Según las autoridades europeas y algunos analistas todas estas medidas surtieron efecto y la economía portuguesa se ha recuperado casi completamente.

La compra de deuda soberana por parte del Banco Central Europeo también ha desempeñado un papel fundamental en la recuperación de los países más perjudicados por la crisis. Ahora el BCE prevé reducir el estímulo desistiendo gradualmente de la compra de bonos. 

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