Se acerca la nieve a Innsbruck, capital de los Alpes

Descubra la ciudad capricho de los Habsburgo del Tirol austriaco

El funicular Hungerburgbahn conecta con la cordillera Nordketteen 20 minutos

Austria
Calle de María Teresa, el eje vital de Innsbruck.

Antes de que la nieve se apodere de este paisaje de postal, le invitamos a saborear el otoño en la “capital de los Alpes”. En el occidente austriaco, la cordillera Nordkette, de paredes de 2.000 metros, parece derrumbarse sobre el valle del río Eno, donde asoma con refinamiento la ciudad de Innsbruck (130.000 habitantes). Capital del Tirol, a su vez, capricho de los Habsburgo desde el siglo XVI, y hoy también nuestro debido a su carácter lozano, su legado arquitectónico imperial y vanguardista, su cautivador repertorio de coquetos locales y, sobre todo, por el espíritu alpino que aquí se apodera de todo (y de todos).

Elegancia imperial

Al emperador Maximiliano I y a su linaje les debemos la grandeza del casco histórico, de 800 años de antigüedad. Las fachadas de estilo gótico tardío, de gran diversidad cromática, se estructuran en torno a amplias avenidas y galerías de arcos donde encontraremos distinguidas tiendas y terrazas de cafés.
Comenzaremos nuestra ruta imperial por el Tejadillo de Oro, emblema de la capital tirolesa. Desde este balcón de doble piso y 2.657 tejas de cobre dorado al fuego se puede apreciar el ajetreo de la calle María Teresa. Antes de perderse por este paraíso comercial, subiremos los 133 peldaños de la torre del antiguo Ayuntamiento (siglo XV) para regalarnos una impresionante vista panorámica de la orla alpina que envuelve la ciudad. En la ancha Maria-Theresien Strasse es donde todo pasa en Innsbruck. Disfrute de una apacible terraza, como la del Café Arkadenhof, mientras contempla la arquitectura barroca de este bulevar peatonal, renovado en 2009. En el Rathauspassage podrá saciar todas sus ansias consumistas.

De herencia maximiliana es también el Palacio Imperial (Horfburg), antigua residencia de los Habsburgo desde el siglo XVI, de impresionantes salas de decoración gótica y barroca. Justo al lado nos encontramos la iglesia de la Corte (Horfkirche), donde el emperador mandó construir un mausoleo para salvaguardar sus restos que, finalmente, terminaron en Viena. Se la conoce como la “iglesia de los hombres de negro” por las 28 estatuas de bronce a tamaño sobrenatural que custodian la tumba y que representan a los ancestros e ídolos del káiser.

Trampolín a la vanguardia

Desde la columna de Santa Ana (siglo XVIII), entre el Tejado de Oro y el Arco del Triunfo se erige al sur el Trampolín de Saltos de Bergisel (2001), con el telón de fondo del Patcherkofel, la montaña olímpica más legendaria de Innsbruck. Esta rompedora composición, de hormigón armado y estructura reticular de acero, es obra de la arquitecta británica Zaha Hadid y considerado el trampolín de esquí más moderno del mundo, con un aforo de 28.000 plazas. Desde lo alto, a 47 metros, verá cómo se lanzan los esquiadores (de 10.00 a 15.00) mientras prueba los schlipfkrapfen (tortellini) o kaspressknödel (albóndigas) del restaurante panorámico 1809 (20 euros) acompañados por una Stiegl (cerveza austriaca).

El concepto modernista de Hadid queda también patente en el funicular Hungerburgbahn (33 euros), cuya estética recuerda a las formas del hielo. En tan solo 20 minutos podrá trasladarse desde el centro de Innsbruck hasta el monte Hafelekar (2.234 metros).

Nordkette promete

Ya en esta cordillera exprimiremos al máximo la interminable oferta de actividades que nos brinda este entorno alpino. Experimentados guías de montaña le acompañarán por el parque natural Karwendel en rutas gratuitas. Descienda por la Hafelekar Run, una de las pistas de esquí más escarpadas de Europa, o atrévase con la escalada en el Nordkette Climbing Arena, con más de 40 vías.

Dejando las emociones fuertes, los más sibaritas encontrarán en el restaurante Seegrube la mejores especialidades tirolesas. Además, este fin de semana se celebra el Festival de Otoño en la cordillera. Música en directo, comida y cerveza a raudales entre danzas folclóricas y el sonar de las trompas de los Alpes que animan la fiesta.

Guía del viajero

Innsbruck
Arriba, funicular rumbo a la cordillera Nordkette.

Innsbruck Card. Esta tarjeta le permitirá descubrir la capital del Tirol y sus alrededores disponiendo de transporte público, entrada a diferentes atracciones turísticas y subida a cuatro teleféricos de montaña. Precios: de 33 a 47 €.

Mundos de Cristal. Swarovski fundó su prestigiosa firma en Wattens, cerca de Innsbruck. Visite aquí el museo en el que varios artistas han creado un universo mágico moldeado en cristal. Entrada: 9,50 euros.

 Decana de las tabernas. Acuda sin falta al Águila de Oro, la taberna más antigua de Europa (1390), por donde han pasado personalidades como Mozart o Goethe.

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