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Escasa actividad en el Mercado de la Boquería de Barcelona a causa de la huelga general convocada para hoy en Cataluña por los sindicatos CGT, IAC, COS e Intersindical CSC que está teniendo un seguimiento "muy elevado" en sectores como el transporte, el comercio, la estiba o la agricultura. EFE/Juan Carlos Cárdenas EFE

Huelga en Cataluña: Calles cortadas, caos circulatorio y movilización masiva

El paro contra la actuación policial del domingo paraliza buena parte de la actividad

Interior ordena que los policías no abandonen los hoteles por la presión vecinal

La jornada de paro convocada por sindicatos y organizaciones soberanistas que contó con el apoyo de la Generalitat derivó en manifestaciones masivas a lo largo de todo el día que se extendieron por toda Cataluña. La huelga, que en un primer momento fue convocada por sindicatos minoritarios antes del 1-O, se transformó en un acto de rechazo a la actuación de la Guardia Civil y de la Policía Nacional durante la celebración del referéndum organizado por la Generalitat de Cataluña y suspendido por el Tribunal Constitucional.

La huelga logró paralizar buena parte de la actividad de Cataluña. A primera hora, ya se registraron cortes en carreteras y autopistas. Por ejemplo, la Ronda de Dalt y la Ronda Litoral, que son las carreteras de circunvalación de Barcelona, estuvieron cortadas, provocando un caos circulatorio. La gran afluencia de personas en distintas manifestaciones convocadas en la capital catalana dificultó moverse por la capital catalana a partir del mediodía.

Puntos claves de la actividad como son Mercabarna y el Puerto de Barcelona suspendieron su actividad. Mercabarna, que nutre de alimentación a tiendas y restaurantes, amaneció desierta. En el puerto, los estibadores ya anunciaron que secundaban la huelga y no se trabajó en todo el día.

La Generalitat fijó servicios mínimos en el transporte público del 25% y solo en la hora punta de la mañana y tarde. De 06.30 a 09.30 horas circularon autobuses y metro y lo volvieron a hacer de 17.00 y hasta las 20.00 horas. Si bien se suspendieron algunos trenes de larga distancia, la actividad en la línea de AVE que une Madrid y Barcelona funcionó con relativa normalidad.

El Gobierno central cifró en un 8,85% el seguimiento global de la huelga en sus infraestructuras y servicios en Cataluña e indicó que se han producido actos vandálicos que han impedido, en algunos casos, el desarrollo normal de la actividad.

La mayor parte de comercios en Barcelona cerraron, aunque cuanto más alejado del centro, mayor actividad se registró. Algunas grandes cadenas optaron por abrir, como El Corte Inglés, Carrefour, Fnac o Media Markt. Sin embargo, los piquetes lograron cerrar numerosas tiendas.

Los Mossos d’Esquadra tuvieron que proteger la sede de la Jefatura de la Policía Nacional de Barcelona cuando unas 2.000 personas se concentraron frente a ella. “Este edificio será una biblioteca”, gritaban. Hechos similares se produjeron en cuarteles de guardias civiles y edificios de la Policía Nacional de otras localidades. “Yo tengo que hacer un recuerdo por las personas que en estos días han tenido dificultades, agresiones, que seguramente no deberían corresponder a lo que era una convocatoria, con el nombre que se le quiera dar, pero que no entra dentro de los parámetros de lo que es el mundo de la política”, afirmó el presidente de la patronal Fomento del Trabajo, Joaquim Gay de Montellà.

La tensión entre las fuerzas de seguridad y parte de la ciudadanía crece. En Calella, donde dos hoteles alojaban efectivos de la Guardia Civil, se produjeron enfrentamientos. Un grupo de personas acudió ante uno de estos establecimientos para protestar contra la presencia de la Guardia Civil. Miembros de este cuerpo de seguridad, posteriormente, vestidos de paisano y con porras extensibles agredieron a vecinos de la localidad, informaron fuentes del Ayuntamiento. Al final, los efectivos abandonaron el lunes la localidad escoltados por los Mossos d’Esquadra.

Una cincuentena de guardias civiles también abandonaron el Hotel el Bruc, ubicado en la autovía A2 y el macizo de Montserrat forzados por la dirección, que les reprochó su actuación durante el 1-O. En Pineda de Mar, donde dos hoteles acogían a efectivos de la Policía Nacional también se produjeron protestas vecinales. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, salió al paso de la situación y ordenó que ningún efectivo abandonara los hoteles. La Fiscalía, por su parte, está investigando si se ha producido un delito de odio.

El momento de tensión que vive Cataluña hace presagiar que la situación puede empeorar. A la Generalitat de Cataluña y a los partidos soberanistas les interesa mostrar al mundo una movilización masiva y permanente, que continuará en el corto y medio plazo. El Parlamento catalán debatirá previsiblemente esta semana qué efectos tiene el resultado del referéndum.

Si bien las múltiples irregularidades y el hecho de celebrarse contraviniendo la suspensión del Constitucional, dejan sin validez su resultado, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, insiste en que tiene la legitimidad para proclamar la independencia de forma unilateral. Aunque sabe que adoptar esta medida derivaría en la suspensión de la autonomía y quizás en su detención. Por ello, el Ejecutivo insiste en reclamar la mediación internacional.

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