Una fábrica en China puede ayudar a Tesla a dar un acelerón

Para Elon Musk, es la oportunidad de alcanzar o mantener el ritmo de sus rivales en un mercado de rápido crecimiento como el del país asiático

Tesla
Varios vehículos eléctricos Tesla cargan en una estación en China. EFE

Una fábrica en Shanghái podría ayudar a Tesla a meter la segunda marcha. Daría a la compañía de automóviles eléctricos de 58.000 millones de dólares propiedad de Elon Musk una oportunidad mejor de alcanzar o mantener el ritmo de sus rivales en un mercado de rápido crecimiento. Pero cualquier acuerdo puede tener también algún obstáculo.

China presenta una oportunidad grande, a la vez que desconcertante para cualquier fabricante extranjero de automóviles. El país es ahora el mayor mercado de turismos: aunque el crecimiento se ha ralentizado, las ventas aumentaron un 3,3% en septiembre respecto a 2016. Sin embargo, el empeoramiento de la calidad del aire ha llevado a Pekín a considerar prohibir los coches que solo utilicen gasolina.

Por ahora, muchos consumidores prefieren estos vehículos. Y hay muchos competidores nacionales que están desarrollando tecnología para baterías, como Anhui Zotye Automobile. A pesar del boom publicitario en EE UU, Tesla solo tiene en torno al 3% del mercado de vehículos eléctricos de China. Se enfrenta a un competición contra Volvo, Daimler y General Motors.

La empresa también se enfrenta a problemas en casa. Solo ha producido 260 unidades de su nuevo Model 3s en el tercer trimestre, mucho menos que los 1500 que se había puesto como objetivo. Tener una fábrica en China debería aliviar parte de la tensión al reducir costes y los tiempos de espera de los clientes.

Sin embargo, el acuerdo sobre las instalaciones de producción anunciado el domingo por el Wall Street Journal no solucionaría el problema principal. Los coches producidos en una fábrica de propiedad absoluta y ubicada en la zona de libre de comercio de Shangái estarían sujetos a un impuesto de importación del 25%. La única forma de evadirlo sería crear una joint venture con un socio chino. Tesla ha sido reacia hasta ahora a atarse de este modo preocupada por las transferencias de tecnología. Y todavía es difícil de imaginar cómo sus modelos pueden ser competitivos en China con estos impuestos. Una fábrica local sería muy útil, pero daría a Tesla un impulso muy limitado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días

Normas