CaixaBank y Sabadell, pendientes de la independencia para trasladar su sede fuera de Cataluña

El consejo de Banco Sabadell se reúne esta tarde para aprobar el cambio de domicilio social

"No pensábamos que iba a ocurrir esto", comenta un directivo bancario

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Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, el martes durante la XV edición del Premio Fundación Banco Sabadell

Hace menos de un mes cada vez que se le preguntaba a CaixaBank o a Banco Sabadell si tenían planes para trasladar su sede social fuera de Cataluña ante una hipotética declaración de independencia por parte del gobierno de la Generalitat, la contestación era casi la misma. Esa pregunta no toca, no parece que sea el caso. Un banquero incluso explicaba hace unos días que un mes antes nadie podía pensar que la situación en Cataluña iba a complicarse tanto. “Ni los inversores nos preguntaban sobre ello. Solo los analistas incluían en sus informes algunas advertencias, pero que apenas tenían efecto en los mercados. No nos esperábamos esto”, señala este banquero.

El pasado martes 26 de septiembre, el Banco de España reunió a los principales ejecutivos de la banca del país con motivo de la visita al país de la presidenta de la supervisión bancaria europea (MUR), Danièle Nouy. “En este acto no se abordó el asunto catalán. No entraba en su agenda ni en la nuestra. No pensábamos que iba a ocurrir esto”, explica otro ejecutivo financiero. Y es que ni los peores augurios preveían una radicalización de las posiciones en Cataluña, coinciden en señalar varias fuentes financieras. Pero ante estos acontecimientos que se han ido produciendo desde el 1-O la pregunta que tanto CaixaBank como Banco Sabadell no querían responder directamente la han contestado ahora ellos sin casi tapujos.

El martes, de hecho, los dos bancos decidieron lanzar un mensaje para navegantes. CaixaBank a través de un comunicado dirigido a su plantilla. Sabadell con unas declaraciones de su presidente, Josep Oliu.

Oliu aseguró que ante la “inquietante” situación política que vive España, la entidad financiera cuenta con los instrumentos adecuados en el marco de la UE y del sistema de supervisión bancario europeo para proteger los intereses de sus clientes. “Si fuera necesario se tomarían las medidas suficientes”. Abría así la puerta a trasladar su sede de Cataluña a otra comunidad autónoma española o país europeo si llegase el caso, a la vez que intentaba tranquilizar a sus clientes.

CaixaBank declaraba en la circular remitida a su plantilla que el objetivo único del grupo es “proteger los intereses de sus clientes, accionistas y empleados, garantizando la integridad de los depósitos”. Y pedía a sus empleados que explicaran proactivamente a sus clientes “nuestro compromiso con la defensa de sus intereses, compromiso que a lo largo de la historia ha guiado siempre nuestras actuaciones y guiará las decisiones futuras que, en caso de ser necesario, hayan de tomarse”. Un mensaje con el que también pretendía tranquilizar a sus clientes, accionistas y al mercado en general, a la vez que avisaba de la posibilidad de un cambio de sede fuera de Cataluña si la postura de Puigdemont se radicalizaba más.

La decisión no está tomada, aunque la cuenta atrás para que esto pueda suceder ha comenzado ya. La primera línea roja fue el 1-O, la segunda se produjo ayer, tras las declaraciones del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, aunque su intervención fue más prudente que sus anteriores intervenciones. Y la tercera y puede que definitiva línea roja que tendrán en cuenta será el próximo lunes, fecha prevista para que el Parlament confirme su intención de declarar la independencia de Cataluña o, por el contrario, anuncie su proyecto de abrir un diálogo con el Gobierno de Rajoy.

Los estatutos de Sabadell ya contemplan un cambio de sede, sin especificar dónde, sin necesidad de convocar junta de accionistas. Solo con la decisión del consejo, algo que se puede convocar en menos de 24 horas y realizar por videoconferencia.

De esta forma, si el gobierno catalán decide mantener su objetivo de independencia el próximo lunes, Sabadell podría trasladar su sede social casi al día siguiente. No ocurre lo mismo con CaixaBank. Esta entidad es toda una institución emblemática en Cataluña. Su salida de esta comunidad autónoma solo se produciría en caso extremo, algo que en estos momentos los informes de analistas y el mercado no se atreven a descartar.

Al contrario que en el caso de Sabadell, los estatutos de la entidad presidida por Jordi Gual, no establecen el cambio de sede social. Por esta razón, en el caso de que CaixaBank optase por esta medida su consejo de administración tendría que convocar una junta de accionistas, lo que retrasaría ligeramente el proceso. Pese a ello, y según fuentes financieras, en caso de urgencia esta reunión podría convocarse en unas 48 ó 72 horas.

Y es que la calma tensa que vivieron las entidades financieras españolas con presencia en Cataluña el pasado fin de semana se ha convertido ahora en una latente inquietud. La alarma ha llegado a los mercados. De momento, Sabadell y CaixaBank han perdido en conjunto casi 3.000 millones en Bolsa en solo tres días, afectados por la tensión política entre la Generalitat y el Gobierno y la incertidumbre sobre la posible declaración unilateral de independencia de Cataluña.

Los clientes no solo de estas dos entidades, sino de todas las que tienen oficinas en esta comunidad autónoma, están registrado salidas de depósitos que piden trasladar sus cuentas fuera de Cataluña. Eso sí, estas salidas corresponden en general a clientes minoristas. Y dentro de estas salidas, las correspondientes a CaixaBank y a Sabadell han sido las más numerosas.

Pese a ello, las cifras son casi insignificantes. El Banco Central Europeo (BCE), a través del Banco de España, vigila diariamente las posiciones de liquidez de estos dos bancos, como las de todo el sistema financiero, dentro de una medida que no es considerada extraordinaria. Los resultados son de normalidad, la liquidez fluye con normalidad, mantienen varias fuentes. Eso sí, cada día los casos anecdóticos se incrementan, como el caso de clientes que han cambiado de banco ante el temor de que su entidad dejase de operar en euros, y pese a la explicación de los empleados de que esto no puede suceder, han decidido cambiar de institución. Pero para justificar estas salidas, algunas oficinas han hecho firmar a estos usuarios un papel indicando la causa por la que dejaban el banco.

El cambio de oficina dentro de la misma entidad, pero fuera de Cataluña tiene su lógica. Consideran que en el hipotético caso de que Cataluña se independizase todos los activos que los bancos gestionan en esta comunidad autónoma (no solo los de CaixaBank y Sabadell, que tienen su sede en Cataluña, sino todas las entidades con presencia allí), tendrían que cambiar de moneda y adoptar la que implantase el potencial gobierno del nuevo país, ya que un estado europeo no puede incorporarse inmediatamente al euro.

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