De tal palo, tal astilla: los jóvenes invierten igual o peor que sus padres

La proporción de personas que ahorra a largo plazo se duplica en un año

El 74% de los productos financieros se contrata aún en las oficinas

Dos jóvenes sentados en un banco.
Dos jóvenes sentados en un banco.

Los bancos llevan años hablando de la llegada de una nueva generación de ahorradores que iba transformar los hábitos de inversión. La Generación Y, los millennials, los nativos digitales, los centennials... Los departamentos comerciales de los bancos se han esforzado para tratar de conectar con los ahorradores del futuro, pero en las últimas encuestas están descubriendo que invierten igual (o peor) que las generaciones precedentes.

Esta es una de las conclusiones que se extrae del último Barómetro del Ahorro elaborado por el Observatorio de Inverco (la asociación de las gestoras de fondos y planes de pensiones). "Cuando hemos visto la actitud que tienen los jóvenes hacia el ahorro nos ha llamado la atención que tienen un perfil digital muy limitado, y tienen un sesgo conservador al encarar sus inversiones, algo que seguramente han replicado de sus padres", explica Gonzálo Rengifo, miembro del Observatorio.

Uno de los aspectos donde mejor se aprecia esta querencia es al preguntar a los ahorradores sobre cuál es su perfil a la hora de gestionar su dinero. Entre los menores de 36 años (millennials y centennials) el 53% asegura tener una alta aversión al riesgo, lo que implica que no aceptarían pérdidas en sus ahorros aunque fueran temporales. El porcentaje es casi el mismo que las generaciones precedentes (baby boomers y Generación X), un 59%. Si aceptan tener unas pérdidas temporales y limitadas en sus inversiones (perfil moderado), la proporción es del 39% en jóvenes y del 37% en generaciones precedentes.

"Hay una cultura financiera muy arraigada en España, que prioriza la inversiones más conservadores y el ladrillo. El cambio en los inversores está siendo más lento de lo que se esperaba", reconoce Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco.

Esta tendencia de los españoles por el depósito, el fondo garantizado o el ladrillo acaba siendo perjudicial. Diversos estudios internacionales han demostrado que la asignación de activos del inversor español está menos diversificada y genera menores retornos que los que logran los inversores de Estados Unidos o de otros países europeos.

Respecto a los productos más utilizados por cada generación, tampoco hay grandes diferencias. Entre el conjunto de inversores, el 50% utiliza depósitos bancarios (frente al 48% de los jóvenes) y el 33% fondos de inversión (29% en jóvenes). Únicamente hay importantes diferencias en planes de pensiones: el 44% de los inversores jóvenes los utiliza, según la encuesta, frente al 56% del conjunto de inversores).

A pesar de que los millennials y centennials tienen más tiempo por delante para sacar provecho de las inversiones a largo plazo, su perfil es más cortoplacista que sus progenitores. "Tal vez no sea únicamente por su perfil inversor, sino porque cuentan con menos recursos y quieren tenerlos más disponibles", reflexiona Martínez-Aldama.


Apego a la oficina

Los inversores jóvenes no solo tienden a invertir en los fondos de inversión y los planes de pensiones más conservadores, al igual que hacían sus padres. También siguen manteniendo la costumbre de acudir a la sucursal bancaria. Así, en los millennials y centennials el 68% acude a las oficinas a contratar los productos de inversión, un porcentaje tan solo un poco inferior al 74% registrado en las generaciones precedentes. La contratación a través de páginas web es prácticamente igual en ambos grupos (13% y 12%, respectivamente).

El Barómetro del Observatorio Inverco no es el primer informe que desmonta tópicos sobre los jóvenes. Hace seis meses, VidaCaixa (la mayor aseguradora en España) presentó el informe Hábitos de ahorro de la generación millennial. En él se podía ver que esta generación tiene una querencia al ahorro mucho mayor de lo vaticinado: tres de cada cuatro millennials ahorra, de media unos 155 euros al mes.

“Cuando conocimos las conclusiones del estudio nos quedamos muy sorprendidos”, explicaba Tomas Muniesa, vicepresidente ejecutivo de VidaCaixa. “Se había instalado la idea de que estos temas cada vez interesaban menos, pero no es así. El desafío para el sector financiero es cómo acercarnos a esta generación”.

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