Gas Natural se suma al éxodo y traslada su sede social a Madrid

El consejo aprueba un cambio de domicilio temporal, en tanto se resuelve el conflicto catalán

La decisión asesta un duro golpe a las pretensiones secesionistas

Gas Natural
Isidro Fainé, presidente de Gas Natural Fenosa y Rafael Villaseca, consejero delegado Efe

A las 14 horas de este viernes, el consejo de Gas Natural Fenosa acordó, en una reunión extraordinaria celebrada por videoconferencia entre Madrid y Barcelona, el traslado de su sede de Barcelona a la capital de España siguiendo los pasos de su principal accionista, Caixabank. Esta entidad tiene un 23% del capital de la energética,mientras que otro 20%, respectivamente, está en manos de Repsol y del fondo estadounidense GIP.

En un hecho relevante remitido por la tarde a la CNMV, Gas Natural indicó que, en cumplimiento del artículo 228 del texto refundido de la Ley del Mercado de Valores [que permite los traslados exprés] y, “ante los sucesos sociales y políticos que están ocurriendo en las últimas semanas en Cataluña y debido a la inseguridad jurídica que ello provoca”, el consejo ha acordado cambiar su domicilio social desde Barcelona a las actuales oficinas corporativas en Madrid, Avenida de San Luis, 77. No obstante, el comunicado subraya que se trata de una situación transitoria, “en tanto se mantenga esta situación”.

Esta decisión -añade-, no afecta a aquellas sociedades del grupo que prestan sus servicios exclusivamente en Cataluña (por ejemplo, la distribuidora de gas) y “se adopta para mantener la operativa normal de la compañía y proteger los intereses de la misma; de sus clientes; empleados; acreedores y accionistas”.

Aunque el Consejo de Ministros aprobó ayer un real decreto ley por el que modificaba la Ley de Sociedades de Capital para facilitar el cambio urgente del domicilio social de las empresas, que podría entrar en vigor hoy mismo, Gas Natural no estaba obligada a esperar a la aprobación de esa norma. Su máximo órgano de Gobierno, al contrario que el de Caixabank, podía tomar la decisión de trasladar su sede sin necesidad de contar con el respaldo de la junta general.

Tras la reunión del consejo de la energética, tuvo lugar otro de Caixabak para hacer lo propio. Gas Natural Fenosa está presidida por Isidro Fainé, a la vez presidente de Fundación La Caixa. “No hay empresa, que no sea estrictamente catalana, que no se plantee un cambio de su sede tras la deriva independentista”, señalaban ayer fuentes empresariales.

En el caso de Gas Natural Fenosa, la decisión tiene una connotación fuertemente política. La energética no está tan expuesta a los peligros económicos o financieros como Caixabank: aunque cotiza en Bolsa, casi un 65% está en manos de tres accionistas ligados por un pacto parasocial; su negocio es puramente físico y pegado al terreno y, aunque pudiera tener problemas imprevisibles en una hipotética Cataluña independiente, no está sometida, como su accionista, a una fuga de clientes o a la volatilidad financiera que tanto teme Caixabank (los cambios de clientes eléctricos o de gas natural son lentos y complicados).

Aunque con sede en Barcelona y un staf ejecutivo netamente catalán, Gas Natural Fenosa es tan catalana como madrileña. Su negocio gasístico es el resultado de la fusión de las antiguas Catalana de Gas y Gas Madrid. Por su parte, su brazo eléctrico, Unión Fenosa, surgió de la integración de Fuerzas Eléctricas del Noroeste de España (Fenosa) y de Unión Eléctrica Madrileña. El grupo tiene el monopolio principal de las redes de distribución de gas en Cataluña (controla un 76% de los puntos de suministro de esta comunidad); de las redes de distribución eléctrica de Galicia y buena parte de las de Madrid.

Por contra, en el ámbito eléctrico, la incumbente es Endesa, con 3,5 millones de puntos de suministro de un total de 4,4 millones.

Para la utility, un cambio de sede no va a resultar complicado, pues cuenta en l acaptial con la que heredó de Unión Fenosa, un edificio casi recién construido cuando adquirió esta eléctrica en 2008, previa opa. Unas oficinas corporativas con tanta entidad como la que posee en Barcelona.

Según fuentes empresariales, el equipo jurídico de la energética había venido analizando desde el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre, la situación derivada del conflicto independentista de Cataluña.

Las empresas sacan sus armas contra la DUI

La situación generada por el referéndum del pasado 1 de octubre en Cataluña, ha llevado a las grandes empresas a tomar medidas con la ayuda y/o a petición del Gobierno. A la vista de la amenaza de los dirigentes de la Generalitat de declarar unilateralmente la independencia (DUI) la próxima semana, hay quien consideraba que solo cabían dos soluciones: o el uso de la fuerza o a una intervención “de la burguesía catalana”. Con muchos matices, se puede decir que ha ganado esta última opción. La decisión firme de las empresas (léase, el capitalismo catalán) de trasladar sus sedes y pagar el impuesto de sociedades a otros gobiernos regionales, ha asestado un duro golpe a las pretensiones secesionistas.

En el caso de Gas Natural Fenosa, lo ha tenido fácil. Con la aquiescencia de sus tres grandes accionistas, que controlan casi un 65%: Caixabank, que hará lo mismo y llevará su domicilio a Valencia; Repsol, que teme que una hipotética separación afecte a sus negocios en territorio catalán (además de su red de gasolineras, el complejo petroquímico y la refinería de Tarragona) y el fondo estadounidense GIP, que, más allá de nacionalismos, busca rentabilizar su inversión. Pagó 3.800 millones de euros en septiembre de 2016 por un 20% del capital de la energética, que compró a Repsol y Caixabank.

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