El acoso sexual se ha vuelto un serio riesgo para empresas como Amazon

El maltrato a las mujeres ha dejado rápidamente de ser solo una cuestión de recursos humanos

Puede que la perspectiva de que les afecte al bolsillo sea lo que necesitan los directivos para tomar medidas

El acoso sexual está entrando a la fuerza en las salas de juntas. El estudio de cine de Harvey Weinstein está hecho jirones. La poderosa Amazon está luchando con las consecuencias de la supuesta mala conducta de un alto ejecutivo. No son los únicos. El maltrato a las mujeres ha pasado rápidamente de ser una cuestión de recursos humanos a un serio riesgo empresarial.

Cualquiera que siga pensando que el hostigamiento sexual a las mujeres en el lugar de trabajo es cosa de las décadas de 1960 y 1970 –como ha dicho Weinstein– solo tiene que ojear las redes sociales y su hashtag #metoo, que ha sido usado al menos 500.000 veces en Twitter por personas que declaran haber sido víctimas de acoso o abuso sexual.

Los directivos y ejecutivos de Weinstein Co están valorando una venta mientras tratan de arreglar el daño reputacional provocado por el cofundador. Cambiar el nombre de la empresa es una obvia necesidad. La situación también afecta a Amazon: el jefe de la unidad de contenidos propios, Roy Price, dimitió el martes después de que una productora dijera que la acosó hace dos años.

Las consecuencias, sin embargo, no se limitan a un puñado de ejecutivos. Los pleitos se multiplicarán, y los ingresos están en juego. Amazon, por ejemplo, ya ha abandonado sus planes para crear conjuntamente con The Weinstein Co una serie protagonizada por Robert De Niro y Julianne Moore. Otras empresas, directores, productores y actores podrían hacer lo mismo.Además, los cinéfilos podrían boicotear las producciones patrocinadas por Weinstein.

Puede afectar incluso a las operaciones empresariales. Un grupo de diputados británicos instaron en julio al Gobierno a examinar las denuncias de acoso sexual contra el exejecutivo de Fox News Roger Ailes –fallecido en mayo–, y el presentador de noticias Bill O’Reilly, como parte de su revisión de la oferta de Twentieth Century Fox por Sky. El Ejecutivo británico suspendió la compra.

A los directivos les debería resultar molesto que no se garantice un ambiente de trabajo respetuoso, por su propio bien. Desafortunadamente, puede que la perspectiva de que les afecte al bolsillo sea lo que necesitan para tomar medidas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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