La crisis catalana puede inquietar a la inversión

El conflicto independentista es una distracción incómoda para la recuperación

El dinero está relativamente tranquilo, pero la votación tendrá repercusiones

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La Guardia Civil rompe la puerta del pabellón deportivo de Sant Julià de Ramis, donde iba a votar el presidente catalán, Carles Puigdemont.

La crisis catalana es una dolorosa distracción para España. Es improbable que el referéndum provoque una ruptura, pero es posible que los inversores tengan que añadir un descuento político mayor a su economía en recuperación.

La votación podría tener grandes consecuencias. Si el Govern decide impulsar la independencia total, podría conducir a una amarga secesión que privaría a España de la próspera región que representa cerca de un quinto de su economía y dañaría su capacidad para pagar su deuda. La UE tendría que elegir entre impedir que Cataluña se reintegrara al bloque o correr el riesgo de fomentar movimientos secesionistas en otros países.

Una ruptura de España sigue siendo poco probable, sin embargo. Aunque el 90% votó a favor, solo el 42% de los catalanes fue a votar. Los partidos secesionistas podrían provocar elecciones anticipadas en Cataluña, en un intento por darle mayor legitimidad al voto, pero lo más probable es que el resultado conduzca a renovadas demandas de autonomía fiscal.

Eso ayuda a explicar por qué los inversores están relativamente tranquilos. El bono español a 10 años subió, pero la prima de riesgo sigue siendo menor que en junio. Las acciones de Sabadell cayeron un 4,5%, pero siguen cotizando en casi 11 veces los beneficios futuros, en línea con sus pares europeos. El salto desde julio de un punto porcentual en los rendimientos de los bonos a corto plazo de Cataluña apenas está descontando en los precios un caótico divorcio.
Con todo, la votación tendrá repercusiones. Rajoy lidera un frágil Gobierno que la semana pasada se vio obligado a retrasar el presupuesto del próximo año y que podría verse debilitado por la crisis. Las elecciones anticipadas podrían entregar el poder a una coalición de izquierdas. Una mayor autonomía fiscal para Cataluña podría significar un mayor déficit público.

La economía todavía se está recuperando de sus crisis, con un crecimiento del PIB de más del 2% este año. Pero tiene casi dos millones menos de empleos que en 2007, una deuda de casi el 100% del PIB y un déficit de más del 3%. Los riesgos políticos y la inquietud de los inversores ponen en peligro esa recuperación.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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