Una inversión más selectiva hasta que se despeje el horizonte en Cataluña

Ante el riesgo, compañías de poca deuda, flujo de caja elevado y un dividendo recurrente

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Manifestantes durante la concentración convocada en las inmediaciones del Parlamento de Cataluña la semana pasada. EFE

La próxima semana es clave para conocer los derroteros que tomará la crisis política abierta por Cataluña con su referéndum ilegal para la autodeterminación y la proclamación e inmediata suspensión de la república de Cataluña por parte de su presidente. El lunes debe responder de forma taxativa y explícita, con un simple “sí” o “no” al requerimiento del Gobierno, previo a la aplicación efectiva del artículo 155 de la Constitución, que suspendería la autonomía a la región. La presión de halcones y palomas dentro del independentismo es muy intensa en un sentido y en el otro; pero más intensa es la presión que los acontecimientos está ejerciendo sobre la economía, con masiva salida de empresas y descensos de inversión y actividad de consumo en Cataluña en las últimas semanas.

El propio Gobierno admite ya que se verá obligado a revisar la previsión de crecimiento, empleo y déficit fiscal para 2018 si persiste el conflicto, pues la posibilidad de que Cataluña entre en recesión y trastoque las cifras de toda la economía nacional es muy probable. La estimación de déficit seguramente ya experimentará cambios en la comunicación que envíe el Ejecutivo a Bruselas por el simple hecho de que la falta de proyecto de Presupuestos imposibilita la aplicación de medidas sobre los ingresos y los gastos.

Pero el conflicto modifica también las expectativas de los mercados financieros, que siguen alerta, acumulando liquidez para volver a tomar posiciones en Bolsa y deuda si se despeja definitivamente el panorama, pero que podrían intensificar el abandono si la situación es más tensa. Ante la incertidumbre del pronóstico, los inversores deben hacer un ejercicio de selectividad de sus posiciones, tanto en la renta variable como en la deuda. Deben buscar mayores cotas de seguridad con la preceptiva diversificación geográfica, y concentrarse en valores con volúmenes de deuda muy limitados, flujos de caja muy recurrentes y estabilidad en la concesión de dividendos. Pero no se debe perder de vista la opción de las empresas más castigadas por el conflicto catalán, dado que han generado una buena oportunidad de compra para cuando todas las aguas vuelvan al cauce del río.

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